Irrumpís como una exégesis del desastre.
Desarticulas mi sintaxis,
desordenas los órganos de mi estupor
y te evaporas en el margen,
pulcro y lejano como un texto sagrado.
Mutilas mi calma con citas a pie de página,
cometes el ultraje invocando a los griegos,
justificando tu cobardía con escolios.
Tu estafa es finísima, impecable:
me dejas la sangre derramada sobre el marmol
y un glosario para clasificar la podredumbre.
Apareces, abrís el tajo con rigor filológico,
y te vas.
Yo me quedo mordiendo la carroña de la lógica,
incapaz de descifrar, si me destruye tu falta
o la maldita elegancia con que me devoras.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión