Llevo días con un dolor en el pecho, trabajo hablo camino como y peleo con una presión leve al respirar. Estamos en enero y han pasado las fiestas navideñas. Hoy tengo que ir a la questura de una ciudad en la costa de Sicilia. No me agrada, la ultima que fui me pidieron que me vaya, no les hice caso, fui feliz quedándome, nadando conocí a los peces.
Frente a las fuerzas mayores, la fuerza mayor para mí siempre fue el amor por más inocente que fuere. El amor a las cosas, el amor en quedarse, el amor en defender lo que creas justo.
Es otro día y el dolor del pecho persiste, vuelvo a este papel porque es mi refugio. Y lo escribo en mi lengua con mis palabras. Estoy cansada que me digan que debo irme, pelee leyes cuneiformes lo intente, me negué, es que ellos no entienden, como les explico que yo debo quedarme para aprender, a ellos con sus uniformes y caras largas de pocos amigos, que sólo saben obedecer, yo debía estar acá para conocer el mar la nieve la tranquilidad, poder decir que fui una mujer que conoció la calma, la quietud de mi corazón como el viento, el sagrado silencio dentro de mi, quererme escucharme llevarme a todos lados. Verme siendo otra. Como explicarle a ellos de profesión reglamentaria mi profesión de poeta. Una es dura como las rocas otra es sensible como las nubes.
Yo ya sé que para permanecer en Europa debo tener cosas que no tengo, esa es la realidad , yo solo vine para escribir, con ropa y libros cruce. Cualquier espacio pequeño es digno para hacerlo el problema es que en cualquier espacio puedo llegar a ser una intrusa. Sin embargo tengo suerte. Los hombres y mujeres que han estado esperando respuestas conmigo,Bangladés, ni siquiera tienen permitido entrar a Europa por turismo. Por eso es que los extranjeros inventamos excusas para quedarnos.
Porque uno abandonaría su país materno? Acaso no sería tan distinto poder vivir una vida normal humana y acorde en nuestra tierra? Cuando me sugieren que me devuelva yo a veces sonrío, me encantaría volver a despertarme en el patio de mi abuela bajo el limonero. Que sabrán ellos si a uno lo esperan? O si uno tiene donde volver. Una casa edificada construida una persona un número de teléfono de memoria, un lugar.
Soy privilegiada porque tengo una familia. Pero decido estar acá es decir decido no estar allá. Solo pido respetuosamente maneras amables de quedarme.
Pienso, esto que me sucede no es distinto a mi. Esta hecho a mi medida. Cuando me senté en la silla de ese escritorio donde pasan todos los días nuevos inmigrantes con nuevos problemas, ese hombre no miro mis ojos, directamente me dijo un breve y simple: No. Yo pregunté ¿porque no? Y me quedé.
Soy ingenua y soy feliz siéndolo, la justicia es un camino. No pienso que pueda cambiar las reglas, porque no pienso que yo pueda cambiar algo sola, creo más bien en todos los extranjeros que esperaban respuestas conmigo. Creo en los que insisten, los que se quejan, los que preguntan y cuestionan.
Finalmente: fui escuchada. Y eso supongo es un tipo de revolución a mis pequeñas guerras de poeta. Gracias,, más novedades pronto.
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