4 de noviembre, 2:35 a.m.
siempre digo lo mismo y es que
extrañarte cuesta
pero escribirte
calma las ansias.
las veces que te encuentro en mis páginas
y te recuerdo,
puedo sentirte riendo en una misma playa
bailando un mismo ritmo
haciendo sonar mi nombre
como el más bello
de los cantares.
pero es que estás tan cambiado
aunque tal vez solo seas el mismo.
extrañarte arde porque siento que
cada vez
te conozco menos
y que cada segundo
va quedando menos que extrañar.
ojalá podamos inventarnos nuevos recuerdos.
soñaré con ellos.
4 de noviembre, 9 a.m.
soñé con todos ellos.
todos los que se desviven
por mí
los que me han deseado
sin miedo
sin mentiras
sin excusas
sin escondites
anoche volvían a mis brazos
corriendo
entregándose por completo
a mí
dejando su vida
dejándolo todo.
y yo los recibía
mientras juntaba mis pedazos rotos,
mientras vanamente intentaba rearmar
este alma quebrada
que has dejado sin piedad alguna.
ciega
pero buscándote con la desesperación de un animal
en sus últimos momentos, donde solo sabe sobrevivir
ellos caían rendidos a mis pies.
y ni siquiera ahí
en mis sueños
donde soy la titiritera de mi realidad
pude conseguir encontrarte.
6 de noviembre 2:23 a.m.
volví a nuestras calles.
ya no siento volver con ansias a casa.
ya no subo,
triste,
escuchando las canciones que me recuerdan
a vos.
Ya no.
igual miento un poco,
honestamente, fue solo hoy.
Pero necesito habitar con euforia
estos momentos donde no te necesito.
bailar con alguien más,
con todos ellos.
reencontrarme con otros.
ser nombrada por quienes recuerdan mi nombre,
aunque yo no el suyo.
perdí los oscuros suspiros por un rato al compás de esas danzas.
agradezco a la música otra vez.
encontrar viejas amistades.
reírse hasta las costillas entre recuerdos de la adolescencia.
vos no doliste.
solo en breves, pequeños intervalos,
cuando alguien se sonreía por bailar conmigo,
por seguir sus pasos,
por llevarnos los cuerpos,
pensaba en vos.
el hambre animal.
tus caderas contra las mías,
la picardía de tu sonrisa,
tus dientes blancos,
tus ojos negros,
el aroma de tu cuello,
el danzar de todo vos.
y no puedo nombrar lo que recorre mi cuerpo.
inefable.
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