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Fútbol.

Dolbach

Oct 21, 2024

75
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Se puede ser del Madrid.

Yo jamás defenderé a Florentino Pérez ni aplaudo sus modos de gestionar sus negocios ni me gusta que el Club tenga y/o haya tenido algún trato de privilegio. Y vaya por delante mi crítica y desprecio a todo eso, pero desde que yo recuerde, el fútbol ha sido para mí un refugio al que acudir para alejarme de los males del mundo. Primero con la práctica y luego como espectador. (Será un defecto de fábrica). Y el R. Madrid, en ese universo, el 'con quien ir' para que el espectáculo tenga la emoción de la victoria y la derrota.

Aprendí hace tiempo a disfrutar cuando me gusta como gana el equipo y a no sufrir cuando pierde, y menos si la derrota es merecida.

Ahora, además del eterno griterío contra el equipo blanco, unos dicen del asunto Negreira y no huele bien el caso, (el Atlético no parece importar tanto ni para bueno ni para malo)... Yo, es evidente, no sé lo que hay ni ha habido de tramposo hacer por ningún equipo. Las trampas que he visto han sido a los propios jugadores fingiendo lo que no ha habido y haciendo valer alguna que otra acción anti reglamentaria (caso extremo el gol de Maradona a Inglarerra). Y trampas de jugadores he visto vestidas con todas las camisetas. Lo que haya habido en los despachos o en otros lugares, aunque pueda imaginarlo, no me consta.

El fútbol, en las tripas que acarrean sus detritos, es como todo lo demás (Justicia, OTAN, ONU, EEUU, Israel, etc), un pútrido estercolero. Pero no son el Madrid ni el Barça, son los dirigentes, oficiales y no oficiales, de todo el entramado. De todo.

Al fin, en esto del fútbol, como en la cosa política, el Pueblo se enfrenta a sí mismo, y unos a otros se echan en cara las miserias que quieren ver cada quien adornadas con unos colores y un escudo, adornadas con un logo azul o rojo, o con una patriótica bandera. Mientras tanto, las élites, que ven el espectáculo acariciando un gato, siguen amasando fortunas a costa de chanchullos, tropelías y trampas. ¿Quién paga?: El forofo que saca la entrada, que contrata la plataforma de tele, que se compra la camiseta de Lewandowski o de Vinicius (o de Koke -he de mencionar algo del Atlético, para que no se sientan menos-). Paga el votante sumiso que no tiene idea de política más allá de una firme convicción y un inquebrantable aunque irracional compromiso.

Pero, y eso es lo más evidente de todo, mis discursos son como el Senado, inútiles.

Así que...

Dolbach

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