Si tuviera que escribir sobre uno de los peores dolores que he sentido, hablaría de ti sin dudarlo. Quisiera arrancarme esto que llevo dentro, deshacerme de este dolor que insiste en quedarse, pero está aferrado a cada rincón de mi cuerpo, como si hubiera aprendido a vivir en mí. A veces pienso que no fuiste real, que estoy recordando a un fantasma, a alguien que creí conocer, a alguien que inventé con mis propias manos. Y entonces dudo de mí, de mi mente, de todo, como si estuviera al borde de la locura. Te odio. Y aun así, te sigo añorando. Paso horas buscándote en mi cabeza, recorriendo recuerdos como si en alguno fueras a aparecer, pero no te encuentro. Lo único que persiste es el dolor de tu traición, repitiéndose como una herida que no deja de abrirse. Despierto intentando convencerme de que no me importas, de que ya pasó. pero la verdad es que sigo ahogándome en lo más profundo de este dolor.
Pienso en ti, y lloro.
Escucho canciones, y lloro.
Simplemente existo, y también lloro.
Pobre muchachita, condenada a habitar un cuerpo que aún te recuerda, con un corazón que aprendió a romperse sin saber cómo volver a ser el mismo.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión