las cuatro letras de su nombre hierven en el caudal de mis venas inoculadas, en mis costillas flanqueadas por cirios, me roen el alma despreocupada, consagrada a mi rosa del delirio, mi más dulce martirio
y en ella arden mis líricas composiciones como un ramo espectral de girasoles
sus caricias como gotas de oliva resbalan por mi línea alba, me estremecen, me sacuden, estimulan mi diástole, me derrite las entrañas su sonrisa cáustica
<su amor es vendaval yo apenas la veleta, un frágil barrilete de celofán en la tormenta>
es ella la razón de mi neura destructiva, mi ninfa que surge de un todo, me aplasta el alma y a nada se evapora sin permiso, como tibia nieve en pleno solsticio, ahí encimita del ombligo
espíritu luminiscente, galvanizada de gracia, flama dorada es mi flaca, concebida con dones de brujería, cincela sus besos al borde de mi pluma herida
¡y yo extraviado en esa belleza engreída! tejiendo versos, vaciando el tintero, exprimiendo el corazón sobre sus vastos senos <sílfide mía>
ramillete de colores la engalanan, son sus ojos par de ágatas, coral su sonrisa, rubíes en la boquita, rayos de luna, el ámbar del sol en mi ventana cada mañana, de terciopelo su espalda, de seda las caderas, de perfume a rosaleda las hebras, volcánicas sus piernas entreabiertas
irisada es mi santa, yo un pobre adicto a su labia, que por mi vida juraría no deseo cultivar otro vergel si no es el de sus abras atemperadas. mendigo de su poesía, la mujer nacida para apaciguar mis carestías
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión