Escrito #24 - Cuando fui a terapia de vidas pasadas
Jan 30, 2026

Disclaimer
Me considero una persona creyente de "lo espiritual", particularmente no escéptica en ese "algo" que posiblemente nos conecte como almas que en este plano algo vinimos a hacer. Me cuesta pensar en que este paso tan efimero por este mundo sea tan solo eso, una micro-memoria de un planeta cuya humanidad es tan solo un pestañeo en su historia.
Y así como no descarto que seamos un alma con propósito... tampoco descarto la idea de que esta no es nuestra primera y unica venida.
¿Creen en la reencarnación? No puedo afirmar ni negar, no soy tan soberbio de creer que tengo una Verdad, pero sí creo en determinados consensos que, desde un paradigma particular, negarían tal idea. Los sigo sosteniendo... pero.
La vez que fui a una chamana a hacer TVP (terapia de vidas pasadas)
Primero quiero contar lo "particular" que fue mi llegada a esa chamana. Yo trabajaba en una escuela que quedaba a veinte cuadras de una estación del tren sarmiento. Generalmente iba caminando. Era turno noche, así que no se veía mucho en la calle. Pero un día, llegando a una esquina algo me llamó la atención entre unos árboles y completa oscuridad: un banner. Me acerqué y en él se leían los servicios que ofrecía ese espacios, entre ellos, TVP. Recuerdo que una amiga quería hacer entonces le saqué foto y se lo envie.
Un año despues, mi amiga me cuenta que había ido a una chamana que hacia TVP. Que eran dos sesiones: una entrevista y después la TVP propiamente dicha. Me la recomendó mucho ya que, según ella, había sido "flashero". Me pasa su numero, yo le escribo al toque. Y arreglo para la entrevista que era en Boedo. Yo no había chequeado nada. Generalmente sigo corazonadas cuando se tratan de estas cosas. Voy a la entrevista. Me gustó. Me agradó ella. Y al momento de coordinar me dice que la sesión podía ser en zona oeste. Cerca de donde yo vivo, claro. Y dije que si.
Llegó el día de la segunda sesión. Llego al lugar. No asociando nada con nada. Y, claro, era ese mismo lugar del banner que habia visto y que fotografíe de camino al trabajo un año atrás. ¿Creen en las coincidencias? A mi me gusta creer que existen y que no existen. Pero por alguna razón... allí estaba.
La sesión
Todo lo que implique meditar me cuesta MUCHO. Me distraigo facil. Tampoco había probado lo que era la "hipnosis". Mi cabeza es tramposa y movediza. Así que cuando me recuesto en ese sillón SUMAMENTE cómodo y empiezo a respirar, dije "no va a pasar nada". Estaba erradísimo.
La dinámica era parecida en cada instancia. Ella me iba a pidiendo que me relaje, que no piense, y que reproduzca exactamente lo que veia. Cualquiera fuese la imagen, me pedía que la narre. Tenía una suerte de antifaz para mantener los ojos cerrados. Y así fuimos recorriendo un primer recuerdo de mi infancia. De repente, tenía 5 años y estaba viviendo una situación que evidentemente fue bastante más traumática de lo que parecía. Les juro que no la recordaba, ni mucho menos con tanto detalle. Recuerdo llorar. Yo no lloro nunca frente a gente que no conozco, y de repente estaba llorando como un nene, un nene de cinco años.
En cada recuerdo, ella procedía a sanar esa herida. La reconstruía. Me hacía decir frases. Me hacía limpiar la escena de dolor. Y así fue como, con mi primer recuerdo, al primer intento, yo ya no estaba en este plano.
Y llegamos al momento más fuerte de la sesión. Momento que al día de hoy recuerdo con suma claridad.
(Nota: Esta bien, yo soy actor, yo sé lo que es hacer drama-teatro y bla bla bla. Pero quiero ser sumamente honesto. Nunca estuve en control de nada. Todo brotaba de mi. Hecha esta aclaración...)
Voy a contarlo como lo narré:
- ¿Donde estás?
- Estoy en un escenario.
- Bien. ¿Donde está ese escenario?
- Es un bar, parece. Es como chiquito. Estoy arriba del escenario.
- ¿Qué hacés?
- Estoy tocando la guitarra.
- ¿Hay alguien más?
- No... Si. Hay alguien. Una mujer.
- Bien. ¿Sabés quién es?
- Si. Me mira.
- ¿Te mira?
- Si. Me mira.
- Andá a hablar con ella.
El lugar era chiquito, medio oscuro. Parecía una taberna, o un café concerto medio cabaret. Estoy casi seguro de que era acá en argentina, pero no sé. Yo sentía que era acá. El escenario era chiquito y de madera, y tenía telones. Yo estaba tocando la guitarra. Tocaba algo que le había escrito a alguien de quien evidentemente estaba enamorado. Ella me miraba desde la puerta. Estabamos solos. Ella estaba vestida como con esas ropas medio coloniales o victorianas, no entiendo de ropa y su historia. Pero evidentemente eran principios del siglo XX. Y me miraba. Sus ojos no auguraban buenas noticias.
- ¿Qué te dice?
- Que se va a ir. (Empiezo a llorar)Que se va a ir. Se va con él. Dice que no puede ser lo nuestro, que no puede, que necesita irse. Se va con él.
- ¿Te dice a dónde se va?
- Se va con él.
Sentí un dolor que les juro no puedo describir. Sentía que me estaba muriendo. Según entiendo, algo entre nosotros pasaba pero no tenía futuro. Probablemente no eramos de la misma clase social. Y yo sé, suena trillado. Suena a todas las novelas de Thalía que vi de chico. Pero la sensación era absolutamente mía. Era mi historia. Era mi vida. Era otra vida. ¿Era el amor de mi vida? ¿No se la jugó? ¿Por qué estaba terminando lo nuestro? No lo sé.
- ¿Dónde estás ahora? (evidentemente algo en mi cuerpo le mostró que no estaba ahí)
- Estoy solo. Estoy llorando. (Lo decía llorando con una angustia que aún hoy siento cada vez que recuerdo al narrar.)
- ¿Qué estás haciendo? (Me había empezado a tocar la mano derecha, a la altura de la muñeca) ¿Qué te pasa?
Lo siguiente fue de cero a cien. No hubo ni un segundo de pensar. No era dueño de mi cuerpo. Me incorporé de golpe, en un grito desgarrador de dolor. Me había c0rtad0 la venas. Me había su1c1dado. Les juro que nada de lo que sucedió en ese momento tuvo sentido, pero narrativamente fue así. Había ido a una vida pasada en donde me había matado.
Ella, con mucha tranquilidad y dulzura, me empezó a hacer volver de esa escena y con elementos extraños que no se que eran porque no los veía empezo a coserme la herida. Mientras lo hacía me hacía repetir unas frases. Estaba sanando esa herida, estaba sanando ese recuerdo.
Sentía paz. Sentía genuina paz. Estaba en un lugar blanco. Había vuelto a ese lugar en donde parece que las almas reposan.
Hoy
Esta vida me tocó ser zurdo, no derecho. No sé tocar la guitarra. Le tengo PÁNICO a los cortantes, la sola imagen de algo cortando la piel me desquicia. Y me sigo preguntando qué habrá sido de esa vida. ¿Habré vuelto a cruzarla en otra vida? ¿En esta? ¿Me habrá elegido en alguna otra? ¿La habré rechazado yo?
Quizás fue todo fruto de mi imaginación. Quizás fue todo un gran acto de psicomagia. Quizás fue la forma que mi mente logró procesar algunas viejas heridas. Quizás. Quizás. Quizás.
Yo les cuento lo que vivi. Y que incluso diez años después, sigo recordando. ¿Hubo otras vidas más que recorrí en esa sesión? Si. Pero son tema para otro posteo.
Migue escribe cosas.
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