

No sé si me sería inherente o lo adquirí por cuestiones de la vida, así que concluyo en que el no pertenecer me dio esta forma de participar: observando.
Obvio me gusta provocar y ser parte del ruido, pero la esquina me tira. Sentada sola en un cumpleañito, rodeada de gente, seguramente hubieron muchas escenas típicas pero elegí frenarme en esta. Esto es en cierta forma lo que genera la distancia, paradójicamente, te hace estar más presente, perceptivo. Por algún motivo verlos me estremeció lo suficiente como para querer registrarlos. No soy ninguno de esos niños, no estoy jugando con ellos, pero no siempre hace falta vivir todo en carne propia. Poder sentir a través de otros tiene mucha belleza y autoconocimiento. Reconocer lo que te conmueve. ¿Para qué? Ni idea, fijate vos qué hacés con eso.
Además soy bastante nostálgica qué te voy a decir.
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