Llamé a esta ciudad terra de dor durante años.
No tenía otro nombre para las esquinas donde aprendí a achicarme,
para la escuela, para el liceo,
para ese silencio pesado donde casi me rindo.
Quem sabe eu ainda sou uma garota...
Tuve que hacerme la dura, a la fuerza,
aprender una malandragem que no era mía
para que nadie viera la fragilidad cayéndoseme de las manos.
Me fui a Montevideo buscando aire.
Allá encontré la paz, la distancia, la tregua.
Y hoy vuelvo.
Cuatro meses sin mamá en este mundo.
Vuelvo a pisar el mismo suelo que me rompió
y descubro un misterio en el pecho:
La ciudad que fue herida también es raíz.
Aquí me siento cuidada, no sé explicarlo,
como si la tierra misma supiera todo lo que sufrí
y me ofreciera un abrazo que ya no quema.
Ya no tengo que defenderme de nadie.
Camino por Rivera con la cabeza en alto,
sabiendo que la garota que casi se apaga
fue la que me trajo a salvo hasta acá.

Ani
Entre páginas y susurros, voy dejando fragmentos de mi vida. Este blog es mi rincón para escribir lo que siento y pensar en voz alta.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión