Mi cabeza retorcida,
llena de gusanos que se alimentan
de mis ganas de vivir.
Me dejan hueca,
sin nada lindo que decir.
Entonces me encuentro, una vez más,
frente a la oscuridad.
¿qué hacemos aquí?
Las náuseas se apoderan de mí,
expulso navajas afiladas
que cortan mi cuerpo y mi alma.
¿en verdad soy tan desagradable?
Levanto la vista
y me encuentro con el reflejo
de la tristeza y la desesperación.
¿cuántas veces más debe pasar?
Caigo de rodillas, buscando refugio,
pero no hay nadie a quien abrazar.
Y entre la oscuridad
encuentro a mi eterna soledad:
una vieja amiga
que vuelve cada vez
que intento continuar.
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