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Escrito #023 Nunca me hicieron un cumpleaños sorpresa

Jan 27, 2026

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Escrito #023 Nunca me hicieron un cumpleaños sorpresa
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Dicen que cuando te dejas de estirar (to reach) das el espacio para que las cosas se acerquen solas. Pero también dicen que las cosas no vienen solas, hay que ir por ellas. Probablemente me haya pasado una década reaching and unreaching por las cosas. Mentiría si dijera que no las encontré... o que nos se acercaron. Pero siempre dudé de cuál debería haber sido siempre mi rol: reacher or awaiter.

(Nota: A ver, voy a intentar ser honesto pero me siento observado. Van a tener que aprender a leer cuando les estoy hablando en serio y cuando estoy ficcionando por propósitos literarios. ¿Intentamos?)

Juan y María, y su historia, fueron contadas en un blog allá por el 2011. Tenía un blog, bastante leído, sobre su historia de amor. En ese tiempo no era gay así que escribía cosas para heterosexuales. Recuerdo que en un momento Juan le dice a María, "nunca me organizaron una fiesta sorpresa" y puse entre paréntesis que lo que él le hubiera gustado decir era "y quiero que me la organices vos". No se lo dijo. Solo le contó eso.

Yo estaba enamorado de una chica a la que terminé lastimando. Es muy común cuando uno se está descubriendo y está mutando: lastimas gente buena. Un poco ese blog era para nosotros. Y nunca tuvo final. Un tiempo después leí un tuit de ella que decía (no sé si sabía que yo lo iba a leer) "¿En qué habrá quedado la historia de Juan y María?"

(Nota 2: Me disculpo por lo sucedido con ella. No me enorguellece.)

Nunca supe en cuál de los dos personajes yo me proyectaba, para ser honesto. Pero en otras historias (y obras) que escribí y tengo guardadas Juan siempre es el Otro. Y generalmente, nadie se estira por nadie: suceden.

A veces se encuentran despues de mucho tiempo: Esteban y Juan. A vecés se conocen en una esquina un día de lluvia: Lucio y Juan. O... a veces, ni se conocen: Mateo y Juan. Sus historias están atravesadas por encontrarse y nunca más lograr despegarse: por lo bueno y por lo malo, con sus luces y sus sombras. Pero ninguno de ellos piensa en si debería salir a buscarse o si esperar para encontrarse.

Siempre tuve un ideal muy fantastico sobre cómo inicia el romance: ojos se ven, uno de ellos sabe que acaba de enamorarse, el otro lo descubre en el camino. Pero nada es en sí un producto de un esfuerzo. Sin embargo, cada día creo más que el amor se construye, se edifica, se solidifica. Pero ese es el Miguel que no escribe. El miguel que escribe sigue creyendo que cuando uno se encuentra con los ojos del otro... sabe.

Y luego es el arte de los detalles (por sus frutos los conocereis)

Es cierto que Dios está en los detalles. Soy un enamorado de los detalles. De observarlos. Cuando escribo historias de amor/desamor disfruto mucho de narrar detalles. Y mucho más aquellos que son fruto de "casualidades" que, a veces, parecen bromas del destino. Pero son detalles.

(Otra nota más: detalles son las cosas que hacemos y que estan cargadas de amor incondicional pero no enunciamos como tal. Son, insisto, detalles.)

Pero luego, cada personaje hace lo que puede con esos detalles. Incluso muchas veces... los dejan pasar. Un beso es dulce, una caricia es tierna... pero estar ahí cuando hay que estar es otra cosa. Y me recuerda mucho al libro de Carutti sobre la luna en nuestra carta natal. Hay una luna en particular que es la del chico que espera a una chica en la lluvia. La espera mojandose y empapandose todo. Sale ella y le dice "¿Pero por qué no te protegiste en algun techo?" y él no logra narrar que estar ahi para ella, mojandose en la lluvia es un acto de amor. Que sostener, incluso en la incomodidad es un actor de profundo amor. Nunca aclara el autor si eran novios, ni por qué él la esperaba bajo la lluvia, pero parece que en su interior eso era amar.

No es que yo valide ese nivel de sosten. Pero recuerdo leerlo y sentir mucha ternura por esa luna. Y sentir mucha ternura por su incapacidad de decir "porque te amo".

(Nota 3: si me permiten, voy a reescribir esa escena que les dije.)

"A mi nunca me organizaron una fiesta sorpresa y me gustaría que me la organices vos" dijo Juan de pronto y con valentía. María lo mira como decepcionada. "Pero ahora ya no sería sorpresa", le responde apoyando su cabeza en su pecho. "No es la sorpresa lo que quiero... es que seas vos."

Te entiendo, Juan.

Migue escribe cosas.

Miguel Gómez Vicari

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