Dialogo con vos a diario. Negociación vacua. Te invento en cada momento como si realmente te poseyera, como si mi mente fuera capaz de, a través de una imágen aparentemente incorpórea, retener un poco de tu complejidad y usarla para discutir, defenderme, darte la razón, venderte ideas del amor, besarte y volver a discutir. Te uso a mansalva, me contradigo, te desarmo en palabras que nunca dirás y te armo con palabras que tampoco te diré.
Te lamo la mano, te chupo el cuello y me prendo de tu pecho como un chupasangre, mientras te beso quisiera tener 5 brazos más para poseerte completa. En un acto infinitamente caníval te trago. No en mi mente, no.
Detesto repetirme, reiterar cosas, volver a decirmelas a mí misma tantas veces, tanto hastío, pero la memoria, la inconsiente, también es una gota que cae siempre en el mismo lugar del cuerpo, una y otra vez, orada su propio lugar en la piel. Depende la propia voluntad ver qué se hace con eso.
Las escenas se suceden sin que tenga un control real del hilo que hilvana mi mente en la trama que fantasea - acaso alguien lo tiene? - tantos escenarios irreales como altamente probables. En las actividades que compartimos, en las que potencialmente podemos llegar a compartir. Te quejaste de que te impotentizo. Es cierto pero no por el motivo que crees, quisiera explicarte y que me entiendas, pero es imposible. No reniego de tu imagen de mi, que tu fantasía te lleve las riendas también, así las cosas.
Quizás sin querer queriendo nunca asumí un rol de objeto de deseo, ser tu objeto de deseo. Fue mi meta en algún momento, esa frugalidad que nos permite transformarnos para adaptarnos al deseo del ser deseado, o pretender poder hacerlo. Seducción con miradas que se sostienen, mensajes que viajan químicamente como la luz. Mi mirada te ilumina por sobre el resto y la tuya a mi. Así era y podría volver a serlo. Ahora te hablo sin mirarte, bajo la cabeza por haber bajado la máscara antes de tiempo.
Saber jugar es saber cuándo frenarse.
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Rocío Giménez Ferradás
Hola! Soy dibujante pero las palabras son un jardin en el que refugio el pensar
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