En tu corazón habito,
más profundo,
no para perderme
sino para limpiar un poco
ese dolor que se quedó ahí.
He pensado en devorarlo lentamente,
sin prisas,
sin que te des cuenta.
No como algo violento,
más bien como cuando algo se
deshace
de tanto tocarlo.
No te quiero hacer daño.
Eso no.
Solo te quiero proteger,
aunque no siempre sepa
cómo hacerlo bien.
Guardarte dentro de mí
suena mal dicho, lo sé,
pero lo pienso
como algo cercano,
como cubrirte
cuando el frío entra de golpe.
Sobre mis huesos caminar,
no para romperlos.
Sobre mi sangre nadar,
no para ahogarte.
Es solo
una forma de unirnos
sin desaparecer.
Unirnos en carne,
devorarnos despacio
pero quedarnos.
Que no queden cenizas,
sino algo tibio,
algo que todavía responda.
Para mí no es otra cosa
que amor.
Amor del vivo,
del que siente
y no empuja.
No aparecí para salvarte.
Ni para herirte.
Aparecí para anhelarte
sin saber muy bien cómo.
Anhelar quedarme en tus labios,
no para arrancarte nada
sino para estar ahí
un poco más.
Pero es solo la forma
en que me quedo mirando
cuando te quedas quieto.
Estoy aquí
para ese jardín cansado
en el que vivías.
No vine a forzarlo.
Me quedé cerca.
Y aun así me dejaste entrar,
con miedo todavía pero sin cerrarte.
No porque no doliera
sino porque esta vez
no dolía igual.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión