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Futuro

Era

Sep 18, 2024

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Mi futuro empezó a morir en abril y no lo sabía. Simplemente confié en una de las personas más importantes de mi vida. Me fue destruyendo poco a poco, y yo seguía confiando, hasta que la confianza se transformó en toxicidad, creada a partir de mareos mentales y emocionales que van corroyendo la autoestima más fundamental. Dejás de saber qué pasa a tu alrededor, dejás de saber qué pasa con vos. Ya están explicados los mecanismos por los que se vuelve loco a alguien.

Una vez destruido el interior, desarmó todo lo que sustentaba a esa persona que tenía amigos, un proyecto de vida, una carrera, un trabajo. Había muchas cosas que hacía mal, como todos. Aun así, había logrado sostener un vínculo muy lindo de casi una década, una carrera que me costó mucho casi terminar (sí, un desastre, pero es lo que pude hacer y estaba todo el tiempo esforzándome para mejorar, aunque no llegué a entender los problemas). Las personas se fueron alejando progresivamente de mí, tratándome de idiota (y sí, estaba idiota). ¿Quién no lo estaría después de semejante locura, maltrato y humillaciones en el espacio de sustento? Al principio, con un vínculo de poder de por medio.

La vida se fue literalmente a la mierda, en una acción progresiva de creación de desesperación y después desaparición. Y la repetís y la repetís, pero además de que el trauma se repite, lo hacés porque mientras estabas en el peor momento de salud mental, con la cabeza totalmente corroída, soportando el maltrato todas las semanas, teniendo subidas y bajadas emocionales sin estímulo aparente, y lapsos de pérdida de conciencia... te ponían una linterna en la cabeza, quitando de en medio las acciones progresivas que me llevaron a este estado. Un proceso signado por las trasposiciones constantes.

La lógica de la manipulación o seducción (aunque me avergüence decirlo) llevada a una dinámica relacional normal, todo el tiempo. ¿Cómo no sentirse ultrajada? Eso se llevó a niveles terribles. Mucho lenguaje no verbal, improbable, pero que te hacen sentir como una persona de segunda todo el tiempo, mostrando que, con la gente que importa, hay otro comportamiento. Y vos simplemente te sentís mal y no lo podés ni definir. Tratás de buscar respuestas, de abrir otro canal de comunicación, y no podés. Tus palabras no valen nada porque todo lo que digas es objeto de manipulación. No importa que sea serio, no importa que te juegue la vida, que no sepas cómo defenderte por la corrosión de todas tus defensas, de todos los lugares donde te sentías segura.

La constante construcción de un lugar aparentemente seguro hasta hacerte entrar en confianza y después romperte, una y otra vez. Pasó tantas veces que ya no querés ni podés interactuar bien con otros ni con la gente en general. Y como digo, además de repetirlo por trauma, lo repetís porque, basado en la misma manipulación que fue construida, ocurrió un desglose de la vida exterior: amigos, amigas, proyecto de vida, todo desmantelado una vez destruida la salud mental. Ya no es confianza, es la necesidad de acabar con esa desesperación.

Y todas las miradas recaen sobre vos, porque la historia se cuenta sin la manipulación, sin los mareos, sin todo esto que arruinó una vida. Una vida que no importa y nunca importó, porque si hubiera importado, otras hubieran sido las acciones. Pero fueron las que fueron, y no se detenían nunca. Y, por si fuera poco, esa manipulación sirvió también para lavar y compartir las culpas. Era mayo y me decías que escribiera...

¿Cómo se vive sabiendo que, en este estado, nunca voy a tener el hogar por el que peleé por casi una década? ¿Cómo se vive sabiendo que nunca voy a poder ver crecer a mis hijos? ¿Cómo se vive sabiendo que siempre vas a tener la injusta mirada de loca y traidora de gente que querías? ¿Cómo se vive después de que te hayan despojado de tu hogar? ¿Cómo se vive sabiendo que amistades de años y la pareja de una década fueron mentira, o que te dijeron que todo fue mentira cuando estabas con el cerebro destruido? Los vínculos que construí con cariño. Las conclusiones a las que llegué. ¿Qué voy a hacer? ¿Fingir demencia viendo cómo escribís sobre feminismo, cuando te aprovechaste de tu poder material en una situación vulnerable donde estaba en juego mi sustento?

Una compañera que quería salir adelante, con la educación que pudo tener, los traumas y el manejo de las emociones a través de la razón y el deporte. Cuando ves a una amiga que tiene problemas y está abierta a mirarlos y resolverlos, la mandás a terapia, te ponés a su lado y la aconsejás. Se lo mostrás, pero después parás. Se lo mostrás y se lo decís. Si te vas al carajo y ves que está empezando a afectarla, te sentás y se lo decís, no la maltratás hasta llevarla al límite de la vida y la cordura. No te aprovechás de su imperante necesidad de comunicación, no la manipulás y le ponés justo en ese momento vulnerable una linterna en la cara.

Pero fue todo lo que vos hiciste. No le metés más fichas si ves que está poniendo toda su energía en lo laboral y deja frentes vulnerables descubiertos. Accedés a hablar cuando te dice de hacerlo. Pero no, te pusiste un desafío que vos podías pasar, que vos podías lograr, el poder lo tenías vos. Y no te interesó cuidarnos. El resto está todo por fuera. Hablar, experimentar eso en otro momento.

La semana más feliz de mi vida fue cuando rendí dos materias, pude sostener el trabajo. No dormí en como tres noches y estuve a café. Salíamos a dar vueltas al bosque en mis pausas de estudio, y lo invité a merendar. Siempre me voy a acordar de esa semana de marzo. Yo podía... o eso parecía. Ahora el futuro está roto.

Nunca dijiste que el hecho de que yo te pareciera "una mina erótica" implicaría marearme y manipularme en una situación vulnerable hasta hacerme perder la razón y la vida. Demasiado morir sin morir para una vida. Ya no puedo vivir sin interactuar con terror. Me sacaste todo. No te puedo ver escribir sobre feminismo sin tener pensamientos intrusivos de hacerme daño, y lo único que lo calma es planificar analíticamente formas complejas.

Entiendo que para vos sea gracioso juzgar y sea como un cuento de una dramática a la que seguramente no le creés una palabra, pero mirás adelante y tenés un futuro brillante por delante, amigos que te abrazan, etc. etc. Lees cuentos y pagar el precio del color mientras yo pago el precio de una vida.

A vos te sirvió para lavarte las culpas de "la única mentira" (todavía no lo puedo creer, mirá si estaré del orto). Insististe en un medio que genera adicción por su propia lógica, después de que no nos habíamos hablado ni escrito durante meses. Cuando la cosa se volvió a fomentar, empezaste a decir repetidas veces que me debías escuchar, etc. etc. Podría hablar por horas y ahora resulta que no. Después de decirme de las disculpas, el error y la mentira. Pero vos, como siempre, aclaraste que el arte ayuda. Vos ayudándote a vos mismo haciendo literatura con alguien del otro lado que perdió su vida, y sugerís que los espacios que llené con lo peor del mundo... no es difícil de hacerlo después del trato y la reacción de todas las personas que hablaron con vos, incluido él.

Y una vez que insistís en eso, el otro reacciona con la esperanza de recuperar algo... y resulta que no. Y esto te ayuda y cubre huellas, ¿no? Después de destruirle el criterio, le hago lo mismo para que se dé cuenta.

Esto es un homenaje a lo peor, pero los hechos que viví y las cosas que hiciste y que hicimos son ciertas. Es fácil arreglar en terapia un error que no te costó nada o que te costó algo con lo que no tenés que convivir todos los días. Convivo con la ausencia del futuro que no tengo y con la ausencia de la persona que fui todos los días. Me miro al espejo y solo veo errores de una mente desesperada detrás de un vidrio, reaxciones que me hicieron perderlo todo. Miro al futuro y solo veo error. Ya no quiero hacerlo más.

Era

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