“I am out with lanterns, looking for myself.”
—Emily Dickinson
Ya no se revelan las fotos como antes, no hay cuarto oscuro, todo pasa a la luz de los pixeles en las pantallas. Descargo las fotos de la cámara que hice un sábado soleado pero helado en Plaza de Mayo con mis compañeros del curso de fotografía. Puedo ver errores en varias, se queman, se exponen de más, pienso en el momento en que las tomé, pero me invade el pensamiento flotante de la charla sobre las escarapelas, de la nada aparece un compañero y charlamos mientras caminamos cruzando Avenida de Mayo hacia la Catedral. A partir de ese recuerdo podría sacar flechas para atrás y para adelante, ahora puedo, en ese momento no lo sabía.
Es mi vida aburrida y rutinaria, seguramente estoy fuera de ritmo, no tengo aceitados los mecanismos de hacer sociales, de mostrarme y salir, estos últimos años fueron los del encierro disfrutable, trabajar en casa, vivir menos a las corridas, tal vez dejando un poco de lado la parte de hablar con desconocidos.
Volviendo al sábado en Plaza de Mayo. Estaba sensible. Mis sobrinos se habían vuelto a Tucumán y tenía el recuerdo reciente de haber estado con ellos ahí, en ese mismo lugar.
Pienso en renovar mi escarapela, en tener una mejor, no solo la simple cintita, mi compañero piensa parecido, que algunas son más lindas que otras, también intercambiamos los típicos comentarios sobre el frío, y tal.
Vuelvo a la primera clase. Pienso en ese mismo compañero, es el que de espaldas me hizo acordar a mi ex. ¿Qué conexión hay desde ese momento en mi mente al momento de la charla en la plaza? Creo que ninguna.
Al terminar, volvemos caminando para bajar al subte. Tenemos las charlas triviales sobre lo que vimos, avanzamos, cada cual a su lugar. Creo que me bajé antes, no estoy segura.
Después ocurrió el encuentro virtual, ese yo desplegado que tenemos todos, ahí pudimos hablar un poco más pero no mucho, quedó todo cortado antes de empezar, lanzándome a este laberinto de pensamientos que recorro desde hace días.
Me vuelvo a mirar al espejo, ¿cómo es posible que no me vea? Otros me ven ahí donde yo no me percibo.
Pienso en los carriles de la autopista, a la derecha vas más tranqui, mientras los de la izquierda te pasan a toda velocidad.
Me vienen imágenes: departamentos que no cumplen los requisitos, el rompecabezas del día a día.
Mi perro juega a mostrarme su juguete para que lo agarre, e inmediatamente intenta recuperarlo. Después me lo vuelve a traer y empezamos otra vez el intercambio.

Lourdes
Tuve un blog en los 2000 y cada tanto se despierta el vicio de exponerme como si nadie leyera (nadie lee).
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