Para escribir con verdad necesito redimir mis palabras y abrazarme con un abrigo de compasión en la relectura de cada párrafo. Porque, al poner el punto final y antes de escribir la siguiente línea, me doy cuenta de que en mi escritura se esconde una criatura miedosa: teme ser descubierta, maltratada, atacada y condenada a los dedos que la señalan y la interrogan por el porqué de sus malestares, por el porqué de su mente retorcida que busca rincones oscuros donde el eco de voces que predicen un futuro catastrófico se oye con mayor intensidad.
En este rincón hay olor a humedad y a azufre. Hace frío, pero tengo algunos trapos que puedo coser para hacerme una frazada. Algunos meses vengo a encerrarme acá y clavo tablas de madera en todas las aberturas por donde entran otras criaturas miedosas como yo, pero que, en lugar de esconderse, enfrentan sus miedos con ataques violentos hacia mí: me arrinconan para clavarme angustia por vía intravenosa y dejarme adormecida de otras emociones. Porque estas criaturas me tienen miedo: temen que las haga desaparecer con hábitos que me empujen a ver el sol y a hacerlas arder.
Baja la manía y quedo desahuciada. Los músculos se debilitan y me lo hacen saber cada vez que intento dar un manotazo de ahogada. Incluso por las noches, entre pesadilla y pesadilla, me despierto con calambres en las piernas que me recuerdan que no puedo correr, que mi deber es permanecer quieta y, muchas veces, también callada.
Por las mañanas siento en el estómago una pava eléctrica que pierde agua y está constantemente a punto de ebullición: me hace úlceras y me impide comer. No encuentro el interruptor para apagarla, pero presiento que, con el tiempo, el plástico se derretirá en mis entrañas o habrá una explosión que apague todo mi sistema nervioso. Lo que pase primero.
Pero ahora estoy acá, porque para escribir con verdad necesito redimir mis palabras y abrazarme con un abrigo de compasión en la relectura de cada párrafo.
Hoy quiero escribir con verdad, sin miedo a ser descubierta.
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Iv
Si paso por acá es para declarar mis eternas bitácoras: de mi mente, mi rutina, mi vida. Dejar un… ¿Registro? Veremos qué sale.
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