¿Vienes acaso, a hundir el puñal
que una vez dejaste clavado en mi corazón?
Ese frío acero forjado por tu indiferencia,
desgarrando lo poco que queda intacto en mi.
como si aún hubiera algo que pudieras llevarte.
No sabes lo que fue,
No sabes lo que es.
El cuerpo suplicando descanso
la carne ardiendo de recuerdos.
Rezar hasta ahogarme en súplicas mudas,
rogando a Dios que te arranque de mi
Pero una sombra en la esquina de mi mente
susurra que aún respiras.
Y eso basta.
Eso es todo lo que se necesita.
Como si tu ausencia no hubiera sido suficiente castigo.
Vienes y mi alma se desangra.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión