Hoy te soñé.
No fue un sueño de esos que se tiñen de romance desbordado, ni una utopía donde los hilos del destino nos unían en un altar, con el eco de dos pequeños pasos, el ladrido de un perro fiel y una casa en el campo. Lejos, muy lejos, de cualquier mirada inquisidora que susurrara el porqué de nuestro regreso; o, con más dolor, el porqué mi corazón había decidido, una vez más, desvelarse ante ti.
Y aunque esta efímera "ilusión" pudiera a primera vista parecer un espejo hiriente de lo que pudo ser, en lo más hondo sé que jamás —por cómo eres tú y cómo soy yo— se habría cumplido a cabalidad.
Es precisamente por eso que el sueño que me visitó resultó mucho más desolador. Porque mi alma no se posó en un idilio perfecto. Simplemente, estábamos tú, yo y el eco de nuestras risas. Nada más.
Nosotros dos, riendo, como si las aguas del tiempo no hubieran arrastrado nada a su paso. No existía el telón de fondo, ni los escenarios que nos abrazan, ni las sombras de los problemas, ni discusiones, ni palabras crueles, ni "demasiada cabeza".
Solo tú, yo y la música de nuestras risas.
Y así, desperté con un nudo apretado en la garganta. Porque sé que el amor y los lazos que nos unen no se sostienen únicamente de risas; pero son, paradójicamente, esos instantes de pura ligereza los que, como pesadillas, terminan por atormentarnos incluso cuando nuestra mente busca descanso.

Invierno Cálido
Hola, solo quería un espacio para desahogarme y leer a más personas en la misma sintonía. Somos yo y mi cabeza.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión