¿Qué necesitas? ¿Por qué crees que si quiera mencionarlo significa que eres débil? ¿o será que te aterriza en la realidad que todo el tiempo quieres evadir? Te saca del personaje al que tanto te pareces solo que le arrancaste lo que más te duele: tus carencias.
Porque prefieres pretender que eres autosuficiente, que eres libre y no necesitas de nadie más. Te cuentas a ti misma una y otra vez que estás enamorada del amor porque temes aceptar que necesitas enamorarte de alguien que también se enamore de ti. Porque necesitas amor. Necesitas que quien te diga te quiero también esté presente, no te haga daño y no te haga sentir culpable por sostenerte. Probar errónea la teoría de la mujer que te dijo una y otra vez que nadie te iba a querer como ella pero a su vez no pudo cumplir su promesa.
No solo le temes al abandono sino que estás convencida que todos eventualmente lo harán y armas tus propias narrativas para que cuando suceda sea bajo tus términos y no los de ellos, así no te toman por sorpresa, pero ¿cuándo fue la última vez que alguien te dejó sin que tú lo sepas?
Tenías 15 años cuando empezaste a sentir que merecías que renunciaran a ti y a los 16 lo hicieron. No pudiste reclamar porque te convencieron y te convenciste que era justo. ¿Justo para una niña de 16 con ideaciones suicidas? ¿Justo que sean las personas que se encargaron de meterte en la cabeza que no puedes confiar en nadie que no sea tu familia? ¿Justo que sientas que perdiste en la vida y junto a ella el privilegio de equivocarte los últimos años antes de convertirte en adulta?
Pero mientras más creciste y tu cerebro maduró también escaparon a flote las heridas más obscuras y necesitas que alguien valide lo que te hicieron, lo que dejaron que te pase, la negligencia que se siente como abandono y el olvido conveniente del daño que se siente como estaca en el corazón porque si este dolor en el pecho no lo puedo romantizar solo me queda volver en el pasado para señalar lo que me hicieron porque yo no nací triste ni rota, no nací dañada pero nadie me salvó.
Y sí, solo soy ahora una niña alta que merece ser salvada porque en retrospectiva el día que me dañaron nadie me defendió, nadie me explicó que pasaba, nadie se detuvo a pensar por mí, nadie cuestionó el poder que ejercieron sobre mí. El poder que toda mi vida iba a carecer por nacer en esta condición. La que llora no tiene esta edad, es un embrión de 3 meses, una niña de 5 años, una adolescente de 16 y todos los años en los que me rendí y estuve muerta en vida porque todos los lugares a donde fui para escapar del dolor, encontré más dolor.
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