"Aquella noche era tan sola y distante cómo ninguna otra en mi vida, quería desahogar el dolor que me recorría las entrañas y llorar para calmar mi angustia y miedo, pero no había tiempo, ni siquiera para gritar, tenía que mantener aquella fuerza que dependía de un filo muy delgado, de lo contrario no lograría sobrevivir. Cada golpe era más fuerte que el anterior, escupía y tosía sangre y lo único que me detenía de caer contra el suelo era una soga que rodeaba mi cintura y me amarraba a una silla, ambas manos atadas hacia atrás de la misma. Apretaba los dientes, esperando que fuera el último golpe, deseaba por tan sólo un instante, un par de segundos descansar de aquella tortuga... Sólo quería morir de una vez."
─ ¡Ey! Maldita perra, aún no hemos terminado. ─ exclamó una voz masculina con bastante frialdad y dureza. ─ ¿Creés que la muerte te salvará de lo que te espera?
El hombre tomó el rostro de la chica, sujetándola de las mejillas mientras se acercaba finamente, observándola directamente a sus ojos que apenas ponían mantenerse abiertos.
─ Responde, ¿Dónde están los recursos de nuestro Patrón?
─ Tks... Pudrete.
─ Ja, te vas a arrepentir, estúpida perra. ─ Apretó con rabia las mejillas de la joven, mientras levantaba el puño, preparando un golpe crítico para ella.
En ese instante un par de hombres se acercaban a la recámara, iban con gran afán y una vez llegaron a la puerta entraron sin avisar.
─ ¡Mi señor! Qué pena tener que interrumpir. ─ exclamó uno de ellos, mientras se inclinaba ante él, demostrando el respeto que le tenía. ─ Tenemos una situación en el ala Norte.
─ Qué situación amerita tal intervención. ─ dijo con seriedad, al tiempo que bajaba el puño y soltaba con algo de brusquedad el rostro de la joven.
─ La embarcación fue detenida por la Guardia Costera, y toda la mercancía fue confiscada.
Al escuchar las palabras de uno de sus hombres, le invadió una sensación de ira y desesperación, no sabía cómo desahogar esa llovía de emociones tan pesadas, por lo cual, se volvió a la chica que se encontraba cabizbaja y muy herida. Se agachó y levantó su cabeza con delicadeza, observando su rostro.
─ Aún estando en éste estado tan horrible, sigues siendo muy hermosa.
─ Pff... E-eres un hipócrita. ─ exclamó la joven, bastante débil.
─ ¿Qué te hizo pensar que me importabas? No eres nadie y tampoco tienes algo que me pueda interesar.
─ Ja... ¿Tengo cara de Don nadie, imbécil?
De pronto, la joven en un movimiento rápido le acierta un fuerte cabezazo en la frente, provocando que el hombre caiga de espaldas, dándole a la chica unos segundos de vaga ventaja para lograr soltarse las manos que tenía atadas. Los dos hombres que estaban ahí, reaccionaron rápidamente para auxiliar a su jefe y sostener a la chica, pero ella hábilmente esquivó los intentos de ser apresada de nuevo, moviéndose hacia atrás con la silla, al tiempo que desamarraba la cuerda que tenía en la cintura. Velozmente se puso de pie e intercambió un par de golpes con uno de los hombres, esquivando y defendiéndose con gran habilidad sin recibir daño alguno, logrando así, quitarle su pistola y con ésta misma golpear no muy fuerte la parte posterior de la cabeza del mismo, dejándolo inconsciente. Apuntó con el arma al segundo sujeto que ya venía a detenerla.
PDT:
Si ésto tiene un considerable apoyo, tendré los ánimos para continuar. Hasta entonces.
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