mobile isologo
buscar...

Este amor no es mío.

Sep 6, 2024

122
Este amor no es mío.
Empieza a escribir gratis en quaderno

Y entonces ella empezó a hablarme, y yo, que solo sé escuchar y escribir, guardé silencio.

Cuando tuve tiempo de pensarlo, tomé la historia como si hubiese sido mía, como si me perteneciera, como si yo hubiera vivido cada momento, y escribí sobre ello: un amor que no era mío, que no me pertenecía, pero que me tomaba el atrevimiento de tratar de redactar, quizás para darle a ella un abrazo contra esa tormenta, o quizá para enseñarle el otro lado de la historia.

Mientras ella me hablaba, me tomé el atrevimiento de retener sus palabras en mi mente, sujetarlas, admirarlas, y dibujarlas, junto a mil otras palabras, complementando, abrazando y cortando a la vez.

Traté de escribir algo fluido sobre un amor que tenía dos lados, donde, mientras en las sombras surgía la ansiedad y la incertidumbre, a la luz del sol solo había locuras y suaves promesas que pesaban más de lo que se podía llegar a creer. Pero no lo conseguí, porque no fluía como lo hacían ellos en aquella historia. Faltaba algo, y me di cuenta de que ambos tenían un problema: a ratos confundían locura con amor, y al final de cuentas, eso de estar locos no les funcionó.

Me di cuenta de que trataba de hablar sobre algo que al principio pintaba ser amor de sobra, pero terminó volviéndose simples sobras de amor.

Traté también de redactar, lo más parecido posible a la situación, la forma en la que lentamente las carcajadas complementadas, hechas una, iban cortando cada una de las raíces de la ansiedad que la oscuridad había sembrado. Lentamente se transformaron, de ser una maleza que nadie quería ver, a ser la flor más linda del campo, admirada por todos.

Quise también escribir cómo, con el tiempo, las flores que necesitaban agua dejaron de ser regadas, empezaron a pesar, y se convirtieron en una carga, que a ratos ellos se dignaban a ver, pero había momentos en que solo las veía uno, mientras contemplaba la espalda de la otra persona.

Empezaron a bajarse de la locura en la que decidieron montarse juntos. Habían subido a la montaña, tomados de la mano, se habían lanzado al vacío, sujetando a la otra persona, pero la fuerza de la caída, el viento en contra, y las lágrimas de su contraparte fueron las causantes de que terminaran por soltarse. Sus manos, unidas durante casi todo el recorrido, se soltaron en el último tramo, el más doloroso, ese golpe final, donde más necesitas sujetarla. Tal vez ninguno de los dos quiso soltarse, pero tomar nuevamente una mano que ahora estaba llena de lágrimas sería lo mismo que caer solo al vacío.

Aunque después de la caída se conservaba la más pequeña pizca de esperanza, de que podrían volver a subir la montaña, volver a mirarse a los ojos antes de saltar, y esta vez no soltarse, se vieron obligados a parar, detenerse, frenar su locura completamente. Nunca había existido aquella montaña, o había dejado de existir mientras caían, y ambos se negaron a aceptarlo. Habían marcado un punto final, incluso antes de caer, de tocar fondo: un punto de olvido y de tomar otro camino, pero que esta vez no estuviera entrelazado.

Claro que existieron mil cosas más que quise escribir, pero no lo conseguí, porque este amor no es mío, porque no me pertenece, porque yo no lo viví, solo pude escucharlo, los rumores sobre lo perfecto que fue en su mejor momento.

Porque de todo lo que ella me dijo, lo único que yo logré escribir en un trozo de papel, mientras trataba de hablar sobre aquel amor tan fuerte, que se volvió uno solo, que recorrió todo un camino, y cerró los ojos a la hora de saltar de la montaña, fue:

‘Y así como se encontraron, se condenaron a ser olvidados.’


Sayla 🌲

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión