Después de un vacío inmenso, que dividió al hombre del alma, alma que vagaba en las inmensidades del profundo desconocimiento, alma que lamentaba la perdida y lloraba el abandono.
Cuando alguien "ella" había abordado los confines, de un océano de penas y tristezas, algo que descolocaba al hombre que hizo perderse y meterse en un laberinto, que si bien no tiene salida ni entrada es un pasaje al disfrutar por el.
El adjuntamiento de almas que en vida sufrieron, las triste perdidas del amor, la distancia entre "el" y "ella" eran solamente una excusa para que en pocos días, la fraternidad se haga más que fuerte.
El intercambio de opiniones y la confianza del humano hicieron entrelazarse almas que parecen lejanas pero que por alguna razón, se hacen fuertes.
El hombre perdido, pero "ella" le da algo que el nunca tuvo, tiempo, las agujas del reloj se mueven pero "el" va a su paso, espera pacientemente el renacimiento de un fuego que parecía apagado, espera pacientemente que un vínculo se vuelva en amistad, "el" espera.
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