Durante la embriaguez, a veces discurro. Me escabullo, recurro al sentimiento tenue, me deslizo entre los resquicios de mi mente, buscando una grieta por donde pueda escapar.
Es en esos momentos cuando aparece ella: la conciencia de Liz. Esperándome. A sabiendas de que terminaré volviendo.
Yo, siendo el llamado “inconsciente de Liz”, le cuestiono primero. Casi siempre. A veces, harta de mis preguntas, me da el vistazo de que quiere competir conmigo.
—¿Qué equivalencia hay entre lo que la gente predica y lo que vive? —le pregunto, rompiendo el silencio.
Ella me observa con esa expresión suya que no logra ocultar la paciencia cansada. No tarda en responder.
—Predican lo que creen socialmente correcto… y viven lo que deciden —dice, y prosigue, sin darme tiempo a replicar—. Pero dime, ¿de verdad vienes solo por eso? Tengo la impresión de que hay algo más.
—A veces me haces avanzar de una forma que no comprendo —confieso—. Me gustaría que me dejaras en paz.
Ella frunce los labios. Casi sonríe.
—Si eres tú quien viene a mí… con hambre de mí… deseándome así. Estoy aquí, tan cerca de ti. Tú sueñas por mí. ¿Dejarte en paz? ¿Te burlas de mí?
—Ese es el problema. ¿No ves? Lo que acabas de hacer no hace más que dejarme en vergüenza frente a todos, tu llamada “poesía entre líneas”.
—¿Quiénes “todos”? —pregunta sin inmutarse—. Yo no los veo. ¿Has notado cuánto te importa lo que los demás piensen… de mí?
—Lo he notado, sí. Pero no comprendo qué hacer con eso.
—Comienza por pensar que no es un problema. No predicamos lo socialmente correcto. Soy el potencial exacto de lo que decides que yo sea. Soy la chispa de valentía, lo que te empuja. La energía. La fuente y el puente.
Mientras sigas creyendo que soy vergüenza frente al invisible “todos”, me volverás invisible a mí.
No hay un “todos”. Solo hay un tú.
Algo me sacude, pero aún no podía sostenerlo del todo. Ahora sé que mi falta de comprensión ante mi verdad cruda me hizo estallar.
—Es fácil para ti decir eso. Pero yo… yo absorbí el miedo. La queja. La duda. Casi sin darme cuenta. Y de repente vienes, me llenas de ideas nuevas, de creencias que no entiendo. ¿No ves lo agotador que es? ¿Por qué no me dejas en paz de una vez?
Me doy cuenta de que estoy lloriqueando. Me detengo. ¿Siempre habré sido así? Una niña reprimida con creencias limitantes.
Me sequé las lágrimas con torpeza. Luego le miré, intentando encontrar algo que me explique.
—¿Es eso lo que quieres? ¿Cambiarme?
—Más bien… ayudarte a crecer.
—¿Crecer? ¿Te refieres a casarme? ¿Tener hijos? ¿Un trabajo, una casa, un auto, dinero…? ¿Ese tipo de cosas que no son para mí?
—¿Y por qué no serían para ti?
—Suena tonto, ¿no crees? ¿Hijos? ¿Casarme? ¿Dinero? Yo… por favor. Solo mírame. He pasado por tanto que estoy dañado. No me he convertido en más que la suma perfecta de un potencial desperdiciado.
Ella se inclinó un poco hacia mí. Su voz se volvió firme.
—¿Te escuchas? ¿Alguna vez te has escuchado? Eres la suma perfecta… sí, pero no de tus errores, sino de todas las críticas que te creíste. ¿Por qué no podrías casarte? ¿Tener un trabajo?
Mírate. Tienes todo para lograr lo que te propongas.
—¿Cómo? —pregunto—. En el pasado he fracasado. Caí en la autocompasión, me encerré en el victimismo…
—Tú eres el inconsciente más consciente que he escuchado. El misterioso venero que nunca duerme reluce ahora lo que guarda y aprende. ¿Quién, si no tú, podría hacer realidad todo lo que imagina?
Créeme cuando te digo: el éxito es un estado mental.
Hace una pausa. Luego continúa, más suave.
—En mi estado consciente no hago más que realizar actividades continuas, arrastrada por pensamientos catastróficos. Trato de que alguno no te alcance. Pero sé que te tocan. Y entonces, tú lo crees. Lo haces carne. Y lo exteriorizamos como si fuera verdad.
Y aquí estamos… creyéndonos enemigos.
¿No ves lo que eres capaz de hacer en nosotros?
La miro. No sé qué decir. Me quedé en silencio. Un silencio nuevo. Uno que escucha.
—Quiero crecer —susurro.
Ella sonríe.
—Y yo quiero ser. Todo.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión