mobile isologo

    HISTORIAS DE OTRA GALAXIA

    Mar 5, 2024

    0
    Empieza a escribir gratis en quaderno

    Existen millones de historias, algunas buenas e increíbles y otras que te hielan el corazón, las historias de amor te llenan de ilusión y esperanza, motivan tus sueños y deseos, las de desamor, te llevan a un viaje de entendimiento y de identidad, y en este vasto universo la posibilidad de que el amor y desamor se encuentren en la misma historia es muy probable.

    ¿Con cual te quedas tu?

    UN ABRAZO CÓSMICO.


    -En un universo lleno de misterios y maravillas, había dos almas solitarias que anhelaban encontrarse. Ella era como la luna, radiante y llena de luz, y él, como los planetas, con su magnetismo y poderosos encantos. Las constelaciones parecían alinear sus destinos, tejían hilos invisibles entre ellos, guiándolos hacia un amor cósmico.

    Un día, los planetas se alinearon en un raro fenómeno astronómico. Los cielos se iluminaron con una intensidad deslumbrante y el universo entero pareció celebrar su encuentro. La luna, emocionada por presenciar aquel momento, derramó su brillo plateado sobre la pareja mientras se encontraban en medio de aquel espectáculo celestial.

    El amor floreció como una supernova, irradiando energía y calor en cada rincón del cosmos. Los amantes se abrazaron bajo la mirada de las estrellas, prometiendo amarse hasta el final de los tiempos, sin importar las distancias que el universo les impusiera.
    Exploraron juntos los confines del espacio, visitando los planetas y las galaxias más lejanas. Cada aventura era una danza, un viaje mágico a través de la vastedad infinita. Descubrieron nuevos mundos y se maravillaron con la diversidad del universo, siempre unidos por su amor indomable.

    Las constelaciones, en su serena quietud, los observaban desde lo alto. Eran testigos de su amor único y eterno, guiándolos en su viaje celestial. Cada estrella era como un faro que iluminaba su camino, recordándoles la belleza de su unión.

    A medida que los años pasaban, su amor se volvía más profundo y sólido, como la gravedad que mantiene a los planetas en órbita. Sabían que su conexión trascendía el tiempo y el espacio, era un vínculo que ningún fenómeno astronómico podía romper.
    Y así, su amor se convirtió en una leyenda en el universo.

    Las estrellas brillaban más intensamente cuando ellos estaban juntos, y los planetas bailaban en armonía para celebrar su amor. La luna, con su suave resplandor, les recordaba la importancia de mantenerse cerca incluso cuando parecían separados por inmensas distancias.
    En cada anochecer, los amantes se encontraban bajo el manto estrellado, con sus manos entrelazadas como constelaciones en el cielo, y donde sus labios profesaban susurros de amor y promesas de eternidad que se hacia perpetuo en el viento cósmico, mientras el universo los abrazaba con su infinita sabiduría y ternura.
    Y así, su historia de amor se convirtió en un legado que perduraría en el cosmos para siempre. Las estrellas recordarían su unión y seguirían inspirando a otras parejas a buscar el amor en cada rincón del universo. Porque en este vasto y misterioso universo, el amor siempre encontrará una forma de brillar, trascendiendo barreras y uniendo corazones en un abrazo cósmico.



    LAGRIMAS DE PLATA.


    -Una vez un amor que brillaba con la intensidad de una estrella en el vasto universo. Era un amor que parecía desafiar las leyes de la física, un sentimiento etéreo que conectaba los corazones de dos almas perdidas en el infinito espacio.

    Era una noche clara y serena cuando los amantes se encontraron bajo la luz suave de la luna. Sus miradas se entrelazaron como los hilos de las constelaciones, y supieron en ese momento que su conexión era única y especial. Prometieron amarse eternamente, sin importar las distancias que los separaban.

    El tiempo pasó, y el amor floreció con la fuerza de un agujero negro, atrayendo a los amantes cada vez más cerca. Pero como las órbitas planetarias que se entrelazan y se alejan, también los corazones de aquellos amantes comenzaron a distanciarse. Las diferencias y los obstáculos se interpusieron en su camino, y poco a poco se fueron alejando, como estrellas fugaces que se desvanecen en la oscuridad del espacio.

    La luna, testigo silencioso de su amor, derramaba lágrimas de plata mientras veía cómo los amantes se alejaban. Los planetas, en su danza cósmica, susurraban palabras de aliento, pero incluso su poder no era suficiente para salvar ese amor destinado a desvanecerse.

    Las constelaciones, con su brillo eterno, intentaron guiar a los amantes de regreso uno hacia el otro, pero los hilos que alguna vez los conectaron ahora estaban rotos y desgastados. Las galaxias parecían distantes y frías, como el espacio entre ellos.

    El universo, que siempre había sido testigo de amores y desamores, sabía que no podía forzar los corazones a amarse. Aunque el cosmos estaba lleno de maravillas y misterios, no podía mantener un amor que se extinguía.

    Y así, los amantes se separaron, dejando un rastro de tristeza y nostalgia en el vasto universo. Cada uno siguió su propio camino, tratando de encontrar la felicidad en otros rincones del espacio infinito.

    Aunque aquel amor se desvaneció como una estrella moribunda, su esencia perduró en el firmamento. La luna continuó iluminando las noches oscuras, recordando a los amantes la belleza de lo que una vez tuvieron. Las constelaciones inspiraban a otros corazones a buscar y encontrar su propio amor en el vasto universo.

    Y así, la historia de aquel desamor se convirtió en una leyenda cósmica, una melodía que resonaba en los confines del espacio. El universo, con su inmensidad y su infinita capacidad de amar, continuó tejiendo historias de amor y desamor entre las estrellas, recordando a todos que, a pesar de las separaciones, siempre habrá un nuevo amanecer en el vasto cosmos de los sentimientos.

    "Amar, te hace soñar y perderte en las veredas hermosas de tu mente, desde tu alma hasta el ultimo cabello de tu piel percibe ese sentimiento, perderlo, te hace exactamente lo mismo pero te añade una enseñanza, y aunque duela física y espiritualmente todo sana.

    Amar duele, y las cicatrices que llevamos, poco a poco se terminan convirtiendo en testimonio de fortaleza y paz."


    NOS ERIT AETERNA. SEREMOS ETERNOS.


    Hace aproximadamente 13.8 mil millones de años, en algún lugar del frío y solitario espacio donde todo era vacío y silencio ocurrió algo excepcional .

    Una acumulación de energía, totalmente poderosa y majestuosa, el cual su poder no podía mantenerse, no era estable; Nació.

    De pronto surgió un estallido titánico, desplegando su majestad en el resplandor. El universo se desplegó como un lienzo en blanco, pintado por astros que emergieron con su encanto, en cada rincón, secretos cósmicos a descubrir, constelaciones que nos invitan a soñar y reír. Ese susurro cósmico, en esencia, se expandió en universos con grandiosa presencia, una danza celestial de partículas en vuelo, tejiendo los destinos en un telar sin recelo. Bajo este accidente cósmico, se crearon las galaxias, universos, planetas, y celestinos que conocemos.

    -Entre ellos se originó una leyenda.

    Se dice que, desde la creación, el astro lunar, o la llamada luna, apareció, imponente y brillante, la dama de la noche, con todas sus fases, siendo glamorosa y elegante, dejando mirar sus cráteres sin temor, y brillando sin titilar, tomando diferentes y hermosos nombres, cada civilización la adoraba, siendo Diosa admirada por todos. También desde la creación, apareció el astro diurno, el poderoso sol, lleno de fuego intenso, solitario y atractivo, con la fuerza y el poder para quemar mil planetas.

    Ellos fueron los primeros y auténticos amantes, ambos se enamoraron tan rápido como la velocidad de la luz.

    -Se cuenta que; El sol se fascinó con su compañera plateada, que brillaba con tal intensidad, que opacaba a cualquier astro existente. Ella, de su guerrero dorado, que la atraía con una fuerza increíble, y que la atrapó con sus poderosos encantos. Cuando quisieron estar juntos, se sorprendieron de la magnitud de energía que provocaron, sus fuerzas juntas eran demasiado poderosas, el amor de estos dos podría provocar la extinción del universo entero.

    Los invadió una gran tristeza por no poder estar juntos como siempre lo quisieron, vivieron miles y miles de años, mirándose desde lejos, esperando que uno se oculte, para así salir el otro. El sol, siendo noble y comprensivo, pidió con todo su poder a cualquier fuerza creadora que lo escuchara, que por favor ayudara a la luna, porque la conocía y aunque a veces se veía entera y brillante, había noches que solo un cuarto menguante dejaba mirar, y un brillo opaco vislumbraba, y su mitad oscura, desaparecía en el espacio dando a entender las tristes noches de soledad que tenía encima. El pidió por alguien que pudiera hacerle compañía, y entonces se crearon las estrellas, que fueron fieles compañeras de la amada plateada, qué salía cada noche para iluminar. —“Al menos ya no estaría tan sola”, pensó el dorado celestino.

    La luna, siendo honesta, le declaro su amor, y prometió encontrar la forma de estar juntos algún día. Muchas noches, cuando se sentía triste, se acercaba a su amiga la tierra por consejos, el cual provocaba desastres naturales en ella por su poderosa atracción de las aguas marítimas, por eso sus charlas eran cortas, ella quería ser escuchada.

    La diosa de la noche, era deseada por muchos, y durante toda la existencia fue adorada y observada, le compusieron canciones, poemas, versos y escritos, muchos quisieron tocarla, y algunos lograron acercarse a ella, pero era indomable y su amor por su guerrero dorado, era etéreo e infinito y no desaparecía. Aunque a veces era celosa, cuando algunos planetas querían orbitar su sol, pero reflexionaba. —¿Qué podría ofrecerle venus, con su vestido amarillo opaco? —un montón de gases de seguro. —Sonrió burlonamente la diosa nocturna.

    Una noche la luna se vistió de llena, se sintió entera, se puso todo el brillo que tenía y acomodó sus mejores estrellas para seducir al sol, se alineó con su amiga tierra y por alguna razón, el sol conociendo los peligros que este encuentro suponía, se atrevió a alinearse con ellas, se creó el eclipse. Su momento único de intimidad, que tardó solo unos minutos para ellos, valió la vida entera de espera.

    Mientras el Sol y la Luna se abrazaban en aquel eclipse, compartieron sus secretos más profundos y sueños más anhelados. Descubrieron que, aunque sus roles en el cielo fueran diferentes, sus almas se complementaban de una manera única y especial.

    El tiempo pasó rápido, y el eclipse llegó a su fin. El Sol y la Luna se separaron, pero en sus corazones sabían que su amor era verdadero y eterno. Desde aquel día, cada vez que se encontraban en el cielo, compartían miradas cómplices y destellos de amor en cada amanecer y atardecer.

    Aunque el Sol iluminaba los días y la Luna embellecía las noches, nunca dejaron de anhelar estar juntos. Sin embargo, sabían que su amor era tan poderoso que su unión podría causar estragos en la Tierra.

    Decidieron seguir bailando en los cielos, permitiéndose pequeños encuentros a través de los eclipses. En esos momentos fugaces, el mundo entero se maravillaba con la belleza de su amor, y los humanos encontraban esperanza en la unión de estos dos seres celestiales.

    El Sol y la Luna demostraron que el amor verdadero puede trascender las barreras y las diferencias, y que su magia puede tocar el corazón de todos aquellos que tienen el privilegio de presenciarla. Aunque su amor era fugaz, dejaba una huella eterna en los corazones de quienes lo contemplaban.

    Y así, el Sol y la Luna continúan su eterno baile en el cielo, compartiendo su amor en cada eclipse, recordándonos que el amor puede existir en todas las formas y lugares, incluso entre dos seres celestiales que solo pueden encontrarse por breves momentos en el tiempo.




    LA ESTRELLA QUE TE DEBÍA.


    “Deberíamos quedarnos aquí, por siempre. No quiero que esta noche termine. Te amo con la fuerza de una estrella agonizante”

    Años antes.

    Era el fin del verano, un joven se disponía a empezar el sueño de su vida, una escuela militar, llevaba consigo todas las ilusiones de un boyscout, siempre quiso servir a su país al igual que lo hizo su padre y sus hermanos.

    Tuvo una infancia encantadora, con muchos juguetes, y salidas al exterior, su pasatiempo favorito era jugar a las carreras con sus primos en aquel muelle olvidado, cercano a su casa, donde un pequeño claro permitía a muchos bañarse en él.

    Una adolescencia cercana a Dios, incursionó en todo lo religioso posible, como su estado curioso dejaba ver, le encantaba la música, creció mirando a su padre tocar la guitarra vieja, que en muchas ocasiones le faltaba más de una cuerda, pero que amenizaba esas noches de hamaca, en las que se reunía la familia bajo el cielo oscurecido y las estrellas, al menos hasta que los mosquitos disipaban el momento con sus tormentosas picaduras.

    Fue bueno en la escuela, manejaba un entendimiento bastante capaz, y tenía buena charla para convencer a cualquiera, incluido sus profesores, buen hijo, y buen hermano, rápido para molestarse, pero rápido para perdonar y pedir perdón.

    Se graduó con buena calificación de escuela secundaria, tuvo algunas novias, realmente hermosas, que ayudaron a descubrir muchas de las mieles de la vida y la amargura, tras cada despedida.

    Tenía planes claros, Comandante de la fuerza armada, igual que su padre.

    Llego el Día, la despedida de sus padres, bastante sentida y acalorada, su padre lo miraba con un rostro lleno de orgullo, gritándole sin palabras lo mucho que lo quería y lo feliz que se sentía al verlo portar el uniforme. Se dijeron todos los adioses, y empezó su sueño.

    Sonó la diana, dando a entender a todos los aspirantes hacer formación en el patio, era la hora de su orientación, tomo sus botas lustradas tal como le enseño su hermano y corrió lo más rápido posible hasta llegar al patio, siendo uno de los primeros en formarse, se paró firme y esperó instrucciones, poco a poco muchos cadetes seguían llegando, tenían hasta el final del toque de diana para formarse si no serían reprendidos. finalmente, el toque cesó, algunos jóvenes aspirantes llegaron con poco de tardanza.

    Ellos sirvieron de total ejemplo de lo que les esperaba a cada uno de ellos, ejercicios y repeticiones inhumanas hasta vomitar, les hicieron hacer, hasta el punto que muchos, ni siquiera lograron terminar su primer día ya cuando habían pedido su baja, o retiro de la fuerza.

    Entre los cadetes tardíos, había una chica, cabello negro, ojos marrones, excelente figura, y un lunar en su nariz. Ella. Lamentablemente, no pudo atarse el cabello a tiempo, y uno de los oficiales, en medio de la represión que obtenían, la paró y tomo un sorbete del piso, y con fuerza bruta y de manera despectiva y arrogante, ató el cabello de esta chica. El joven aspirante, que estaba formado desde el inicio, miró con recelos al oficial que le proporciono tal daño a la chica, y a su vez, miraba los ojos de aquella joven a punto de explotar en un mar de lágrimas. Pero no pasó así, aguantó y se continuó con el acto de bienvenida, Las palabras de orgullo del general de la escuela, dieron en el clavo aquellos que esperaban con ilusión convertirse en futuros cadetes militares. Aunque la emoción duró poco, esa noche era la llamada noche de poda.

    Los Cadetes, de algunos años más adelantados, estaban preparados en las barricas, para “podar” a los nuevos ingresos, y despedir a cada uno de sus hermosas cabelleras, y las chicas recortar un poco su volumen.

    El joven, quien hace horas antes, tenía lindo cabello, una cama cómoda en casa, una cena bien preparada, hermanos con quien charlar y todo el confort del mundo, se encontró reflexionando a mitad de la noche sus decisiones.

    A las 4am, sonó el toque diana, todos los aspirantes y cadetes ya debían estar arriba, y atentos para su primer ejercicio del día, muchas vueltas al patio al ritmo del trote y cantos aleatorios y mofas denigrantes, La vida diaria del cadete está marcada por la exactitud en todos los actos y la observancia de las reglas de disciplina, jerarquía y unidad, características indispensables para conseguir la máxima eficacia de las Fuerzas Armadas. Actos, ejercicios, prácticas, estudio, quehaceres diarios era la vida que había elegido aquel joven quien no dejaba de pensar en la chica que miró el primer día.

    Pasó un tiempo, ya el cuerpo de aquel joven se estaba acostumbrando a la rutina diaria, gracias al destino, por segunda vez, miró el rostro de esa hermosa chica. En esta oportunidad tuvieron la oportunidad de presentarse, y conocerse, ambos tenían interés, en las cuestiones religiosas que proponía el capellán de la escuela, y sin reflexionarlo, se convirtió en su lugar de encuentro diario, Empezó una historia.

    Dos jóvenes, primitivos de su amor cautivo, llenos de hormonas e inimaginables sentimientos, propiciarían la historia más bonita de amor, que el mundo conocería, su complicidad se notaba en las flechadas miradas que ambos compartían desde lejos, esa fuerza eléctrica que se sentía al entrar a una habitación, y ese raro y poco sentido encogimiento del corazón cuando cruzaban palabras. Cuando el joven se decidió pedirle el noviazgo, fue realmente hermoso.

    -“No tengo mucho, soy apasionado, te cuidaré siempre, tengo a Dios de testigo, y a esta luna que nos acompaña, que mis palabras aún no pueden expresar lo que mi corazón siente, si estás dispuesta a una vida llena de todo lo bueno que hay en mi alma, acéptame como tu novio”las palabras de aquel joven conmovieron todo de esa chica, y ese espejo de lágrimas se vio asomar de nuevo en sus ojos, pero de una manera alegre, aceptando tal propuesta.

    Los jóvenes amantes iniciaron ese viaje al país de los corazones sonrientes, como decidieron llamarlo, estar juntos era como ir en un viaje sin retorno, por el espacio, contemplando la inmensidad. Cruzaban miradas, e intenciones cada que se veían, y sus encuentros solo eran presenciados por su adorada luna, quien los cobijaba con su manto plateado, y su decoración de astros.

    Finalmente, salieron de permiso, por primera vez de su escuela militar, decidieron irse juntos a conocer sus familias y a hacer conocer su noviazgo con sus seres queridos, afortunadamente cada joven encontró en la familia del otro, una nueva familia con la cual contar, al igual que sus amigos por separado, se volvieron amigos en común.

    La historia de estos dos jóvenes taciturnos, que miraban sus rostros sin vergüenza, que podían besarse por horas hasta hacer arder sus labios iba mejorando cada día, su conexión emocional era inmensa, podrían estar juntos todo el día, incluso estar en los momentos malos del otro sin sentirse incómodo, generaban recelos de grupos selectos de personas, que acosaron continuamente su relación, por la naturaleza de ternura que se podía sentir al mirarlos juntos. No solo eran amigos excepcionales, su conexión pasional, sobrepasaba las leyes de la física, ambos, se deseaban de una manera intensa, sus cuerpos cantaban melodías afrodisíacas, en cualquier parte donde se encontraban, en el cine, en la casa de sus padres, en los autobuses, en las piscinas, playas, y cualquier lugar donde encontraran el momento oportuno, les apasionaba el peligro y su confianza era envidiable.

    Con el pasar del tiempo, ese amor de jóvenes pasionales solo siguió en creciente, año tras año, sobrevivían las vicisitudes y retos que les imponía su carrera militar, y su vida como civil con sus familiares y amigos, se hicieron promesas irrompibles, una vez, estando juntos en una playa de noche, la joven sacó unos anillos, y la sorpresa de la propuesta matrimonial del joven fue evidente y aunque causo algo de susto, estaba preparado para decir el sí, ella, mirándolo con una sonrisa burlona le dijo —“tranquilo, no estoy proponiendo matrimonio, aún no es nuestro tiempo y eso te toca a ti.”— “estos anillos que tengo entre mis manos, somos nosotros, y quiero que hagamos un pacto, no quiero usarlos, pero quiero que juntos los arrojemos al mar, con un propósito, prometer que así como el mar, ha existido siempre y seguirá así, nosotros seremos eternos con él, hasta la última gota” las palabras de la joven conmovieron cada parte del ser de ese joven y asintiéndole con mucha ilusión y su mirada perdida entre sus ojos, la tomó, se acercaron al mar, hicieron su promesa y dejaron ir los anillos en esa fría y tormentosa agua del océano. El joven, enmudecido por todo lo lindo que había pasado, se le ocurrió una idea, y prometió. “Al igual que cuando te pedí que fueras mi novia, lo repito, no tengo mucho, pero entrego todo lo que soy, y te prometo que a ti te daría hasta una estrella si pudiera” ambos sumergidos en el éxtasis de su apasionado momento, se abrazaron y se miraron a los ojos, con ilusión, se besaron y empezaron con su danza cuerpo a cuerpo entregándose y trasmitiendo toda su energía en cada penetración, esa noche, para ellos fue mágica.

    Pasaron los años, y lo que parecía una historia muy buena para ser verdad, seguía rompiendo los estándares del amor verdadero, ambos fieles a sí mismos y con un amor inconfundible. Se graduaron de la escuela militar, los jóvenes cadetes, eran, ahora, sargentos de la fuerza armada, un acto hermoso, los acompaño. Se impartió la asignación de cargos a cada uno de los graduandos, para su sorpresa, fueron puestos en diferentes locaciones, separados por miles de km. y aunque la adversidad suponía un rompimiento, esto nunca pasó, ambos amantes mantenían vivo el fuego de su amor, con incontables charlas, llamadas, cartas, y detalles que les llenaban de ilusión con la espera de reencontrarse. Solo un año duraron separados, en vez de alejarlos, su amor creció, la espera les avivo mucho más el deseo, y cada encuentro era una batalla campal entre besos, caricias y sutiles azotes con malicia. Decidieron vivir juntos, y ambos pidieron su transferencia a un centro de prácticas militares, para así poder estar cerca e igual seguir cumpliendo con su deber patriótico.

    La paz de su país, había sido eterna, hasta la primavera del año que concurría, miles de conflictos se presentaban cada vez con más frecuencia y la necesidad del orden público ameritaba del personal militar para llevarlo a cabo, con el paso del tiempo ambos jóvenes se encontraron librando pequeñas revueltas, protestas, y algunos ataques del enemigo en cuestión, con el resto de la fuerza, poco a poco el conflicto se volvió una guerra, y aquellos jóvenes militares miraron pasar su vida antes de decidir enlistarse frente a sus ojos, cuestionándose una vez más sus decisiones, como el primer día que ingresaron, la fuerza militar en conjunto se agrupó y los objetivos eran claros, eliminar al enemigo invasor, cada día era una destrucción total, tanto de infraestructura, moral, física y mental de cada uno de esos combatientes, lo único que mantenía con vida a estos jóvenes amantes era el recuerdo de esa noche en la playa donde se prometieron lo eterno, querían regresar con vida y casarse.

    Cada día, en la batalla, se perdían la vida de muchos de sus amigos, el infierno que presenciaban les quitaba la ilusión. Una noche en una redada quedaron expuestos y entraron en una emboscada. El grupo sobrevivió como pudo, pero no logró reagruparse, estos jóvenes corrieron a atrincherarse donde pudiesen, encontraron una casa abandonada y decidieron esconderse en el sótano, para su sorpresa tal sótano estaba preparado para ellos, estaba equipado con comida, una cama y un sin fin de libros, toda una reserva para un ataque nuclear. Allí pasaron los días, y noches, riendo, pensando en volver, en salir de allí, e incluso imaginando que la guerra ya había terminado aún escuchando los estallidos de bombas como fondo.

    Una noche, estando juntos ya un poco menos preocupados por lo que estaba pasando y menos tensos, empezaron a planear su vida cuando todo terminara, estos jóvenes amantes estaban a punto de recuperar esa flama afrodisíaca que siempre los caracterizó, sus cuerpos sudados encararon la viva imagen del amor, y del cielo. Tocaron la gloria esa noche, tanta fue su éxtasis y sensación de amor el uno por el otro que sus lágrimas no pudieron contenerse. “Deberíamos quedarnos aquí, por siempre. No quiero que esta noche termine. Te amo con la fuerza de una estrella agonizante” dijo la joven mirando con ternura a su amado acompañante. Esa noche el joven pensaba en las probabilidades de sobrevivir, sabía en su interior que debía buscar la manera de sacar con vida a su amada. Esperó a que se durmiera, y a hurtadillas y sin hacer ni un solo ruido, se acercó a la puerta, la cual abrió con una suavidad tremenda para que ella no lo escuchase, cerró de nuevo y acomodó una pila de escombros frente la puerta para que no fuese descubierta, esa noche se encaminó en su misión, “conseguir ayuda”, el joven sigiloso y entrenado se adentró a la boca del lobo, pero logró pasar desapercibido, en algunas ocasiones simulando estar muerto, junto a sus compañeros fallecidos, continuaba enardecido y concentrado en llegar a encontrar su pelotón para regresar por su amada, la cual decidió no llevarla por la austera inseguridad que esto suponía. A punto de darse por vencido y después de haber corrido al menos 3 horas, miró su bandera, encontró un puesto de control de su ejército, lo recibieron y lo atendieron, el de manera rápida les informo la situación y les alertó que debían volver tras su amada chica, se armó un equipo, y juntos emprendieron la misión de traerla con vida, lograron cruzar todas las trabas del enemigo invasor, hasta llegar al escondite de su amada, ella, ya había despertado y entrado en estado de crisis por pensar en el abandono o lo que le podría haber pasado a su amado.

    Ya se disponía a salir a buscarlo, cuando de pronto escucha algunos ruidos que venían de fuera del sótano donde se encontraba, temerosa tomó su arma y se aprontó con valor a enfrentarse a lo que se venía, con gritos de reconocimiento entró el valeroso joven aproximándose a su amada para que bajara la guardia, lo miró por un segundo, soltó su fusil y le salto en los brazos, seguido de unos golpes de reprimenda dándole gritos de que no la abandonara jamás, el equipo que los resguardaba entró y miró el refugio donde habían permanecido cautivos durante un tiempo la pareja, ya el 50% del plan marchaba bien, se armaron de valor, y decidieron regresar, usaron las mismas tácticas para no alertar al enemigo en su huida, tristemente, se encontraron con un pelotón enemigo en su camino, el cual abrió fuego a discreción con el fin de eliminarlos, los jóvenes soldados, pelearon con gallardía, y estrategia, era su vida la que estaba en riesgo y no tenían otra opción, dieron todo de sí, y algunos cayeron por los disparos enemigos. Por cuestiones divinas, lograron salir con vida aquellos jóvenes amantes, que se miraban a los ojos con miedo, protegiéndose mutuamente. Al llegar a su base, celebraron con alegría, y algunas lágrimas cayeron por los compañeros abatidos, pasaron algunos minutos, la adrenalina que corría por sus venas se iba disipando. El joven valiente, cae con una rodilla al piso, exclamando una expresión de dolor y asombro, tocándose el abdomen y sintiendo un líquido caliente recorriendo su piel, lo habían herido, de forma inmediata los paramédicos intervinieron y rompieron su uniforme para controlar la situación, la joven observaba desde cerca, diciéndole que todo iba a salir bien, cuando los paramédicos lograron mirar la causa de su herida, dictaminaron que había recibido un impacto, en el pecho, cercano a su corazón, y en ese punto y mirando la cantidad de sangre que había perdido y sin capacidad para someterlo a una cirugía de emergencia se dieron cuenta que, no podrían hacer nada por él, su mirada confundida y de preocupación, dieron a entender a aquel joven, que iba a morir, su chica gritaba órdenes de que hicieran algo para salvarlo, azotando con golpes a sus compañeros, sus lágrimas y quejidos se escuchaban por toda la carpa. Él, con la poca fuerza que le quedaba intentó calmarla y le pidió que lo abrazara, ella corrió a sus brazos y lo beso, le hablo al oído diciéndole que se iba a poner bien, el quién ya había aceptado su destino, le miro con sus ojos vidriosos con una lágrima recorriendo su rostro, acarició el rostro de su amada, y le dijo:

    "debimos quedarnos allí por siempre, pero no me arrepiento de lo que hice, estás a salvo y para mí ese siempre fue mi propósito, no estés triste, te ame, te amo y te amaré aquí y en la eternidad, hasta la última gota, ¿recuerdas? —sonrió amablemente, estaré contigo siempre, y cumpliré mi promesa, cuando te sientas triste, y quieras hablar conmigo, solo mira hacia arriba en las noches, estaré ahí, seré la estrella que te debía.” Sollozando giró su rostro y su alma abandonó su cuerpo.

    La joven destrozada, se quedó por horas abrazando el cuerpo sin vida de su amado, exclamando gritos de dolor y tormento.

    Amaneció, la ayuda llegó, y todos fueron transportados a su base, pasó un par de días, y dieron un funeral apropiado a todos los oficiales que dieron su vida por su valentía, la tristeza del panteón era insostenible y muchos incluyendo a la joven amante sostenían esa actitud de desesperanza.

    Pasaron algunos años, la guerra terminó, y la joven encontró su pasión en la astronomía, fundó un centro de investigación, se dedicó a observar las estrellas, y a educar al fruto del amor que generó aquel épico romance, un niño, con dotes para la música y al cual le apasionaba las historias que su madre le contaba sobre su padre, aquel joven valiente, que le salvó la vida una y mil veces. Que permanece presente en el oscuro cielo, acompañando sus noches, brillando como el amor que siempre le profesó.



    LA NOCHE QUE LA LUNA SE ACOSTÓ A DORMIR LLORANDO


    Eran vísperas de navidad; una dulce pareja, que habían tomado caminos separados hace algunos meses, presentían un nuevo comienzo.

    Es curioso pensar que de la cantidad de personas que existen en el mundo, el universo conspira para unir dos almas felices, y prepararlas para con el tiempo destrozarle el corazón.

    Una tarde cualquiera, un adolescente de 16 años, estatura media, cabello rizado, y un piercing en su oreja izquierda, tuvo la suerte de encontrar a alguien que cambiaría su vida para siempre, miró con asombro, aquella adolescente cabello castaño, largo hasta la parte baja de la espalda, hoyuelos en sus mejillas, y un collar de estrellas que brillaba con intensidad bajo ese cielo de media tarde, Él tuvo la audacia de presentarse, e increparla con un comentario perspicaz sin darle opción a respuesta, “Espero estés preparada para todo lo que viene, porque conmigo lo tendrás todo, y tú, tú te casaras conmigo”— dijo sonriente mostrando todos sus dientes y su mirada picara. Ella se sonrojó y no dio respuesta alguna, más que una sonrisa disimulada, y un intento de ignorar lo que había escuchado. Desde entonces, se topaban de seguido en las tardes al salir del colegio, él insistía, en su conquista y ella evitaba cada discurso, pero con el tiempo, le iba gustando, incluso una tarde, él no apareció en esa parada de autobús donde solían encontrarse. Justo en ese momento su mente entró en razón, al sentir que extrañaba a este adolescente encantador, que insistía con tenacidad.

    Ambos estudiaban en escuelas diferentes, ambos, con sueños diferentes, con carismas diferentes, con maneras de ver la vida, diferente.

    Siempre hay peros en las cosas misteriosas, la vida, el universo o la creación, siempre quiere una buena historia y esta vez se estaba devanando para dar una inolvidable.

    Sus repetidos encuentros se convirtieron en dulces placeres del día, notas en sus libretas, y dibujos de corazones con el nombre de cada uno de ellos en el centro adornaban las hojas finales de sus cuadernos, dulces juegos de adolescentes llenos de hormonas. El tiempo iba creando un sentimiento.

    Y pasó, estos adolescentes se enamoraron. Crearon una burbuja de acero a su alrededor, cada momento juntos, eran atesorados, disfrutaban sus charlas intensas, todo el día, y toda la madrugada.

    Juntos formaban el perfecto código de amor, no eran almas gemelas, pero se complementaban en todo. Vivían su fortuna. Su primera vez para ambos se llevó a cabo con mucho miedo, la inexperiencia y el deseo son una mala combinación, pero supieron entenderse y lograron conectar a un nivel sentimental bastante especial.

    Ambos, incrédulos e irresponsables, iniciaron aventuras que nunca olvidarían.

    Él, irrumpía en la casa de su novia cada que podía, sin ser visto, ella vivía con su madre, así que apenas ella se iba al trabajo, comenzaba la operación especial, muchas de esas veces antes de ir a estudiar. Ella lo esperaba para aventarle una llave con un oso de peluche como llavero, desde su ventana en el cuarto piso del edificio, miles de veces quedo enmarañado en arbustos y suciedad que se encontrara en el andén donde caía. Mañanas intensas, y desayunos que en vez de aumentar calorías, las quemaba.

    Su casa quedaba en las afueras, así que usualmente volvían a la ciudad juntos en el trasporte público, se separaban en los lugares con más muchedumbre posible para no levantar sospechas, y pasaban el resto del día soñando con su nuevo encuentro.

    Tenían una relación estable y aceptada por sus familiares, pero realmente jóvenes para todo lo que hacían.

    Año tras año, su relación se volvía mucho más seria, compartían mucho juntos, y con trabajo había construido algo bueno, para ambos, su amor se volvió tan preciado como la reserva de platino que hay en la luna.

    Su burbuja de acero, muchas veces fue destruida, el mal, siempre los acechó. Ambos tenían personas que se interesaban en ellos, y que harían lo que fuera por separarlos. De manera absurda, y sin conciencia, siendo tontos, flaquearon sus defensas y cayeron en juegos perversos, que dañó poco a poco su confianza. Estos sucesos trajeron muchas dudas, que ocasionaban peleas ocasionales, celos irracionales, y un poco obsesivos.

    El salir con amigos era cada día una tortura y un juego al escondite, las dudas de los jóvenes obsesionados les atormentaba el alma, se sumían en grandes depresiones, por cosas que no pasaban en la realidad, sufrían por el más mínimo desapego, y cada hora sin contestar las llamadas o mensajes, era una razón suficiente para llamar las autoridades y dar por perdido a una persona, su nivel de preocupación era casi irreal, los padres de ambos bandos se alertaban al mirar las conductas disruptivas que presentaban, y en muchas ocasiones fueron puestos en «modo de espera», quizá para intentar apagar esa flama que el corazón de los pubescentes amantes atizaban con regularidad.

    Nada sirvió, ellos vencieron cada obstáculo y poco a poco, se hicieron más independientes y quisieron ser tratados como adultos.

    Ambos se graduaron de la secundaria y emprendieron el camino universitario, separados por unos cuantos kilómetros, la espera a esos viernes por la noche, era en todo lo que podían pensar en toda la semana. Al menos por un tiempo así fue, cada uno empezó a experimentar la vida, sin padres acechándolos, ni novios en control, eran libres y así se sintieron por mucho tiempo.

    Él se estaba preparando para ser abogado, y tomaba trabajos como mesero para sustentarse, cursaba en una universidad privada a 30 km de su ciudad, sus gastos eran altos, y la ayuda de sus padres estuvo un poco ausente, pero supo controlar su situación y hacer lo mejor posible para lograrlo. Ella, como mejor de su clase en el secundario, logró entrar en la mejor universidad del país con una beca del 100%, donde se dedicó a estudiar economía, estaba agradecida al estar lejos, por primera vez, de toda su familia quien la acechaba constantemente para controlar toda su vida.

    La vida es un juego cósmico y somos seres incapaces de mantener la felicidad, así que cometemos tantos errores posibles y vamos enmendando de a uno, con la esperanza de volver a sentir esa llamada felicidad. — Esto le ocurrió a estos jóvenes insensatos que empezaban a mirar la vida de otra manera.

    Él, busco abrigo un par de veces en los brazos de otra, esas noches que las discusiones se salía de control y rompían por corto tiempo ese lazo especial que los unía, sus amistades, el alcohol y el cigarrillo eran su descanso, tenía muy poco tiempo, llevaba una carrera y un trabajo para sustentarse.

    Ella conoció las mieles de la gran ciudad, conoció muchas personas interesantes que le incitaban experimentar. Mintió un par de veces de su paradero, y de lo que hacía en su tiempo libre, probó el calor de otros hombres y se anidó en una guarida de víboras que esperaban para expulsar su veneno.

    Eso fue su destrucción.

    A pesar de ser considerados tóxicos para el otro, su amor era auténtico, y juntos se sentían capaz de alcanzar las estrellas, vivieron los momentos más felices juntos, lloraron las tragedias más fuertes juntos, y pasaron los mayores sustos, juntos.

    No dejaron un centímetro de su cuerpo sin explorar, y crearon sus propias leyes del amor, juraron y se prometieron eternidad, y se miraban a los ojos con intensidad, no había duda alguna de que una hermosa historia tendrían para contar. Pero, la soledad siempre quiere su parte, y la toma sin pedir permiso, y es que nada es para siempre, hasta el corazón más enamorado, deja de latir.

    Lo inesperado siempre es lo más doloroso. Una noche de pelea exhaustiva fue el inicio de su final, ambos conocían o tenían una noción de lo que pasaba en la vida del otro, y esa noche decidieron gritarlo.

    El corazón cuando está herido se esconde, cuando se gritan es un intento de hacer que él reaccione y escuche, al igual que cuando alguien está enamorado, se susurran, porque está allí casi saliendo del pecho, escuchando y sintiendo atento.

    Esa noche el corazón de ambos estaba ceñido en las tinieblas y resguardado por todas las fortalezas que su mente le permitió.

    Su ruptura fue supremamente dolorosa. La confianza que existía entre ellos, fue destruida por sus demonios pasionales que no supieron controlar.

    Esa noche pasaron horas sin hablar, solo sentados queriéndose besar, y por un momento olvidar el triste amargo que estar juntos les hacía sentir, lágrimas intensas corrían por sus mejillas y aunque el perdón estaba ahí, a un te amo de distancia, ninguno se atrevió a decirlo. Sintieron que su vida se hizo pedazos y fue tirada al fuego ardiente, todo cambió; Todo terminó.

    La desgracia y la desolación invadió sus semblantes, se sobreponían de dolor e ignoraban sus sentimientos oscuros, la rabia, la soledad y el desespero habitó y se quedó por mucho tiempo.

    Pasaron algunos meses, estos jóvenes tenían nuevas vidas. Ella, lucía mucho más hermosa que de costumbre, su corto cabello dejaba mirar su cuello y lunares que regularmente tapaba, pero que para él eran súper sensuales, sus curvas de gimnasio eran cada vez más notorias, su confianza alta, y su ambición por el éxito mucho más intenso.

    Él, sumido en la tristeza y miserable, pasando los malos ratos de la vida, perdió su trabajo y cada día le era más difícil mantenerse, conservaba amistades que lo reanimaban de forma constante, pero de alguna manera, y con dificultad estaba saliendo adelante.

    El crudo invierno pasó lento para cada uno de ellos, su corazón se volvía más frío, y su alma iba perdiendo su color, encontraron nuevas experiencias, y se atrevieron a vivirlas, aunque les era imposible, no compararlas con lo que habían vivido juntos.

    El tiempo es una construcción inexacta, aunque pasaron miles de horas en hermosos lugares, con buenos amigos, nuevas personas y momentos perfectos, ellos solo imaginaban unos segundos mirándose frente a frente sin decir nada, sabían que en ese momento el tiempo no importaba.

    Llegó diciembre, ambos tenían un gusto particular por la navidad, los adornos, los villancicos, el ponche, el árbol, y los hombres de nieve. A pesar de haber trascurrido un tiempo razonable en su mente, solo pasaba el nombre de ellos, como una sugerencia a reencontrarse. Su fiesta favorita de todo el año, les creó añoranza.

    Él, una noche de luna resplandeciente, se atrevió a escribirle, ella esperó con ansias ese mensaje por mucho tiempo, hablaron hasta casi amanecer esa noche, se contaron sus experiencias con nuevas personas, y bromeaban por olvidar la razón de su ruptura.

    Algo pasó esa noche, esa ceniza que tenían guardada en una urna con tres candados en un rincón sin luz de su corazón, empezaba a levantar sus alas un pequeño fénix listo para renacer.

    Se hablaron durante días propiciando su encuentro, decidieron reencontrarse un día antes de navidad y celebrarla juntos como lo hicieron por muchos años, la alegría de esa noche fue totalmente especial, él la observaba desde lejos, mientras reía y compartía momentos con sus familiares, sintió en ese momento que ella sería su eternidad, y los pensamientos de campanas de iglesia e hijos le inundaron su mente. Cuando todos se fueron a dormir, entraron a su habitación, ambos con el deseo más grande que experimentaron alguna vez.

    No quedó espacio en el kamasutra que no hayan cubierto, ni exclamación conocida que no hayan pronunciado, hasta su alma, vibró esa noche.

    Cubiertos en el sudor de sus cuerpos, se miraron a los ojos, sonriendo, sintiéndose increíblemente amados por el otro, y experimentando la felicidad en su plenitud.

    Al día siguiente, él la llevo a su hogar, y con simple beso y un te amo, se despidieron.

    La alegría de este par de jóvenes, los hacía mirar el cielo más azul, atendieron sus asuntos y volvieron a la normalidad de su día. Él se fue a su residencia cercana a su universidad para continuar con la semana laboral que desde poco había obtenido, pero que le permitía buenas ganancias y muchos menos dolores de cabeza. Esa noche ella no respondió sus mensajes, era bastante tarde cuando él logró desocuparse, entre el viaje y ordenar su casa, le mantuvieron lejos de su teléfono, así que no prestó atención. Al día siguiente no había respuesta, pasó otro día y aún no recibía nada, ni una señal. Su corazón empezó a achicarse de nuevo y el sentimiento de preocupación invadió su mente, escribió a sus familiares y todos le respondieron que estaba bien, pero que no le escribiera más. Mientras tanto en la oscuridad de su habitación lloraba aquella joven al mirar su teléfono conteniendo su respuesta, los nudos de su garganta se hacían cada vez más insoportables, algo le estaba perturbando la conciencia, Él se encontró confundido sin saber qué hacer, nada más que esperar a que terminase su semana laboral para ir de nuevo a la ciudad y confrontarla, fue una terrible pesadilla para él.

    Llegó el día, eran vísperas de año nuevo, volvió a su casa, se vistió con su mejor camisa y fue a buscarla, no pudo encontrarla, y ningún familiar quiso darle respuesta de lo que estaba sucediendo.

    Voces de embarque se escuchaban sin cesar en los parlantes de aquel gran galpón, una maleta de 25 kg, un bolso, una almohada, y una vida estaba a punto de subirse a un avión.

    11:45 pm entra un mensaje de texto, con una carta explicita de lo que ocurría.

    "Mi eterno amor, no tuve el valor despedirme. Te escribo estas líneas para explicarte todo lo que ha pasado. Hace un tiempo estuve trabajando en mí y en mi progreso, y finalmente pude encontrar el trabajo de mis sueños, así que me mudaré lejos, para empezar de nuevo. El tiempo que vivimos juntos fue la mayor enseñanza que tuve en mi vida, fuiste el primero en todo, y siempre te recordaré como la persona que más me ha amado, gracias, por todas las experiencias, gracias por todas las caricias, gracias por todos los “te amo”, deseo de todo corazón que seas feliz, y que algún día me desees lo mismo a mí. Sé que me vas a odiar por mucho tiempo, pero es algo que tengo que hacer, y estoy segura de que será lo mejor para los dos, aunque el corazón me grite lo contrario, gracias por esa noche, fue la despedida perfecta, espero puedas recordarla siempre como yo lo haré, te amo.”

    El corazón roto, del joven que leía atentamente ese mensaje, crujía como un costal de vidrios rotos, y la desilusión y el tormento de pensar si había tomado la decisión correcta maltrataba el alma de aquella joven, ambos, se sintieron miserables y desdichados, el universo entero se sintió engañado por la oportunidad que se estaba borrando, fracturaron su futuro y condenaron su vida a recordarse por siempre, pero a nunca a estar juntos de nuevo, esa noche, esa noche hasta la luna se acostó a dormir llorando.





    VÁMONOS A MARTE.


    "Vámonos a marte, inventemos nuevas reglas, seré tu Adán y tú mi Eva.”

    El amor se presenta en 10 mil maneras diferentes, hay tipos de amor, como estrellas en el espacio, y cada uno, por más repetitivo que parezca, es único.

    Esta es la historia de un hombre en sus 30, con un buen empleo y casado con el amor de su vida, ese que conquistó hace 10 años, que cuidó y respetó siempre, pero que no pudo evitar enamorarse de su mejor amiga.

    Los esposos se encontraron pasando por momentos difíciles en su relación, bastante solitarios y desconcertantes. Durante casi un año, intentaron tener un hijo; Pero nada les estaba funcionando, su chispa se iba apagando en cada resultado negativo, y aunque no lo decían, cada uno culpaba al otro, intentaron de todo hasta el punto de volverse doloroso y difícil de creer, algo que para muchos era tan fácil, para ellos era la destrucción de su vida, de sus sueños.

    Quizá era también la excusa para avivar el amor que se encontraba perdido en los grises de una paleta de colores.

    Ella, se inundó en su tristeza, alejó todo deseo de su esposo y se centró en su carrera. Ejercía como consejera en una escuela primaria, estaba rodeada, en forma constante, de niños y sus problemas tanto en casa cómo en la institución, muy buena en lo que hacía y enfocada en ayudar, muchas veces notaba, con recelo, la ingratitud de algunos padres, al no brindarles la atención necesaria a sus hijos, o quizá eran síntomas de envidia del no poder ejercer ese derecho que día a día se le fue negando, ser mamá.

    Él, vivió amargamente su situación, sin poder hablar con alguien, siquiera en su propia casa, para evitar causar dolor o angustia, pero él también sufría, aunque no lo demostraba.

    Vivía una rutina desgastante; 5 am, sonaba el despertador, se cepillaba los dientes y tomaba una ducha rápida, encendía la cafetera mientras miraba las noticias relevantes del día, vestía con camisas, pulcras y planchadas, sacos elegantes, y una variada serie de corbatas y pañuelos. Partía en auto a su trabajo, como gerente de ventas en un concesionario de autos, volvía al medio día para almorzar con su mujer, y a las 14 horas volvía a su ejercicio de profesión, donde no la pasaba mal, pero su semblante vitoreaba a una persona infeliz y cansada de la monotonía. Volvía a casa a eso de las 18 horas, su esposa lo esperaba de forma habitual con café y galletas para compartir datos sobre su día, tomaban duchas separadas, se turnaban para preparar la cena, y para lavas los trastes, compartían una copa de vino, miraban juntos televisión por unos instantes y luego cada uno tomaba un libro y se alejaban en silencio a perderse en las páginas de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Orgullo y prejuicio en habitaciones separadas. Dormían juntos y evitaban con sutileza el tema que los acongojaba, y por consiguiente el sexo.

    Y así pasaba la mayoría de los días, en un eterno espiral sin conciencia. Las noches más divertidas y diferentes eran esas donde recibían visitas, de sus familiares y amigos, el cual siempre originaban asombro de la perfección que emanaban. Cada uno de los visitantes que entraban a ese hogar o compartían con ellos, se llevaban la impresión de un hogar feliz y lleno de todo el amor que el universo pueda proveer. “Son bendecidos”— Decían constantemente.

    Pero las falsas sonrisas y el acto de seres intachables y de relación incorruptible desaparecía al estar solos de nuevo.

    Él, un personaje perspicaz y lleno de comentarios sagaces, se hizo nombre como mejor vendedor y por eso obtuvo su merecido puesto. Una tarde, a menos de una hora de cerrar el concesionario; Miró desde lejos, una linda mujer, que vestía un traje entallado con una falda al cuerpo, unos tacones negros altos, cabello rubio y lentes de graduación, tenía buen lejos, y al acercarse su mente explotaba admirando su buen cerca.

    —¿Me recuerdas?, solíamos ser mejores amigos en la secundaria, quizá tenía el cabello un poco más ondulado y usaba frenillos y unas gafas menos lindas.

    Decía la misteriosa mujer mientras el caballero se presentaba para ofrecerle un trato por el auto que estaba admirando.

    Él, sorprendido, pero rápido, recuerda a su amiga, esa que lo sacó más de unas mil veces de aprietos en trabajos grupales, tutorías, y prácticas, también recordó que fue su primer crush, pero nunca lo dijo.

    Apretó su mano con delicadeza, poniendo otra encima, dando un toque más personal al saludo, y validando su pregunta. — por supuesto que te recuerdo, hace mucho que no pensaba en ti, pero en los mejores recuerdos de mi vida estabas presente, que bien te ves. Dijo de forma encantadora aquel hombre, que en sus ojos chispeantes insinuaban el reinicio de una amistad.

    Hablaron por un rato, poniendo al corriente de sus vidas.

    ¿Estás casado?— preguntó sin problemas aquella mujer confiada.

    Respondió con movimientos de cabeza aquel hombre, acertando de forma positiva la pregunta, y diciendo. — La conoces, es la misma novia que tuve desde que empecé la universidad.

    Haciendo un gesto asqueado, arqueando una ceja y evitando una mirada, dijo en voz baja y quejosa, - Si, la recuerdo.

    Él hizo caso omiso a lo que pasó y preguntó lo mismo, a lo que su respuesta de alguna manera le generó algo de ilusión, - No, ni novio, tengo; estoy enfocada en mí y es lo único que importa.

    Se despidieron, intercambiaron datos y prometieron reencontrarse para charlar más sobre su vida.

    Esa noche fue diferente para él, su esposa lo notaba contento. Silbaba y se ofreció de forma voluntaria a preparar una gran cena, los deseos de su mente los llevó a la cama con su esposa donde después de mucho tiempo encontraron una perfecta armonía sexual.

    Fueron pasando los días, las rutinas continuaban igual. En la mañana de un martes, se apareció aquella confiada y sexy mujer con dos cafés y una par de donas, para compartir, pasaron un rato agradable, y él sin ya casi nada que inventar para evitar el comentario de una salida más informal, le invito a cenar en casa, con su esposa. Ella, muy poco convencida, aceptó.

    Los esposos hablaron esa noche, y compartieron sus experiencias del día, a lo que él cuenta, de su extraño suceso, y le indica el encuentro que tuvo y que propició una invitación a cenar.

    Su esposa, se mordía los labios con algo de desdén, a lo que él pregunta si le pareció acorde la idea que tuvo, ella respondió con comentarios evitativos, y poco educados, dando a entender que no estaba muy a gusto con la decisión; Pero de igual forma se llevó a cabo.

    En la noche de la cena, la esposa sacó a relucir todos sus atributos, y se vistió de una manera espectacular, incluso dando al esposo ganas de dar por cancelada la velada para aprovechar la noche. Sonó el timbre y ella fue directo a atender la puerta, abrió y miro de arriba a abajo una mujer despampanante y elegante, con hermosos ojos azules, labios rojos y un collar de perlas que se perdían entre sus enormes senos.

    Dos segundos después, recobró en sí la compostura y la invitó a pasar, hablaron durante un tiempo mientras su esposo se encargaba de los filetes que estaban en la parte trasera de la casa cocinándose a fuego bajo.

    —Luces igual de hermosa, que cuando te conocí, si no es que más, mírate, toda una profesional, con un gran esposo, y todos los lujos posibles, bien por ti. — dijo de forma amistosa la intrusa rubia, que era el nombre que se le presentaba en su mente a aquella esposa celosa, que desde que la conoció supo que quería robarle en ese entonces a su novio, y ahora a su esposo.

    —Que me dices de ti, ¡Wow!, has cambiado totalmente, luces perfecta, debes tener al más guapo del mundo guardado por ahí, tanto que ni lo trajiste para que lo inspeccionara, dijo entre risas sarcásticas, la valerosa esposa.

    Fue una cena un poco incómoda, poco dejaban hablar al esposo/amigo, increpándolo con comentarios, para cambiar la conversación y que su charla se dirigiese a una donde la esposa saliera victoriosa y alabada.

    Terminó la cena, al cerrar la puerta, ella le saltó encima y le hizo el amor, de la manera más obscena que hubiesen podido hacerlo.

    Volvieron a sus vidas normales, y continuaron, su hábito. En una de esas noches, acostados en la cama, salió un tema interesante a relucir, ella lo incomodó con preguntas repetitivas sobre su amiga, en cómo él la veía, si le parecía hermosa, si se habían visto alguna vez fuera del trabajo, si pasó algo en el pasado con ella…

    Él, interrumpiendo su interrogatorio, calmó a su esposa, con comentarios desorientados, queriendo eludir completamente lo que ella intentaba conseguir, una pelea, por algo que aún era inexistente.

    El viernes por la noche, cerró el concesionario y notó que un auto le estaba esperando fuera, haciendo guiños con sus luces, para invitarlo a acercarse, pues; Era la amiga, quien decidió «robárselo» esa tarde para ir a tomar algo en algún lugar. Él mintió, y puso de excusa salir con su amigo a jugar al billar y a tomar unos tragos.

    Fueron hasta un parque, alejado de todo, contemplaron el crepúsculo y ella decidió interrogarlo sobre su vida privada. Al principio, intentó ocultar los hechos que lo acongojaban, pero ella con insistencia pudo hacerlo hablar. Le comentó las situaciones delicadas que vivía en casa, y lo que sentía al respecto, ella lo escuchó atenta como nadie lo había hecho, y no dio ningún consejo para arreglar su situación, únicamente se quedó allí, escuchando y mirando a los ojos al apesadumbrado caballero. Una estrella fugas se apareció en el cielo, dejando un rastro asombroso y rápido, él dijo con voz esperanzadora mirándole a los ojos, - Tienes que pedir un deseo, ella, sin pensarlo, se acercó a sus labios y lo besó.

    Ese fue mi deseo. —respondió mordiéndose el labio aquella mujer.

    Sorprendido, pero deseoso él, la tomó y la besó intensamente, esos besos se convirtieron deprisa en caricias, y por consiguiente en ganas de buscar una habitación.

    Él condujo deprisa al hotel más cercano, donde el deseo se podía cortar con tijeras, desde la puerta, las prendas de ropa ya estaban volando, llegaron a la cama, y lo hicieron, sin dificultad alguna, no dejaron rastros ni en sus sombras que no hayan pasado su lengua, esa noche, se sintieron poderosos y el sudor de sus cuerpos daban fe de la batalla épica que terminaban de librar.

    Él volvió a su casa, sin hacer mucho ruido. Su esposa esperaba en cama, mientras leía, lo saludó y le preguntó como le había ido, él con ambos pulgares arriba afirmo tal pregunta.

    Fue a tomar una ducha deprisa, por si acaso algún rastro de olor le impregnaba la piel, se puso sus pijamas, dio las buenas noches y se acostó a dormir.

    A la mañana siguiente, ya tenía en su teléfono móvil, una foto insinuante, de su amante/amiga con un texto de base, expresando lo bien que se siente después de esa noche llena de orgasmos.

    Él responde, con insinuación, a repetición, y no hay duda que lo conseguiría.

    Así pasaron los días, viéndose a escondidas e inventando excusas, dejando cada vez más a un lado el amor que sentía por su esposa, quien guardaba una revelación importante.

    En una de sus escapadas, ella le recuerda lo bueno que era para la poesía en la secundaria y le pide que le escriba algo lindo y bien picante para ella recordarlo en las noches de soledad. Él pasó días devanándose la mente para expresar todos sus deseos sexuales en un poema, y que de alguna validara ese sentimiento de querer escapar y no volver jamás a su vida rutinaria. Por mucho tiempo se sintió desdichado e infeliz, esas escapadas le recordaban la belleza de la juventud y la vigorosidad que aún tenía, le escribió su poema a puño y letra y lo firmó con nombre y apellido.

    Él fue a ver a su amante, a su hogar una noche, donde nuevamente disfrutaron de su compañía y de su relación sexual habitual pero candente. Antes de irse le dejo un sobre y le pidió que lo abriera cuando se fuera.

    Al cerrar la puerta, la mujer se dirigió a su cuarto y abrió este sobre, en él; estaba una linda hoja con los bordes quemados, bien a la escuela antigua, con un poema que decía:

    "Vámonos a marte, inventemos nuevas reglas, seré tu Adán y tú mi Eva.

    Te comeré hasta el último pelo, no habrá lunar que no habré besado, ni espacio tocado. En la cima del monte Olimpo me mostrarás un agujero negro, en los volcanes tharsis te enseñaré la vía láctea. Aunque no viaje bien el sonido, tus gemidos serán oídos y todas las lunas serán testigos, de ese misionero que haremos seguido. No harán falta bombas nucleares, nuestros cuerpos calentarán ese planeta, nuestros hijos serán marcianos, si es que no te los tragas…”

    Y así continuó leyendo aquel desenfrenado poema, aquella mujer invadida por el deseo.

    Le respondió con mensajes sexuales delirantes y ambos se fueron a dormir.

    Al día siguiente, cuando llegó a su trabajo, miró que sus empleados y compañeros, tomaban fotos de la puerta del concesionario, ellos lo miraban con asombro, y algunos, con aprobación depravada, se acercó y miró. Un collage entero, de fotos sexuales que había enviado sumándole el poema que había escrito recién a su amante, esto tuvo repercusiones graves y fue puesto en descanso obligatorio de su trabajo debido al contenido sexual divulgado en una empresa seria y responsable.

    Lo mismo ocurrió en la oficina del colegio, pero en una carpeta aún más detallada y discreta, donde trabajaba su esposa. Solamente ella miró la información esa mañana.

    Él, enfurecido, salió a buscar a su amante para reclamar una explicación. Ella con altanería y vivacidad le confesó su deseo de venganza, expresándole que por muchos años, él no la notó, que hizo con ella lo que quiso y se aprovechó de sí para salir adelante en sus clases, que le robó su atención por años, engañándola con pequeños destellos de cariño que para ella, eran superficiales pero suficientes, y siempre pensó que su historia se iba construyendo de a poco, pero apenas apareció ella, su esposa, con su insolencia, denigrándola y haciéndola menos cada que podía, apartándole de ti cada día. Él la olvidó. No tuvo el valor de hacerle frente y al menos intentar cuidar la amistad, con el tiempo lo habría entendido, pero ni la amistad intentó salvar, Únicamente la abandonó y le rompió el corazón en mil pedazos.

    Lo olvidó y lo superó, pero una tarde pasó por un concesionario y lo miró desde lejos, lo reconoció enseguida, y quiso intentar hablarle, al ver su reacción hipócrita y nueva hacia ella, mirando su mejorado físico y confianza, lo cual fue como ella creyó; Seguía siendo el mismo idiota que conoció hace años atrás, lo planeó sobre la marcha y no iba a intentar nada más lejos que unas miradas, pero en esa cena recordó lo horrible que fue su esposa con ella cuando se conocieron y empezó la venganza.

    Claramente, él se enamoró, lo alejó de su esposa y consiguió toda la satisfacción que quiso, y que por primera vez estuviese en el mismo lugar que él la puso una vez.

    Cerrándole la puerta en la cara terminó su discurso.

    Él, perturbado y confundido, volvió a su hogar, donde le esperaba otra, pero mucho más acalorada discusión, la cual fue la excusa perfecta para terminar la relación y pedir el divorcio, con mucho dolor, ella aceptó y ambos tomaron caminos separados, Él perdió su empleo, y se encontró viviendo con sus padres mucho tiempo, la vida le dio el giro de 180° y aunque no comprendía, se suele decir que; El karma es algo tan simple como la ley de causa y efecto: Hay una causa, produce un efecto que a su vez se convierte en causa de otro efecto". Y esa cadena continua de causas y efectos es lo que constituye «la existencia del universo y del ser humano». Si hubiese actuado de forma noble, quizá nada de esto habría pasado.

    La esposa, ahora ex esposa; Continuó su vida profesional, y siendo más certera en sus opiniones, entendió que sus acciones quizá le generaron esa perdida, y cambió su vida y sus hábitos, además tenía que crear una personalidad distinta y mucho más humana, para poder educar a ese hijo que por fin esperaba entre sus entrañas.



    MI UNIVERSO SECRETO.


    Era invierno, el frío azotaba las calles y el viento golpeaba las ventanas, una neblina espesa difuminaba la vista y la soledad se apoderaba de la ciudad, ya estaban pasadas las 7 de la noche.

    En una casa al estilo victoriano, se encontraba una familia, amorosa y acogedora. Estaban reunidos, alrededor de la chimenea, en las paredes se podían observar pinturas, y grandes fotografías de viajes familiares, candeleros dorados a los costados de la chimenea, y encima una vasija que tenía pintado un símbolo infinito en él.

    Reían y charlaban trivialidades, estaban presentes un señor de mayor edad al cual le llamaban el abuelo nito, con lentes, poco cabello, y hoyuelos en sus cachetes, dos varones de mediana edad, Edward y Patricio, con sus esposas Melanie y Sofía, y dos adolescentes retoños, Hilary y Sebastián, pequeños traviesos y curiosos que amaban con locura, las historias de aventura y magia que su abuelo les contaba.

    Insistentes esa noche pedían constantemente que les contara una historia, - La más bonita que se le ocurriera le decían.

    Su abuelo, a quien le fascinaba esa conexión tan especial que tenía con sus nietos; encantado, les contó una historia.

    Presten mucha atención —les dijo.

    —Creo que ya están preparados para oír esta historia:

    Un viernes 27 de noviembre-

    Las colinas, el frío y el constante ruido de neumáticos derrapando, propiciaban un vómito inminente. Un grupo de adolescentes de 14-16 años más o menos.

    —Al igual que ustedes les decía, mientras los apuntaba con sus manos.

    Se preparaban para un viaje en las montañas, un campamento anual donde conocían y compartían con diferentes niños y niñas de todo el país. Las colinas eran cada vez más empinadas y las calles un poco más reducidas, tanto, que no había manera de que dos autos pasaran por el mismo carril, las bocinas se escucharon por horas mientras subían, no había otra manera de llegar allí, así que, en diferentes buses y camionetas de los lugareños, quienes eran los únicos capacitados para tal expedición, se encontraron. La mayoría iban mareados, por los constantes baches, vueltas y la falta de oxígeno al ir cada vez más alto. Finalmente lograron llegar.

    La entrada a aquella casa en las colinas donde residirán por un fin de semana era majestuosa según lo que podían ver, era ya de noche y no se podía apreciar nada a su alrededor solo más que la entrada, quien ya de por sí los dejaba boquiabiertos.

    La entrada; Alta, de rejas negras con unas puntas de flechas, un escudo con dos espadas y una corona que se abría al medio para dejar pasar a los ocupantes, se notaban dos fogatas en cada lado, y un camino de lámparas de queroseno, dando el toque delicado de antiguo y elegante. Descendieron de sus transportes y se saludaron entre sí. Algunos de ellos, llevaban años encontrándose allí, y para algunos era su primera experiencia. Descargaron su equipaje y fueron dirigidos a sus dormitorios, no era un hotel, así que cada uno tenía que contar con uno o dos acompañantes para aprovechar el espacio de la casa correctamente y así entablar relación entre ellos. Se percataron de separar hombres y mujeres, por mera precaución.

    Les indicaron que tenían una hora, para descansar y prepararse para la cena de bienvenida.

    El bullicio y las risas no paraban entre los pasillos de la casa, cada uno cometiendo insolencias y comentando sobre las posibles experiencias que podrían vivir allí, y de la belleza de algunos otros.

    9 pm. Fueron dirigidos hacia el comedor, donde los esperaba una cena grandiosa, pan casero recién horneado, caldo de verduras para entrar en calor, y diferentes bebidas como té, café, agua, gaseosas, y jugos naturales. Luego fueron deleitados con una rica Lasaña que preparaba la cocinera de la casa llamada Polly.

    Al terminar la cena fueron llevados a un salón contiguo donde se presentarían y dirían el lugar de donde venía cada uno. Intercambiaron miradas de forma constante, unos con otros, y cada quien buscaba refugio en sus conocidos.

    Les indicaron las normas obligatorias de la casa y algunas recomendaciones básicas de supervivencia.

    LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO DE LA VIVIENDA

    FUMAR DENTRO DE LA CASA NO ESTÁ PERMITIDO

    LA TENENCIA DE MASCOTAS NO ESTÁ AUTORIZADA

    DAR USO ADECUADO A LOS SERVICIOS DE AGUA, LUZ, GAS

    MANTENER EL INMUEBLE EN ÓPTIMAS CONDICIONES DE SEGURIDAD

    Queda estrictamente prohibido:

    Introducir o mantener en el inmueble (incluidas las habitaciones) sustancias peligrosas o prohibidas legalmente. Está prohibido el consumo de cualquier tipo de drogas y el consumo abusivo de bebidas alcohólicas.

    La tenencia y ostentación de material pornográfico ni de cualquier otro que atente contra la dignidad, igualdad y sensibilidad común de las personas (fotografías, posters, revistas, etc.)

    Provocar olores fuertes que afecten o pongan en peligro la integridad física de los compañeros de piso.

    Etc.

    Los nietos reían jocosamente mientras su abuelo les contaba, haciéndose miraditas entre ellos, cuando se nombraba alcohol, cigarrillos y esas cosas prohibidas para los niños, pero que les causaba tanto deseo.

    — Por último, y no menos importante, recuerden; Se encuentran en un espacio abierto y lleno de fauna y naturaleza, revisen sus pertenencias y respectivos dormitorios antes de dormir, por la posible presencia de algún animal no deseado, no se acerquen a las cosechas ni coman de ellas, los pesticidas podrían causarle una intoxicación. Si por alguna razón se encuentran en peligro; Soplen el silbato que les daremos a continuación, lo más fuerte que puedan, hace frío, así que traten de estar lo más abrigado posible.

    —Terminó de parlotear el coordinador del lugar, deseando una buena noche y un buen descanso.

    La primera noche, algo aburrida. Los ocupantes habían terminado un largo viaje, y estaban agotados, aunque en el silencio de la noche algunos pedos disimulados se escuchaban, desatando risas de complicidad, y el chistar para silenciar de los coordinadores mayores.

    7 am.

    Una música expresivamente molesta, determinó la hora de levantarse. A las 8 am, tenían que estar todos reunidos en el patio para iniciar el día con actividades.

    —Tan temprano abuelo, con expresión de pereza, se estiraba Hilary interrumpiendo el relato.

    Se reunieron y formaron un círculo, el frío los abrazó esa mañana, una mujer mayor, se apropió de su atención y con un radio casete antiguo colocó una frecuencia para empezar una meditación guiada para cada uno de los presentes. Muchos lo tomaron como una burla y no prestaron mucha atención al suceso, otros solo pensaban en regresar a la cama, y algunos proporcionaron tal seriedad que su paz y quietud se podía sentir, terminaron la primera actividad del día con éxito, desayunaron y empezaron a entablar relaciones entre ellos.

    Al terminar el desayuno, les indicaron una nueva actividad; Acada uno de ellos, por sorteo, le tocaría una pareja secreta, a la cual durante todo el día iba a tratar de brindarle el mayor de los detalles y mensajes de motivación.

    Una muchacha de 16 años, encantadora, vivaz, con una sonrisa contagiosa y espíritu de libertad inigualable, con la voz más hermosa que jamás se había oído. Se tomó muy en serio la actividad y durante el día, llenó de detalles, a su pareja secreta, un joven tímido, de apenas 15 años, creativo, un poco solitario, pero pícaro, el cual llevaba mucho perfume siempre.

    El destino o las casualidades suelen ser dilemas universales, de alguna manera ambos chicos, lograron sacar del bowl enorme de papeles el nombre de cada uno de ellos, así que durante el día estuvieron dejándose detalles en secreto, y a su vez pensado en que, de todos los presentes, si hubiesen tenido la oportunidad de elegir, se habrían escogido de igual forma.

    Continuaron con todas las actividades del día, estos envalentonados chicos se acercaban entre chistes cada vez más, e iban entablando una amistad, sentían química entre ellos. A ella le gustaba su sonrisa, y a él le fascinaba su voz. En la tarde de aquel día sábado, en medio de una expedición, llegaron a una cascada natural con agua cristalina y fría, la cual les habían prometido todo el camino. Aquella jovencita vistió un traje de baño color mostaza que dejó con los ojos saltones a todos los presentes, mucho más a aquel joven esperanzado. Allí la pasaron de las mil maravillas, rieron, jugaron e hicieron muchas actividades divertidas.

    Compartieron momentos grandiosos y volvieron a donde residían, se les notificó que se preparasen para una fiesta, así que cada uno tomó su mejor vestimenta y perfume. Se dirigieron al salón grande, donde compartieron alimentos, bebidas y bailaron al ritmo de melodías latinas y caribeñas.

    Esa noche los jóvenes intencionados bailaron sin cesar, y descubrieron una conexión tremenda entre ellos, horas más tarde, aquel muchacho tímido se dirigió a escondidas al patio a fumar un cigarrillo que guardó en sus medias, el clima estaba por los 3°, él se encontraba allí solo, contemplando las estrellas que adornaban el cielo, mientras soplaba lentamente el humo de su cigarrillo.

    Oigan esto muy bien les decía abriendo los ojos grandemente el abuelo nito a sus nietos e hijos;

    La ley de atracción es lo más poderoso que existe en el mundo-

    El chico abrazado en sus chales y bufandas deseaba, con todo su ser, que aquella hermosa muchacha apareciera, y así pasó.

    —Te he estado buscando, le dijo la joven.

    A lo que responde rápidamente; Yo te he estado esperando.

    Una risa pícara les invadió sus rostros.

    Se miraron por un par de segundos mientras una ráfaga de viento congelado los azotó, de manera rápida el joven sacó una propuesta perspicaz para abrazarse y así entrar en calor, la chica sin timidez se acercó a su pecho y rodeo con sus brazos la cintura de aquel fumador. Sus ojos brillaban más que una estrella esa noche, Él empezó a temblar de frío.

    Ella le dijo; - “Si tú tiemblas, yo tiemblo”. Rieron un poco recordando la referencia un poco distorsionada del momento mágico de la película Titanic.

    Los ojos abrillantados de aquel joven no paraban de mirar los labios de aquella chica, y sin pensarlo mucho se atrevió a besarla, ella quería ser besada igual, así que correspondió aquel beso de una manera tierna.

    Pasaron un rato mirando las estrellas y hablando trivialidades hasta que sugirieron incorporarse al grupo, para que no fueran amonestados.

    La fiesta terminó, y a unos pocos metros de las habitaciones, habían encendido una gran fogata, donde habían acomodado algunas piedras alrededor, se acercaron allí muchos de los chicos presentes, entre ellos, la tierna y reciente parejita, rieron, cantaron, y se tomaron de las manos sin temor, ellos se sintieron plenos y seguros esa noche.

    Fueron a la cama, y ambos pasaron la noche mirando el techo cubierto por estrellas fluorescentes de goma, recordando ese beso hasta quedarse dormidos.

    Llegó el domingo, era su último día de campamento, despertaron igual de temprano que el día anterior para realizar las actividades restantes. Después de desayunar, en un pequeño break, antes de dirigirse a los sembradíos para mirar los cultivos, el joven se le acercó a la chica, deseando una buena mañana, y confesando que pasó toda la noche pensando en ese beso.

    Ella, quien sostenía una actitud desinteresada, lo miró con un gesto de tristeza, volteando su cabeza a un costado y mordiéndose el labio inferior.

    Él preguntó ¿Pasó algo malo?

    Ella agacho su mirada y no quiso contestarle con palabras, solo moviendo la cabeza negando la pregunta.

    ¿Te sientes bien? ¿Cómo puedo ayudarte? Insistía.

    Ella se levantó, lo miró con ojos vidriosos a punto de largar lágrimas, y se fue. Dejándolo confundido y aletargado.

    Llegó el mediodía, ya estaba por concluir la experiencia, les fue dado un refrigerio no muy pesado para que el viaje no les resultara molesto, hicieron una foto grupal, dieron unas lindas palabras de aliento y motivación, auparon para que se despidieran con alegría.

    Él, se notaba un poco molesto, por lo sucedido unas horas antes, pensaba dejar pasar la oportunidad de despedirse de su estrella resplandeciente, pero ella se acercó a él y lo abrazó. Lo sostuvo con mucha fuerza y le explicó.

    Perdón por tratarte así esta mañana, - le decía.

    —Siento algo de culpa y miedo.

    — ¿Por qué? Interrogó él.

    —Siento culpa, porque tengo novio, y realmente lo amo,

    — ¿Y el miedo por qué?

    Manifestó inmediatamente con voz sería aquel joven.

    —Miedo, miedo, porque jamás me sentí como me sentí contigo con nadie más en toda mi vida, ni siquiera con mi novio. Y Tengo miedo porque, aunque parece loco, disparatado e increíblemente apresurado, no me quiero separar de ti. Cayó una lágrima y él la abrazó, con fuerza y rompió el hielo con una broma. “Pues seremos amantes entonces”.

    Ella sonrió y lo miró por dos segundos deseando besarlo, pero no lo hizo.

    La familia entera, se mantenía en vilo por la historia que se desarrollaba.

    Antes de partir, los coordinadores, pidieron que entregaran ese último detalle a sus parejas secretas, el detalle final, era una pequeña carta expresando lo que pensaban sobre ellos, se formaron barullos y risas entre los asistentes, mirando con asombro quién los consintió todo el encuentro, cuando el par de jóvenes sentimentales se buscaron entre sí, la sorpresa fue increíble, se abrazaron y dieron un beso en los labios, vitoreando fanfarrias de los demás y silbidos complacientes, ambos se dejaron una carta extensa expresando lo vivido y sus datos y respectivas direcciones para que se buscasen entre sí, ella, además le entregó un broche de su cabello que a él le pareció curioso cuando la conoció y él, le dejó una chaqueta con la cual la abrigó esa noche de frío.

    Se despidieron y tomaron rumbo a sus ciudades, ambos miraban con cierta tristeza el lugar, que les creó un momento mágico, añorando que jamás se hubiese terminado.

    Llegaron a sus casas, estos dos amantes, vivían a 8 horas de distancia, así que volverse a ver era remotamente imposible.

    Esa misma noche, el teléfono sonó por unos 3 segundos, en la casa del joven; no hubo insistencia, así que nadie contestó. Él deseó con toda su fuerza que fuera ella, pero de igual forma no se atrevió a llamarla por miedo a parecer apresurado.

    Pasaron cuatro días, habían vuelto a sus rutinas diarias y clases, pero en su mente estaba presente ese beso, ese mágico beso.

    En la noche del viernes, más o menos las siete y treinta de la noche, él marcó a su enamorada, contestó una mujer con modales apropiados y acento interesante, preguntó por la chica, y se presentó, Era su madre, y despidió una risa burlona gritando el nombre de su hija, diciendo;

    “Corre rápido al fin te llamo el muchachito este”

    Contestó, y su cálida voz traspasó desde la línea telefónica hasta el corazón de aquel joven.

    Te he estado pensando mucho, dijo ella.

    Y yo demasiado a ti, respondió él.

    Esa noche pasaron horas y horas hablando, y entablaron una hermosa relación, la cual les hacía suspirar constantemente deseando poder verse.

    Fueron pasando las semanas, estos chicos cada día se hablaban más y más al punto de que los padres les negaran el uso del teléfono celular por las altas facturas que les llegaban al mes, se peleaban con sus hermanos por el espacio en la computadora para poder hablarse por las noches, y contarse su día.

    A los 4 meses después, él fue a visitarla. Tomó el autobús y se dirigió a su lejana ciudad, ella lo estaba esperando en el andén, y lo recibió con un abrazo que lo tumbó al piso de tanta fuerza, no les importó y se abrazaron en el suelo por unos cuantos segundos.

    Pasaron una tarde increíble, Era un 2 de febrero, día de la candelaria. Las calles de su ciudad se preparaban para el carnaval. Ella fue por su sobrina, a la cual juntos la llevaron a un parque de diversiones. Parecían padres esa tarde con la niña entre ellos tomando sus manos. Toda la experiencia fue mágica. Él conoció a su familia y se entendió muy bien con ellas, eran 4 mujeres hermosas en una casa gigante, de muchas habitaciones, con su encanto y simplicidad se ganó el corazón de esa familia, un tiempo más tarde lo terminaron llamando hijo, nieto, hermano.

    Esa noche, a él le asignaron una habitación un poco alejada a la de ella, con vista a la calle, donde se escuchaba el bullicio de personas jugando, dominó en las calles y riendo, su habitación se conectaba con la casa por una pequeña reja.

    Se hicieron alrededor de las 12 de la noche, y ya se habían despedido la hermosa pareja, él se encontraba en su habitación reflexionando lo bien que se sentía y una vez más deseando que ella viniera a buscarlo.

    ¿Y qué creen que pasó? Preguntó nito a la familia.

    ¡LEY DE ATRACCIÓN! Dijo Sebastián muy convencido.

    Muy bien vitoreó el abuelo.

    Se escuchó por más de 5 minutos un sonido de golpeteo, que le causó intriga al muchacho, él pensó que venía de la calle y no sería nada, pero de igual forma salió de su habitación y se sorprendió con lo que vio.

    Era ella, en pijamas, con un pequeño peine, intentando llamar a aquel chico golpeteando sin parar, su rostro y expresión de alivio cuando lo vio salir fue evidente, y le hizo una seña de que guardara silencio y se acercara.

    Él se acercó a la ventana y como pudo pasó sus brazos para rodearla, Se besaron de la manera más tierna y linda del mundo, en sus estómagos las mariposas se habían ido volando en cohete hacia la luna, y sus hormonas se sentían como miles de meteoritos incendiando la tierra. La felicidad de ambos al dormir fue gigante, no podían dejar de suspirar ni sonreír con cierto ánimo a llorar.

    Al día siguiente él volvió a su ciudad, hablaron un rato más tarde deseando una linda noche, y confesándose el uno al otro, que el sentimiento se estaba convirtiendo en amor.

    Sus conversaciones se volvieron infinitas como el espacio, y su amor, aunque secreto, era más puro que la energía entera del sol. A escondidas y en la oscuridad pasaron muchos meses más.

    Nunca trataron el tema de su pareja, él trataba con todas sus fuerzas de evadir el asunto por completo, olvidando en algunas ocasiones de que existía, pero una noche de inquietud, se atrevió a preguntarle cómo iba su relación.

    Ella le confesó mil y una historias en donde se evidenciaba su infelicidad, pero también la rara, pero poderosa alianza que no permitía abandonarlo era importante para ella, y aunque su corazón poco a poco cambiaba de dueño, ella aún lo quería.

    Fueron muchas las noches donde estos jóvenes amantes se encontraban por textos y llamadas, se esforzaban por hacerse sentir presentes, mediante canciones y lindas palabras, con las ganas más fuertes de estar juntos, poder mirarse a los ojos, beber el café de sus miradas, y perder la consciencia entre cada beso.

    Una de esas madrugadas donde no podían despegarse de su ordenador mientras escribían su propia historia y se enamoraban más de ella, los invadió una nostalgia terrible del no poder sentirse cerca. Él siendo creativo y romántico, le escribió un texto notificándole una llamada rápida, llamó y le susurró con voz grave.

    — Cierra los ojos, y escucha solo mi voz; solo te quiero a ti, y quiero que seas solo mía, te amo como el cielo ama a la tierra, y como el sol ama a la luna.

    —Extiende tu mano y toca la pantalla de tu computadora, ¿Se siente caliente? Cuestionó él.

    Sí, mi amor; con voz entrecortada de llanto, respondió ella.

    Pues ese calor que sientes ahora, soy yo, mi mano también toca la pantalla y puedo sentirte justo a mi lado…

    El tiempo para estos jóvenes amantes desapareció y ambos pasaron un par de minutos tocando sus pantallas, imaginando que realmente estaba pasando, lanzando suspiros al aire y dejando caer una lágrima en sus mejillas. Otra noche, otra noche donde se durmieron esperanzados.

    Se acercó el cumpleaños de aquel joven, ella se aseguró e hizo todo lo posible para estar presente, mantuvo contacto con amigas que fueron al mismo campamento donde se conocieron para poder estar presente ese día, compartir con ellas sin levantar sospechas de que el viaje que hizo era solo para verlo a él. Aunque sus amigas tenían una agenda registrada de su llegada, estos jóvenes se las arreglaron para crear su propia agenda secreta. El plan era sencillo, llegar un día antes para estar solos sin que nadie supiera, y al día siguiente aparecer como si nada hubiese pasado, y fue justo lo que hicieron. Esa noche, antes de su llegada oficial, la llevó a su casa y le presentó a su familia, cenaron, se divirtieron y a las horas se despidieron.

    Ella, confundida al pensar a dónde se dirigían le preguntó si no iban a dormir en casa esa noche, él le dijo que esperara, que tenía una sorpresa para ella.

    Tomaron un taxi y llegaron a una casa alejada de la ciudad, le develó que su hermana había salido de viaje y que le encomendó que la cuidase mientras esté afuera, y como estaba planeado, se convirtió en el momento perfecto para estar juntos y solos.

    Hilary y Sebastián reían en complicidad, mientras los padres de estos les indicaban que nunca hicieran algo parecido, hasta que no sean mayores de edad, como los chicos de la historia.

    — ¿verdad papá nito? Cuestionó abriendo los ojos Patricio.

    Riendo y gestuando que no lo interrumpan, el abuelo expresó.

    — Con mucha razón, solo hasta que sean mayores.

    Encendió un tabaco, se sirvió un trago de escocés, posó una pierna sobre la otra, se inclinó y suspiró. Permaneció con la mirada perdida por unos segundos, y exclamó; - Cómo les decía.

    Pasaron una noche increíble, el universo conspiró para ello, y todos los planetas se sintieron celosos de lo que pasó.

    Al día siguiente, era el cumpleaños del joven, ella volvió muy temprano a la parada de autobuses para que sus amigas pasaran por ella a disfrutar de un día de chicas, y prepararse para la fiesta en la noche, estuvieron divirtiéndose el resto del día y siempre diciéndole a la chica que le tenían una sorpresa sin decirle que…

    Las buenas vibras se mezclaron en aquella fiesta, no hubo amigo o lejano compañero que no asistió, el joven se encontraba feliz y esperanzado en ver a su amada.

    Llegaron las chicas a la fiesta, hermosas y sonrientes, atrayendo las miradas y dejándose mirar por todos. Él, estaba parado en una esquina mirando llegar a su chica, quien vestía una blusa roja escotada, y una falda negra con tacones altos, el cabello recogido y sus labios color carmín, la escaneó desde la entrada hasta que se sentó en su mesa, de inmediato se acercó y saludó a todas, disimulando haberla visto el día anterior.

    Bailaron mucho esas primeras horas, el alcohol para los jóvenes ya estaba tornando efecto.

    Las chicas que acompañaban a la Diosa de rojo; —nombre que se le pasaba por la mente a aquel muchacho observándola bailar.

    La llevaron afuera para darle la sorpresa que tanto le habían hablado todo el día, cerraron sus ojos con la palma de sus manos y la acercaron a un auto que aparcaba en el estacionamiento, se abrió la puerta y salió su novio con un girasol en sus manos y una sonrisa de oreja a oreja, diciéndole que no podía pasar un segundo sintiendo las molestias que venían teniendo, así que, con la ayuda de sus amigas, decidió sorprenderla y pasar las vacaciones juntos y tratar de enmendar las cosas.

    La cara de shock de aquella mujer al mirar a su novio, con el cual algunos días antes se estuvo debatiendo el terminar la relación, fue épica, pero su reacción, aunque tardía, fue amorosa y receptiva. Volvieron a la fiesta y le presentaron al cumpleañero. El mismo rostro de no creerlo se presentó una vez más, pero su reacción amable se evidenció y disimuló todo su enojo. Esa noche estos amantes secretos, se sintieron como dos planetas orbitando alrededor del sol, mirándose desde lejos y creando un vacío entre ellos, él cada vez más frío como Neptuno, y ella haciéndose más pequeña que Plutón queriendo desaparecer.

    La desilusión se apoderó del alma en pedazos de aquel muchacho enamorado, se perdió en el alcohol e ignoró su sentir, cuando todos se fueron, lloró amargamente.

    Todo cambió, entendió algo que no había entendido jamás, y era lo inevitable; al llegar el momento ella lo elegiría a él. Continuaron sus vidas, y el tiempo pasó lento y con melodías tristes, hablaron un par de ocasiones, y rastrearon sus vidas desde el silencio, pero nada nunca fue igual, el amor de su niñez tuvo un final, un triste final.

    — Abuelo, te pedimos la historia más bonita, y con esta me estás haciendo llorar, dijo entre sollozos Hilary.

    — ¿Qué pasa después?, preguntó su hijo Edward.

    El abuelo nito, volteando a mirar la chimenea y quitándose los lentes, para soltar una lágrima dijo.

    —Ustedes, ya saben la segunda parte, siempre fue su favorita, con voz entrecortada, expresaba el anciano.

    -¿Cómo así?, Dijo patricio.

    Pues verán, ustedes me pidieron que les contara la historia más bonita del mundo, para mí esta lo es.

    Y sí, aunque parece haber tenido un final muy triste, eso no terminó allí.

    El muchacho se convirtió en periodista, y escribió durante muchos años en una revista, recitaba poesía en un bar de la ciudad todos los viernes y conoció mucho del mundo, Ella se volvió una empresaria exitosa y de alto renombre, filántropa y caritativa.

    Suspiró, se acomodó los lentes, el abuelo nito, y prosiguió.

    El destino, fiel en orquestar las obras más grandiosas de la vida, utilizó la energía de una galaxia una tarde de agosto. Estos, ahora adultos, se reencontraron en ese bar un viernes donde él recitaba su poesía, poesía inspirada en su amor de la infancia, y dueña de toda su inspiración, 15 años después de aquella triste despedida.

    Ni la Tierra ni Júpiter, Mercurio, Saturno, Urano y Neptuno juntos igualaron la fuerza magnética que los invadió al verse.

    Ese sentimiento secreto permaneció en el infinito, pero esta vez lo aprovecharon al máximo,

    Se casaron un par de meses después, en la colina de una montaña con vista al mar, iniciaron una fundación para los pobres, y abrieron un campamento para jóvenes; - Se expresaba el abuelo nito con una sonrisa gigante. Los presentes se sorprendieron al observar las fotografías gigantes de la sala y ver que eran idénticas a lo que el hombre enunciaba. Levantándose, miró a sus hijos, y continuó su relato:

    Adoptaron dos hermosos hijos, los vieron crecer y convertirse en hombres buenos y amorosos, ayudando en todo lo que pudieron.

    — Volteo la mirada hacia Melanie y Sofía y dijo susurrando; encontraron dos hijas más en sus esposas, que siempre fueron de lo más especial de la tierra, y por último se encariñaron y doblegaron ante el cariño de sus dos nietos, quienes le robaron cada pedazo del corazón en un abrazo. Ella se marchó al infinito un poco antes y él aún se encuentra a la espera de volverla a ver, para ser testimonio de que el amor, cuando es verdadero, cuando es sincero, cuando es puro, es eterno.

    Rompieron en llanto todos los presentes, y dedicaron una plegaria a esa estrella en el espacio que alumbraba más fuerte aún en los días que hacía frío.



    LA MALDICIÓN DE SATURNO.


    -El Señor esté con ustedes.

    El pueblo responde:

    -Y con tu espíritu.

    El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:

    -La bendición de Dios todopoderoso,

    Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,

    descienda sobre ustedes.

    El pueblo responde:

    Amén.

    -La alegría del Señor sea nuestra fuerza.

    Pueden ir en paz.

    El pueblo responde:

    -Demos gracias a Dios.

    Al concluir la eucaristía, el sacerdote acompañado de 3 acólitos y el diacono, hacen una reverencia al altar, una reverencia al santísimo y en recogimiento hacen procesión hasta la sacristía.

    Al llegar allí, se mantienen en actitud de oración y el padre Damián dice;

    -PROSIS

    -Hasta la vida eterna. Respondieron al unísono, estos 3 monaguillos llenos del espíritu y el amor de Dios.

    - Hijos, les deseo buena fortuna y que el espíritu los mueva, los mantenga fieles, y que ahonde en ustedes el deseo del servicio, la oración y la entrega, estoy bastante orgulloso del paso que están por dar, estoy seguro que les irá muy bien y encontraran las respuestas que el silencio les dice constantemente.- abrazandolos uno a uno, el padre Damían los despide.

    Estos jóvenes entusiastas, de personalidades variadas estaban a punto de dirigir su vida, por el camino cristiano del servicio, al partir al seminario de la orden de clérigos seculares de Santo Toribio de Mongrovejo y estudiar para ser religiosos consagrados.

    Manuel, de 19 años, delgado y alto; con una sonrisa contagiosa, amable, chistoso y sincero. Fluido de palabra, confiado en sus capacidades, tuvo una infancia un poco difícil, de padres divorciados, y maltrato en el hogar. Conoció a Dios por un encuentro cristiano que realizaron en su barrio, le atrajo la idea desde el momento cero, y desde allí dedico su tiempo al servicio del acolitado y a los grupos de jóvenes.

    Víctor, 20 años. Robusto y con facciones de príncipe, callado, valiente y algo descuidado.

    Era lector asiduo, y retenía una gran cantidad de conocimiento, de una familia letrada y alta alcurnia, siempre dirigida a la fe, estuvo presente en la iglesia desde niño y sintió el llamado al servicio a los 14 años, cuando vivió en carne propia las desigualdades de las personas en un encuentro misionero en una de las zonas mas pobres de su ciudad.

    Samuel, 18 años. Un joven de baja estatura, lentes de botella, el cabello largo, siempre pulcro y planchado. Él, aunque el mas joven del grupo, era el mas entusiasta, un animador nato, su personalidad afectiva lo convertían en la persona mas querida de todos, enfocado en el servicio del acolitado desde que tenía 6 años, toda su vida giró en torno a la parroquia, a las misiones, al apostolado, y desde muy joven su deseo a ser sacerdote lo expresaba con emoción.

    Estos tres jóvenes, era amigos cercanos, se consideraban hermanos. Manuel siempre los coimeaba con bromas y chistes de mal gusto referente a su aspecto. Víctor siempre recalcaba comentarios inteligentes, aburriendo y haciéndolos dormir de pereza. Samuel, el espiritual, siempre encontraba la manera de que en todo lo que hacían siempre estuviese Dios como comandante de sus acciones. Eran buenos para cada uno, y necesarios. Se conocieron en la parroquia de San Lorenzo desde muy niños, y crecieron juntos, recibiendo sacramentos y sirviendo en el altar.

    Llegó el día, los familiares de estos 3 orgullos, hicieron un largo y tedioso viaje para llevarlos al seminario, que estaba ubicado en una parte muy remota y alejada de la civilización, un antiguo monasterio benedictino, colonial, con el aspecto de un gran castillo, con pisos de adoquines, y torres con puntas de flechas, rodeado por un campo verde en las épocas de verano y primavera, y blanco y sombrío en las temporadas de invierno. Cada que iban subiendo la montaña desde lo lejos se visteaba aquella fortaleza, miraban a los pobladores con sus ventas de mercado, en frutas frescas y todo tipo de verduras, pieles y condimentos, se sentía una vibra antigua muy diferente a la ciudad de donde venían, los nervios y la felicidad se estaban mezclando, y el llanto de los familiares se estaba acercando. La hermana de Manuel se sentía muy triste al pensar que jamas tendría sobrinos, exclamando en forma de broma, y no paraba de abrazar a su hermanito y deseando su felicidad. Los padres de Víctor, estuvieron callados todo el viaje, su decisión no les parecía correcta, pero respetaban la vocación de su hijo, algunas palabras de aliento de su madre y un cuidate de su padre fue lo que obtuvo en todo el camino. Samuel, fue traído por sus tres hermanos, y su madre, una familia entusiasta, que iba cantando por plena vía, recordando anécdotas interesantes sobre su padre fallecido y dando gracias a Dios por todo lo lindo que estaba sucediendo en sus vidas, que él estuviese a punto de volverse a una vida sacramentaba les generaba un sentimiento de dicha y felicidad.

    Conocieron al superior del seminario, el Pbro Antonio José Silva. Un hombre alto, canoso con una voz envolvente, con gafas redondas y un reloj de bolsillo muy antiguo pero en funcionamiento, cuando hablaba escupía y tomaba la mano o posaba sobre sus hombros a aquel que lo escuchara para que centraran su atención en él. Les dio un pequeño tour por la fortaleza, les mostró el salón de música, pintura, la gran biblioteca, la cocina y la cocinera encargada, la capilla, los confesionarios, las aulas donde tomaban sus clases de teología y filosofía, el jardín y sus sembradíos, lo único que no pudo mostrarle fue las mazmorras debajo del antiguo convento, que era usado para los que llevaban votos de clausura en el pasado, esa parte estaba cerrada para cualquier residente del seminario.

    Los familiares de estos 3 prospecto, se sintieron dichosos de dejarlos en la tranquilidad y protección del padre Antonio, quien fue muy amable y dio un apropiado gesto de bienvenida a todos. Se despidieron, soltaron algunas lagrimas y se retiraron del lugar.

    Samuel, Manuel y Víctor, tomaron sus pertenencias y fueron dirigidos a sus respectivas habitaciones, caminaron y subieron escaleras durante al menos 30mín hasta llegar a los dormitorios, una serie de pequeñas habitaciones con puertas de madera espesa, una cama pequeña, un escritorio una silla y pequeño baño, todo repartido en un cuarto de 3x3 metros, todas las habitaciones eran iguales, y tenían una ventana con un vitral de una paloma del espíritu santo casi pegada al techo de madera, la puerta se cerraba por dentro con cerrojo y tenían una pequeña mirilla para observar el pasillo.

    No estuvieron en cuartos contiguos, los separaban unos cuantos metros a cada uno.

    Les dieron indicaciones, para que se arreglaran apropiadamente, a partir de ese momento usarían en los días comunes el llamado clériman - una prenda de la vestimenta clerical cristiana. Es la camisa donde se coloca el alzacuello . El cuello se cierra en la parte posterior de la prenda, presentando un frente sin fisuras. Este alzacuello es casi siempre blanco; está unido con el “collarette” o “collarino” que cubre el cuello blanco casi por completo, excepto por el borde superior y un pequeño cuadrado blanco en la base de la garganta, imitando así el cuello de la sotana o túnica. Y en los días cuando estuviesen fuera del seminario, debían usar una sotana negra por encima de todo.

    Se vistieron estos jóvenes y salieron a sus puertas a vistear a sus compañeros, Samuel, se asomó desde su puerta giró su mirada la derecha y miro que Víctor ya estaba afuera esperando que salieran los otros dos, se juntaron y buscaron a Manuel, rieron por unos momentos y haciéndose reverencias, diciéndose en chistes, "su santidad".

    Se hizo la hora de cenar, y bajaron entre bromas y risas al comedor, estaban esperando sentados 43 seminaristas en sepulcral silencio, entraron entre risas y se sorprendieron al notar que todos los observaban, Manuel hizo un pequeño comentario bromista pero nadie rió. El Pbro Antonio estaba en una mesa grande en la punta del salón, acompañado por 4 sacerdotes mayores y uno muy anciano, de cabello blanco como las nubes, mirada azul como el cielo, una cruz de plata gigante sobre su pecho y un rosario colgando de su mano derecha, de voz muy pacifica, con una gran deficiencia de la escucha, llamado Thomás.

    El padre Antonio Se levanto de la silla de madera vieja diciendo: Oh Jesús, Dios eterno, te doy gracias por tus innumerables gracias y bendiciones. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a ti, oh Dios. Que cada gota de mi sangre circule para ti, Señor. Mi alma es todo un himno de adoración a tu misericordia. Te amo, Dios, por ti mismo.

    Dando por terminado el retiro de silencio que estaban realizado. También se dirigió a todos con alegría para presentarles a sus nuevos hermanos, quienes con la gracia de Dios y la bondad de la virgen traerían nuevas aptitudes y talentos a la orden.

    Cenaron esa noche, y compartieron con mucha alegría con sus compañeros ahora llamados hermanos.

    Se llevaba un orden estricto en el seminario, había horarios para todo, y organización equitativa para todo, La limpieza, el orden, la comida, el trabajo en los cultivos, las clases, la misa diaria, la liturgia de las horas, la adoración, el esparcimiento, el despertarse y el dormirse, Todo estaba agendando cuidadosamente para mantener el orden dentro de la antigua fortaleza.

    Fueron a dormir esa noche, todos se durmieron con una sonrisa en sus rostros, felices por lo que estaba por suceder y preparados para la aventura de sus vidas. A la primera noche Samuel y Víctor durmieron como ángeles, mientras que Manuel tuvo pesadillas toda la noche y presentimientos en su corazón muy extraños. Despertó un par de veces a la madrugada y juraba recordar escuchar gritos a lo lejos,- les contaba a sus amigos.

    Mientras que éstos le decían que lo más seguro es que se encontraba soñando, ya que ellos, no sintieron ni escucharon nada. No le dieron importancia y continuaron con las actividades del día, Estos llevaban una rutina especifica a diario.

    -Arrancamos el día temprano celebrando la Misa con Laudes, desayunamos y cursamos toda la mañana en la Facultad de Teología de la Universidad Católica. En la facultad estudiamos con laicos, seminaristas de otras diócesis, religiosos y religiosas.

    Al mediodía, cuando terminamos las clases, rezamos el Ángelus y almorzamos todos juntos en el comedor del seminario. Después del almuerzo tenemos un tiempo en que cada uno opta por descansar, hacer un poco de deporte, estudiar, trabajar en los sembradíos, o jardines del seminario, encontrarse para charlar y compartir, etc…

    A la tarde tenemos un tiempo de “oficios”, es el momento en el que limpiamos la comunidad donde vivimos y el propio cuarto, también algunos arreglos de mantenimiento y lo necesario para que nuestra casa este en condiciones. Terminado el tiempo de oficios comenzamos el tiempo de estudio y oración personal. Antes de la cena nos volvemos a juntar para una oración comunitaria en la capilla.

    Para la cena bajamos al comedor, a veces también aprovechamos para hacer reuniones de trabajo o para tener cenas de curso. Luego de la cena compartimos un tiempo en la sala de cada comunidad y cerramos el día rezando Completas. - Explicaba Samuel a su madre en su llamada telefónica.

    - Y eso se repite diariamente, hasta los fines de semana, que visitamos comunidades, hospitales y vamos a la misa como comunidad a la arquidiócesis mas cercana.

    - ¿Te sientes feliz allí? -preguntó su madre.

    -Desinflándose; Samuel le responde con alegría que mucho.

    Al terminar de hablar con su madre, vio pasar a Manuel rápido a la capilla, mirando hacia bajo, quiso saludarlo, pero este lo ignoró. Samuel lo siguió y noto que no había nadie allí, las banquetas estaban vacías, siguió mirando detenidamente las imágenes del camino de Via Crusis que estaban por cada fila de banquetas, y entrando en un estado de oración. Cuando se estaba por arrodillar frente al altar para hablar un momento a solas con Dios, escuchó el rechinar de una puerta que le enervó los sentidos, giró su mirada y el ruido venía de un pequeño habitáculo aislado, o el llamado confesionario, de allí salió su amigo Manuel, con lagrimas en los ojos y mirada confundida.

    Éste se le acerca y le interroga por su comportamiento, Él le responde evasivamente y pide un momento, para realizar la penitencia que el padre Thomás le había encomendado en su sacramento de confesión. Lo miró irse despacio y arrodillarse frente a la imagen de la virgen y comprimirse como en señal de dolor, mirando fijamente la pintura. Viró su mirada al confesionario y salió el padre Thomás con mucha dificultad, se acercó lo ayudó a salir y lo acompañó hasta la puerta, éste se iba a regresar a esperar a su amigo que oraba con tanta pasión, pero el cura lo detuvo y le explico que le diera un tiempo, y que cuando el estuviese preparado para hablar lo buscaría.

    Samuel, se fue a su habitación y descansó. A la hora de la cena, buscó a Víctor para ver si tenía alguna noción de la situación, pero éste le negó la pregunta. Esa noche Manuel no bajó a cenar con todos como siempre.

    En la oración de la noche, Samuel pidió por su amigo, para que le ayudase en cualquier conflicto que estuviese lidiando.

    Pasaron un par de semanas, estos tres amigos se encontraban cada vez menos, Víctor se había amistado con el sacerdote encargado de la biblioteca el cual le permitía leer lo que quisiera incluso llevarse los libros a su cuarto, todo mientras el lo ayudase a mantener la organización.

    Samuel, enfocado en sus estudios, siendo conocido entre los lugareños cercanos como el simpático de los estirados, y llevándola bien con todos, y siendo feliz en la tarea que Dios quiso para él.

    Manuel por otra parte, se veía cada día mas cabizbajo y sombrío, y se volvió de forma permanente la ayuda diaria del P. Thomás, él lo llevaba a su dormitorio, al confesionario, le acompañaba al jardín y siempre estaba a su servicio.

    La única responsabilidad del P. Thomás en el seminario era celebrar el sacramento de la confesión y brindar consejo a quién se lo pidiera. Llevaba al rededor de 40 años allí dentro. No tenía familia, ni amistades cercanas, nació y fue llevado a un Orfanato de pequeño, cuando cerraron el orfanato, estuvo vagando por las calles un par de años, luego fue puesto en seguridad bajo el abrigo de una familia rica, quien le brindó trabajo, comida, y educación hasta cumplir su mayoría de edad, éste, ingresó al seminario años después, se ordenó sacerdote, y fue enviado por 5 años, a una comunidad en las montañas no muy lejos de donde estaban, en una pequeña parroquia, sufrió un accidente al bajar unas escaleras, y su pierna izquierda quedó lesionada por unos años, con el tiempo recuperó la movilidad, pero fue nombrado asesor del seminario y quedó allí desde entonces hasta envejecer.

    Samuel y Víctor una tarde esparcimiento tomaron a Manuel del brazo para que los acompañara a realizar alguna travesura, Víctor, en el tiempo de la biblioteca había encontrado unos planos antiguos que dibujaban toda la fortaleza, y los tres desde que ingresaron tenían cierta curiosidad por ir a la mazmorras, pero estaba prohibido hacerlo.

    Según los planos que Víctor tomó prestados de la biblioteca, miró ciertos túneles que conectaban con ciertos espacios dentro del castillo, así que bajaron con cautela a horarios de la tarde mientras todos se ocupaban de sus quehaceres, al llegar a la entrada miraron una reja de acero, con un candado inmenso y antiguo que les impidió el paso. Decepcionados, volvieron y hablaron para encontrar una forma de entra allí. La conversación fue interrumpida por un compañero que se dirigió a manuel, exclamandole que el P. Thomás ah estado preguntando por el. Manuel se levantó y lentamente se fue alejando de sus amigos gestuando con su brazos que tenía que ir, mientras estos le cuestionaban el porqué tenía que ser él siempre. a lo que Manuel les responde: - Es mi guía y mi confesor, me ha ayudado mucho.

    Los dos amigos, le gritan cuando Manuel ya estaba bastante alejado, entre risas, que les enviara su saludos al abuelo, forma jocosa de burlarse de la edad del cura anciano del seminario.

    Esa noche, ni Manuel, ni Víctor, ni Samuel pudieron dormir. Todos tuvieron sueños perturbadores y escucharon voces venir desde su habitación, a las 3 am de la madrugada la llamada hora de la muerte, la hora contraria en la que murió Jesucristo, que según el ocultismo es la hora de los demonios.

    Ya eran pasada las 4 de la tarde, estaban unos compañeros en la cocina, hablando con la cocinera Martina, quien llevaba casi 50 años trabajando allí. Éstos chicos le decían a Martina que las instalaciones son muy grandes, y que por las noches, los pisos rechinan, o se escuchan voces y gritos extraños, Samuel pasaba por ahí y oyó por un momento la conversación, cuando escuchó hablar de los ruidos abrió la puerta y expresó

    -Yo los he oído anoche, y siento que me hablan en los sueños.

    Martina, una anciana, cabello castaño con un mechón de canas notable, un lunar en su nariz y con muchos pliegues en su rostro por su edad, una voz calmada pero ronca, de tanto humo del cigarrilo que había consumido toda su vida. Lo miró por unos segundos a Samuel, y volviendo la mirada al grupo, dijo a todos: - Yo creo, que es la maldición de saturno.

    -Algunos riendo, dicen no creer en la astrología, ni en la mitología que la iglesia iba en contra de todo eso.

    Martina interrumpiendo empieza su relato.

    -Antes de la creación, estaba Urano, considerado el mas antiguo de los Dioses y la Diosa Tellus, ellos tuvieron dos hijos, Titan y saturno, siendo el menor el segundo de ellos.

    Saturno obtuvo de su hermano mayor Titán el poder de reinar, pero éste le puso una condición, jamas podría criar hijos, este se casó con La diosa de la fertilidad Rea, y tuvieron hijos, saturno por verse obligado a cumplir con la promesa de hermano, tuvo que devorar a cada uno de ellos , Rea, ocultó a Neptuno, Júpiter, y a Plutón, y los hizo criar en secreto. Cuando Titán se enteró, encarceló Saturno y puso unos anillos gigantes a su alrededor en el frio y oscuro espacio, y el mismo Titán quiso aniquilar a cada uno de sus hijos restantes , Saturno desesperado y dolido por lo ocurrido guardó mucho rencor, Cuando Titán fue derrotado por Júpiter, Fue liberado Saturno y con el toda su ira, Pasaron miles de años, y en el estallar de Titán al ser derrotado se creó la tierra, dando vida a Adam y Eva, Estos tuvieron dos hijos, Caín y Abel. Saturno desde la eternidad los observaba y planeaba su venganza, Inundó de rencor el corazón de Caín para que asesinase a su hermano Abel, y desde allí maldecir toda la creación con el primer pecado mortal, que se extendería de generación en generación hasta el final de los tiempos. - continuaba martina con su relato un poco extraño de mitología, pero los chicos continuaban atentos a su narrativa.

    -Saturno, condenó a la humanidad a cometer el pecado del asesinato, y todos los hijos que mueren a manos de otros pasan a vivir en la eternidad con él. Se dice que este castillo, fue construido bajo la montaña donde el mismo Caín asesinó a su hermano abel, y toda la maldición en su máxima expresión posa bajo este techo maldito, cada tanto, el mismo Saturno, escoge a un corazón corrompido o lleno de algún tipo de resentimiento y pecado para llevárselo consigo, dicen que los condenados, escuchan la almas atormentadas, Huelen el verdadero olor del infierno, y caminan por los pasillos de esta fortaleza dormidos, y se arrojan al vacío del precipicio, o se cuelgan en las mazmorras.

    Soltando un pequeño gesto de miedo, Martina suelta una lágrima susurrando; -Creo que Saturno nos está visitando de nuevo.

    De los jóvenes seminaristas algunos quedaron perturbados por la historia, otros no encontraron sentido alguno a todo lo que dijo, y la etiquetaron como una anciana senil. Samuel por otra parte, quedó atrapado en sus pensamientos y con la mirada perdida, la anciana acercándose a el, tomó su mano y dijo: -Los que se arrepienten de sus pecados y los expían de corazón, serán perdonados.

    Samuel, salió rápido de allí a buscar a Víctor y contarle lo sucedido, ambos se asustaron al presentar los mismos síntomas que nombra la maldición, juntos, pactaron para buscar a Manuel cuando todos duerman y hablar sobre el tema que les causaba pavor.

    Ya eran altas horas de la noche, se encontraron el pasilllo oscuro, y juntos se dirigieron al cuarto de Manuel, para su sorpresa no había nadie allí dentro, encontraron un desorden en sus cosas, como si hubiese pasado un forcejeo, en el pie de cama, estaba una libreta, con muchos rayones sin sentido, palabras tachadas, y textos completos borrados, dejando vistear solo algunas letras, Víctor en su habilidad como lector, capto rápidamente esas iniciales que se dejaban mirar de los escritos tachados y formulo las palabras que resaltaban, " M A L E D I C T U S P E R S A T U R N O " <maldecido por saturno>.

    Éstos, se miraron con miedo, y un escalofrío les recorrió el cuerpo, asustados empezaron a tocar las puertas de los demás seminaristas y alertaron no encontrar a Manuel, algunos por miedo a a ser amonestados por el superior se inmutaron y no movieron un dedo, otros acompañaron a estos amigos en la búsqueda. Se separaron y cada uno revisó por toda la fortaleza, la capilla estaba vacía, se escuchan algunos ruidos de la cocina, pero cuando se acercaron solo era el viento por una puerta que no se cerró correctamente, Samuel y Víctor pensaron en las mazmorras, y aunque el miedo era inmenso, se armaron de coraje y valentía por conseguir a su hermano perdido, cuando estaban acercándose escucharon algunos gemidos de dolor. Ocultándose entre costales de harina, miraron con cautela, pero estaba muy oscuro, se veía una gran sombra, por el resplandor del fuego de una antorcha al moverse, miraron un pijamas blanco que Víctor reconoció de inmediato, era Manuel, se encontraban con mucho miedo, pero decidieron seguirlos. Justo antes de la entrada a la mazmorra se oyó el hablar tenebroso de alguien cercano, y escucharon unos pasos apresurados, uno de los seminaristas fue a buscar a Samuel y Víctor, sus pasos escandalosos, y el llamado para que lo esperasen alertó a las voces que se escuchaban desde lejos, Sonó un espeluznante sonido como de metales chocándose, y voces roncas quejándose.

    Al pasar un minuto, volvieron su mirada a donde habían visto aquel cuerpo con pijama blanca pero esta vez lo miraron tendido en los adoquines, y nadie alrededor, corrieron y socorrieron a su amigo, éste despertó como de un letargo e hipnotismo, diciendo que estaba soñando que no tiene idea de como llegó hasta allí, tenía los pies ensangrentados y llevaba una soga con un gran nudo consigo, Rompió en llanto y sus amigos lo abrazaron, este les susurró al oído algo perturbador.

    -Creo que estoy maldito hermanos, no puedo dormir por las noches sin que me atormenten, creo que saben mi pecado, lo saben, lo saben. lo sab... Entre lagrimas y sollozos Manuel atormentado se aferraba a sus amigos.

    Minutos mas tarde, el Padre Antonio llegó con otros seminaristas a mirar el suceso, éstos le explicaron y contaron todo lo que sentían, los llevaron a la oficina para hablar en privado. El padre Antonio preocupado, sugirió que si alguno querría irse, se podía ir cuando quisiera, y recordando, que eran hombres de Fe y que esas supersticiones que inundaban su mente eran solo fruto de su imaginación, les recomendó encarecidamente confesarse y buscar consejo con el padre Thomás, además les infringió castigo por estar fuera de las habitaciones a altas horas y visitar las mazmorras como estaba prohibido. Éstos tres jóvenes se encontraron indignados por la incredulidad de su padre superior, y se mantuvieron en trabajo de siembra durante días por su mal comportamiento.

    Mientras pasaban los días, estos cada vez más, cedían ante el miedo, al punto de no dormir y aprovechar las instalaciones de la facultad para descansar un momento. Iban cada noche al confesionario del padre Thomás por consejo, y este les daba algunas oraciones para sus almas perturbadas.

    -Creo que algo malo está pasado padre, Víctor, Samuel y yo hemos estado experimentando terror, por las noches escuchamos cosas que ninguno de los demás escuchan, encontramos nuestros libros y biblias rasgadas, y el otro día desperté al pie de la azotea, tengo mucho miedo de que algo nos pueda pasar. Explicaba Manuel en una llamada, a su sacerdote de confianza el padre Damián de la parroquia de donde venían.

    Éste exortandole de las creencias astrológicas y mitológicas que le explicaba, le decía en manera de buscar consolarle " Cuando todo va bien y no hay nada alrededor molestándote ni atormentándote, Ten miedo; Por que el demonio está feliz de saber que no puedes alcanzar una fe mas poderosa, en cambio cuando sientes, miedo, y el maligno te persigue, es porque el diablo intenta rendirte, porque sabes que estas mas cerca de la misericordia de Dios."

    -Manuel, los tendré en mis oraciones, espero puedan encontrar la manera de vencer al mal que los acecha.

    Terminando la llamada, el padre Damián, quedó con una actitud preocupada miró el crucifijo y oró : Tú, oh Creador, eres nuestro socorro; en tiempos de oscuridad, eres el sol que alumbra nuestro camino; en esos momentos de sed espiritual que debilitan nuestro espíritu, tu vienes a nosotros cual lluvia refrescante y vivificadora, y renuevas nuestro espíritu marchito.

    Manuel, al otro lado del teléfono, con un rostro lleno de preocupación, quedó pasmado un par de minutos, luego se levantó y fue a ayudar al padre Thomás con sus obligaciones.

    Cayó la noche, estos tres jóvenes se sentaron a la mesa y compartieron la cena con sus hermanos, disfrutaban los momentos de compañía. Manuel les comentó su llamada y estos encontraron un poco de esperanza en las palabras del padre Damian, Víctor agregó un comentario con una seriedad espesa. - Estamos aquí, porque somos discípulos de Jesús, y el soportó el peso por nosotros, tendremos que soportar a el mal como él lo hizo.

    Fueron a sus respectivos cuartos, para la hora del descanso.

    Víctor había pasado toda la tarde del sábado ordenando libros antiguos en la biblioteca así que tenía un cansancio tremendo, dijo sus oraciones y descansó plácidamente.

    Samuel, había trabajado en los cultivos toda la semana, y esa tarde estuvo caminando por las calles cercanas del pueblo, evangelizando con otros compañeros, el cansancio de sus parpados le impedían seguir despierto, apenas tocó su cama, desmayó.

    Manuel, por otra parte estuvo en las diligencias pertinentes del seminario, paso gran parte de la mañana haciendo las compras con la cocinera martina para abastecer el mes entero, y la tarde, con el padre Thomás respondiendo algunos emails, redactando algunas cartas para el mismísimo vaticano para solicitar audiencia y hablando sobre los terrores que experimentaba. Cuando entró a su habitación lo primero que logró vistear fue un crucifijo que estaba colocado invertido, ya eso le enervó la piel, lo arregló y siguió su rutina, cerró su puerta con cerrojo, encendió una vela, se arrodillo al pie de su cama e hizo sus oraciones.

    Al terminar, éste se levantó y tomó de su escritorio una taza de té que había llevado consigo, Martina se lo ofreció para calmar sus nervios desde un tiempo atrás y lo ha tomado todas las noches. Bebió su tasa de te, y se recostó pensando en las palabras del padre Damian, sin darse cuenta sus ojos se cerraron.

    Un sonido agudo, se escuchaba y una voz mascullada susurraba "Non morieris pro peccatis tuis"... "non morieris pro peccatis tuis" <Morirás por tus pecados>

    El sonido se hacía cada vez mas intenso y las palabras cobraban fuerza. Despertó Manuel, Giró su cabeza y miró su reloj en el escritorio; 03:00AM.

    Le recorrió por todo el cuerpo una suave brisa fría que erizó cada cabello, derrepente escuchó su puerta siendo azotada, alguien quería entrar, y golpeaba cada vez con más fuerza, miró hacia arriba de su camastro y veía que el crucifijo de nuevo estaba de cabeza.

    Los nervios y el terror de Manuel, provocaron que su corazón latiera a un ritmo acelerado, puso los pies, en el suelo, sosteniéndose sobre sus brazos y apretando con sus manos las sábanas, tomó un rosario de su escritorio se arrodilló y oró con toda fe, las palabras que salían de su boca eran poco coherentes, no podía ni recitar el padre nuestro con claridad y sentía cada vez mas terror. Cerró sus ojos y tapó sus oídos con su manos, sus dientes chirriaban de tanto apretarlos, gritó desesperadamente y desmayó.

    Ya eran al rededor de las 03:40am Aquel grito, logró perturbar el sueño de Samuel, éste de manera intuitiva pensó en Manuel, salió de su habitación y se dirigió al cuarto de Víctor, los pasillos oscuros brindaban una nota de terror aún mas elevada. Tocó con rapidez la puerta de aquel amigo, y se anunció, esté con una expresión de molestia y haciendo gestos con su brazos para que lo dejase dormir, intentó cerrarle la puerta en la cara, Samuel la sostuvo y entró rápido silenciando a su amigo, cerró la puerta con suavidad y colocó su ojo derecho en el cerrojo, estaba de puntas y casi no le acertaba al agujero. Seguía indicándole con gestos a Víctor que hiciese silencio, se posó allí un minuto, y vio pasar a 3 personas con una pequeña vela encendida, por los pasillos del corredor, dos de ellos, llevaban a uno a rastras, Samuel estupefacto de lo que había presenciado voltea dramáticamente hacia Víctor y dice: -Creo, creo que se llevan a Manuel.

    Víctor reaccionando y espabilándose, abrió su puerta con cuidado y sacó medio rostro y logro vistear a los 3 individuos doblando en la esquina justo para bajar las escaleras. Se Asustó y le animó a Samuel a seguirlos.

    Los dos jóvenes sigilosos, siguieron el rastro de aquel pequeño rayo de luz que expedía la vela, con cuidado se acercaron y bajaron hasta el salón grande, desde allí se escondieron tras un muro mientras observaban por donde saldrían para continuar la persecución, Los captores Entraron a la cocina, y salieron por la puerta de atrás. Samuel y Víctor apresuraron el paso para no perderlos, y cuando estaban por entrar a la cocina escucharon unas voces susurrantes que detuvieron su enérgico caminar, Uno de los captores se devolvía hacia el salón para vigilar que nadie estuviese despierto mientas estos dos estaban al pie de la puerta agachas, cuando estaba a punto de abrir la puerta se escuchó un silbido que desorientó de la tarea a aquel captor, se dirigió a la salida y salió, siguieron arrastrando a Manuel hasta las mazmorras, Los jóvenes seminaristas con todo el miedo que podrían haber experimentado alguna vez, siguieron en la búsqueda para liberar a su amigo de lo que le estaba por ocurrir. Cuando llegaron a la reja, estaba abierto el candado gigante, estaba a un costado de los adoquines y un camino de antorchas iluminaba el camino, entraron y miraron celdas tenebrosas, cubiertas de moho, ratas, y madera podrida, a lo lejos, escuchaban con mucha más fuerza las palabras viriles "Non morieris pro peccatis tuis"... "non morieris pro peccatis tuis"

    Se ocultaron detrás de una pila de escombros y leña, asomaron su rostro para mirar el suceso.

    Podían observar a Manuel, arrodillado con una piedra gigante en sus manos, y frente a él reposaba un joven desmayado.

    Cercano a él se veía la presencia de dos personas, vestidos con largas túnicas negras rasgadas y sucias con sus rostros desfigurados, parecía que el agua de su cuerpo había sido drenado, su boca estaba cocida con alambres y tenían ojos sin pupilas ni iris, blancos completamente. Incitaban a Manuel con extrema insistencia a que matara a aquel joven desmayado con la piedra que tenía en la mano, gritándole con una voz ronca y sombría, eran espectros malditos. Uno de ellos se le acercó a Manuel y empezó a susurrarle al oído palabras extrañas, y reía de forma macabra, se encorvaba y le tocaba el rostro diciéndole que lo que estaba por hacer era su destino.

    - Es tu destino Manuel, siempre lo ha sido, tu corazón está tan lleno de maldad como el de tu predecesor, tu padre Caín, Saturno los escogió y ahora debes cumplir y así perdurar en el tiempo la misión para que fuiste enviado a este mundo. Le susurraba el espectro a Manuel.

    Continuaron convenciéndolo que era descendiente del primer pecado mortal y así como lo hizo en el pasado cuando eran niños con su hermano menor, tenía que continuar con la maldición a la que estaba sujeto.

    "Non morieris pro peccatis tuis"... "Non morieris pro peccatis tuis

    "Non morieris pro peccatis tuis"... "Non morieris pro peccatis tuis

    "Non morieris pro peccatis tuis"... "non morieris pro peccatis tuis"

    Pregonaban con énfasis estos maleficios.

    Manuel, fuera de sí levantó la piedra decido a aplastar la cabeza de ese joven, con rabia en su mirada, cuando ya estaba a punto de hacerlo, gritó con furia, pero algo pasó.

    Cayó al suelo desplomado por recibir un golpe fuerte en las costillas que a su vez lo despertó de su sueño hipnótico. Victor siendo el valiente de los tres, se armó de valor, tomó un leño de la pila, y logró impedir la desgracia. Le sostuvo de los pies y lo arrastró a unos pasos a atrás. Éste expidió unas palabras fuertes "VADE RETRO SATANA"

    <“¡Apártate de mí, Satanás! >

    Samuel, con mucho miedo se les acercó y empezó a recitar el salmo 91, mientras que estos maleficios hacía ruidos perturbadores que les dejaban sin escucha, pero continuaban recitando con insistencia; "Te ordeno, Satanás, príncipe de este mundo, que reconozcas el poder de Jesucristo... Vete de esta criatura... Te ordeno, Satanás, sal de este criatura, vete, vete en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Durante el dramático momento, varios jóvenes seminaristas se fueron acercando, También estaba con ellos el Padre Antonio quien con determinación empezó a rociar con agua bendita a estas almas malditas que se estremecían de dolor frente a ellos, y recitando palabras en latín para llevar a cabo un exorcismo. Estas figuras cayeron rodilla al piso y expidieron gritos tenebrosos y agudos, hasta que una sombra gris salió de esos cuerpos. Todos en circulo miraban con terror lo que estaba ocurriendo, Samuel, Víctor y Manuel estaban sentados en el piso sosteniendo al joven desmayado pero mirando con atención el horror de lo sucedido.

    Cuando las sombras grises abandonaron los cuerpos con túnicas negras, al pasar de un minuto se oyó un quejido conocido. Era el padre Thomás, y la cocinera Martina, los dos ancianos del castillos, poseídos por el maligno.

    Éstos se miraron frágiles y confundidos, vieron que el joven sacrificio seguía con vida y que Manuel estaba despierto de su sueño hipnótico, y pasmados permanecieron durante unos segundos mirando el rostro de todos los presentes, los cuales no podían creer lo que estaba pasando.

    -No se ha logrado cumplir con el sacrificio hermano, moriremos antes de que amanezca. - le decía Martina mirando a Thomás.

    El anciano padre Thomás ya no parecía tan senil ni débil, este se levantó con facilidad del suelo, se acercó a la cocinera y con el tronco con que Víctor golpeó a Manuel, éste le proporcionó un golpe fulminante a la cabeza. Acto seguido, de su boca salieron unas palabras: Caín fue el verdadero mesías, fue quien impuso orden en el mundo, el se cansó de la preferencia e hizo algo para corregirlo, con la ayuda de Saturno extendió su maldición hasta mí, y esta maldición no dormirá jamás, Saturno reclamara a sus hijos asesinados a manos de sus propios hermanos, así como lo hiciste tú en el pasado Manuel, mataste a tu hermano, aunque fue un accidente igual lo hiciste, y la maldición vivirá en tí por siempre. riendo y sacando de su túnica un puñal, éste se corto la garganta y murió lento y agonizando.

    Los presentes, no podían moverse del pavor que sentían y de la inexplicable situación que ocurría. Esa noche oscura finalmente, terminó.

    A los días, se investigaron los hechos, y buscaron las explicaciones a todo.

    Los sonidos que escuchaban éstos jóvenes venían desde las mazmorras, por una especie de tuberías que eran usadas en la antigüedad para dar aviso a los que dormían por si se avecinaba el enemigo. Las alucinaciones fueron provocadas por Martina, con los té que les brindaban para "el buen descanso". En cuanto al Padre Thomás se evidenció, que él y martina fueron hermanos, criados en un orfanato, que luego se convirtió en el seminario, ellos fueron separados, y años después se reencontraron, siempre les invadió un rencor por las cosas que tuvieron que pasar a lo largo de su niñes y adolescencia, Cuando Thomás fue seminarista, encontró un libro de hechizos y satanismo, el libro de San Cipriano, el cual usó para invocar una fuerza maligna y así vengarse de los hijos mas privilegiados, durante años asesinaron a hijos que llevaban cierto favoritismo de sus padres, como sacrificio a Saturno, como confesor y consejero escuchó cada uno de los detalles de la vida de las personas y uso sus debilidades para su beneficio. Estos vendieron su alma a Saturno para continuar con la maldición que éste le impuso a Caín, el primer asesino.

    El seminario fue a llevado a juicio canónico, después de largas audiencias sus puertas fueron cerradas, la fe militante de muchos se fue apagando de a poco por las acciones del padre Thomás y por el intento de encubrimiento del padre Antonio ante el Vaticano. Se volvió una noticia mundial y hasta el mismo pontífice tuvo que expresarse públicamente sobre el hecho, hasta el punto de declarar como maldito las escrituras del libro de San Cipriani, y reconociendo el horror en que la iglesia se encontraba en ese momento.

    Los seminaristas que quedaron se cambiaron de orden, y los sacerdotes que residían en la fortaleza colgaron sus hábitos y se entregaron la banalidad de la vida.

    Víctor, dejó el seminario y se dedicó a la escritura, altamente publicado y galardonado, con el tiempo y el conocimiento se volvió ateo y ferviente crítico de la religión católica, medicado por ansiedad y depresión estuvo al borde del suicidio unas cuantas veces, sus ultimas palabras escritas en su diario decía; "me habla por las noches y me cuenta sus ideas, yo le grito que se vaya pero el ríe y me envenena"

    Samuel, llegó a ser arzobispo de la diócesis, cultivó su fe en las misiones y dedicó su vida al servicio del buen cristiano. Cambió su espiritualidad a los Jesuitas, durante años defendió el amor que Dios le tiene al mundo, y en mas de una ocasión intentó reavivar la fe de su antiguo amigo Víctor, sin éxito alguno. Con Manuel llevó una relación a distancia entre cartas y saludos, la amistad nunca volvió. Murió a los 78 años sentado en el confesionario, con los ojos abiertos y apretando con fuerza su cruz de plata.

    Manuel, acepto y perdono lo que llevaba consigo, años mas tarde se volvió sacerdote y estuvo como párroco y capellán de un pequeño pueblo hasta su muerte. Estudió con los Benedictinos y se volvió un sacerdote exorcista, extrañó con locura cada día a sus antiguos hermanos, se volvió temerario y callado, cada año que pasaba se veía mas encorvado, las arrugas de su rostro lo hacían lucir insoportable de ver, murió en los pasillos de un convento de clausura a los 89 años, encorvado y vestido con túnicas negras.

    Éstos 3 jóvenes que empezaron su viaje con mucho entusiasmo, con todo el amor de Dios en sus vidas, dieron vuelta 180° a la Fe que alguna vez tuvieron. No hubo noche en sus días que no recordaran la maldición de Saturno.

    ¿Crees que la maldición de Saturno los olvidó a ellos?.



    Gregsson Camacho.


    Gregsson camacho

    Comentarios

    No hay comentarios todavía, sé el primero!

    Debes iniciar sesión para comentar

    Iniciar sesión

    Te puede interesar