Hay que aprender a mirar al infinito,
alimentar el alma, saciar su apetito.
Ser un granito de arena en la costa,
a orillas del mar, adaptarse sin cambiar.
Recordar ese palpitar profundo,
ser uno mismo con el mundo.
Descubrir en cada ola un nuevo destino,
un eco del universo, el susurro de lo divino.
~
Un vacío infinito, repleto de vida,
cielo nocturno, vibras inadvertidas.
Fantasmas de estrellas, luces en la caverna,
danzan luciérnagas, en su noche eterna.
Un alma flotando, la luna en el mar,
un altar en la orilla, arena y sal.
El golpe de olas, el borde de una inmensidad,
una oscuridad antigua, átomos en la eternidad.
Una luz que guía, todo lo ilumina,
un barco en penumbra, el oleaje examina.
Agua resonante, un pez se escapa,
nada en el misterio, su libertad atrapa.
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