Me siento profundamente vacío y herido, cualquiera podría invadir mi cuerpo, hacer su casa en él, en las ruinas de lo que alguna vez fui. Soy ausencia, estoy conformado por ellas… no se van a ningún lado más que de mi pecho a mi cabeza, es su camino de recorrido diario. Se han mudado allí junto a mis sueños y anhelos.
Como te decía, me siento vacío y no hay nada más que dolor, terror y tal vez algo de esperanza, pero sin certezas más que las que me hieren, se me clavan como un vidrio en la planta del pie mientras camino tranquilo por la vida. Hace frío y estoy solo, me dejaron afuera de mi casa, mi cuerpo, me tomo una pastilla para dormir pero mi cabeza no parece enterarse, hay una fiesta de ausencias en mi mente y yo, yo no estoy invitado, no es la primera vez que pasa. Mientras ellas bailan, como si mi presencia fuera insignifante al lado suyo y es que es así, las luces están puestas sobre ellas.
Duele, quizá sea por eso que siempre quiero estar anestesiado, no quiero sentir tanto vacío dentro mío, pongo música, hace eco y golpea con furia las paredes, mi piel y mis huesos.
Me encierro, una vez más, me busco y pregunto a los invitados de la fiesta si saben de mí, si ya cambié o sigo igual, quiero preguntar a todos y todas les que se fueron ¿hay vida ahí afuera? Quiero salir.
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kurukiva
Sensible y sentimental. La vulnerabilidad es mi escudo para un mundo cada vez más cruel. Soy un chico simple: hablo sobre el amor, mis emociones y la nostalgia.
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