Hoy te pensé.
Así de simple.
Hoy la inmensa y deteriorada galería de arte y recuerdos marchitos volvió a mostrarme tu retrato cuando menos lo esperé.
Hoy volví al cementerio donde reposa el nombre de lo nuestro, limpié las hojas podridas y cambié las negras flores que adornan un luto que nunca acepté.
Cuando menos te necesitaba, cuando estabas muerta para mí, cuando había olvidado la forma de tus labios, el sonido de tus pensamientos, el sentir de tu corazón entre tus costillas y la mirada de tus ojos miel hacia mi alma.
Hoy te pensé.
Así de cruel.
No se borran, sin embargo, las lágrimas y los lamentos, la sangre y el sufrimiento, la pena y el arrepentimiento… porque atentaría contra mí mismo al olvidar todo esto.
Pero tampoco desaparece tu risa a carcajadas, tu pelo regado en mi almohada, el ardor del humo en una garganta besada, ni nuestros seis hijos que descansarían en cama mientras me sirvo contigo una copa, me recuesto contigo y desaparezco entre tu besar hasta que ya no queda nada.
Hoy te pensé.
Así, sin previo aviso.
¿A qué juegas en mi mente? ¿Por qué te apareces así, sin pedir permiso? ¿Quién te dejó entrar? ¿Por qué ahora? ¿Qué te da el derecho?
Si apenas fue un suspiro de existencia el cruce de nuestros ojos, algo fugaz.
¿Qué pensaste en ese momento? ¿Qué piensas ahora? ¿Piensas en mí? ¿En hablarme? ¿En lo que di por ti? ¿En lo que aún daría?… ¿Cómo sabías que hace meses verte es lo que más quería?
Hoy te pensé.
Así, de repente.
Varios meses mintiendo, varias semanas ocultándome, varios días con noches en vela, varias horas deseando que murieras, varios minutos rogando que volvieras… rogando que solo un segundo hubiera. Un segundo que fue lo que tomó para que ese tiempo ya no existiera.
¿A quién engaño buscando palabras, rimas y letras para expresar lo que las lágrimas nunca pudieron?
¿Quieres dejarme en paz? Quiero estar solo. No te soporto, no me hables, te odio…
No lo decía en serio, ven, solo estaba enojado. Habla conmigo, quiero verte, te amo...
Hoy te pensé.
Así, a pesar de todo.
Sé que te estoy molestando y que ya tienes sueño, pero solo tengo una pregunta más antes de que te vayas a dormir.
Si leyeras todo esto algún día, si pudiera volver a hablarte, si te preguntara si quisieras de este escritor volver a ser la musa… si te pidiera que sostuvieras mi frío ser que murió esta noche en vez de pasar ochenta años sin ti, si te pidiese que aceptaras mi alma como tuya para que respires infinidad, si te ofreciera mis labios para que marques la carne con tu mordida… si solo una vez más, solo una, decido volver a creerte que algo cambiaría, si mi vida se vuelve tu vida, si te lo pidiera una vez más, solo por un día…
¿Aceptarías?
Hoy te pensé.
Así…
Simplemente quería decirte que hoy te pensé.
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