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escalofríos de Albornoz 2

Mateo

Jun 20, 2025

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escalofríos de Albornoz 2
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LAS HERMANAS

Gary es un chico de pelo marrón, astuto, inteligente y, en otras palabras, un sabelotodo. Junto con sus amigos Julio y Sancho, decidieron investigar una pizzería abandonada desde 2018, ubicada en su ciudad, en el año 2023.

El lugar estaba completamente oscuro y polvoriento, pero los chicos llevaban sus teléfonos para iluminarse. Explorando, llegaron a la sala de premios, donde encontraron varios galardones. Entre ellos, destacaban dos figuras de perros: uno amarillo y negro, y otro completamente negro, que parecían hermanos.

Los chicos bajaron las figuras, que resultaron ser animatrónicos con un instructivo para sincronizarlos con teléfonos móviles y así cumplir órdenes. Tras prenderlos, un ruido extraño los hizo huir corriendo del lugar.

Al día siguiente, Gary fue a la escuela, pero en lugar de estar en un salón, se encontraba en un club de matemáticas. Sus amigos también eran buenos en esa materia, y aunque a Gary le gustaba la matemática, también sentía algo especial por Kelly, una chica a la que le tenía miedo hablar directamente, así que le mandaba mensajes pidiéndole ayuda con la tarea.

Al principio, Gary pensó que alguien le estaba jugando una broma con mensajes misteriosos, pero sus amigos negaron cualquier juego. En su teléfono apareció un mensaje que decía “soy yo, Peke”, mientras que Julio recibió uno similar de “Coty”. Además, un chico nuevo, Marvin, un gringo carismático y fanático de las matemáticas, llegó a la clase.

Esa noche, mientras Gary hacía la tarea, pidió ayuda a Peke, el animatrónico perro, y para su sorpresa, Peke no solo le ayudó con la tarea sino que le ordenó hacer algo distinto. Más tarde, cuando Gary le pidió a su mamá unas gomitas, ella se negó, pero poco después apareció una bolsa con gomitas, confirmando que Peke podía influir en el mundo físico.

En la escuela, la profesora formó un grupo con Gary y Kelly para un proyecto. Gary estaba emocionado, pero en el camino se cruzó con un delincuente y tuvo que huir. Al llegar a casa, escribió a sus amigos que el mundo debería tener menos delincuentes.

Al día siguiente, el noticiero informó que varios delincuentes habían sido encontrados muertos de manera brutal, con marcas de mordidas y piezas metálicas en sus cuerpos. Gary comprendió que Peke y Coty estaban detrás de esos asesinatos y alertó a sus amigos.

Decidieron regresar a la pizzería para destruir a los animatrónicos, pero al llegar, los perros no estaban. Desanimados, se fueron a sus casas.

Gary estaba triste, pero entonces recibió un mensaje de Peke ofreciéndole ayuda para la tarea de Marvin. Fue rápidamente a la casa del chico, pero no encontró a nadie. De repente, escuchó pasos detrás de él: era Marvin, quien había ido a hacer compras. Marvin estaba feliz, pero también aterrado, pues sabía que Peke y Coty eran animatrónicos peligrosos.

Gary pidió ayuda a su tía, solicitando un consejo y, sobre todo, una pata de conejo de la suerte.

A la mañana siguiente, Gary se despertó con un mensaje de Peke que decía: “Buenas noches, te dejo un regalo en la puerta”. Cuando salió, encontró una pata de conejo cortada en el tapete de bienvenida. Horrorizado, vio aparecer a Peke. Al acercarse, el animatrónico salió corriendo y Gary la persiguió hasta perderla.

Al volver a casa, vio en las noticias que el conejo que sufrió un ataque de Peke tuvo que ser llevado al veterinario. Gary se arrepintió de haber encendido a Peke y solo quería estar solo.

Mientras tanto, sus amigos le preguntaban si ya había ayudado a Kelly con el proyecto, pero Gary lo había olvidado por completo. Le dijo a Kelly que la esperaría para trabajar juntos y se dio un baño. Al salir, recibió otro mensaje de Peke diciendo que la ayudaría.

Corrió a la casa de Kelly, donde su padre le advirtió horrorizado que Peke quería matarla, pero no le creyó y llamó a sus padres, quienes castigaron a Gary por “inventar cosas”.

Molesto y preocupado, Gary no sabía qué hacer. Pensaba que nada malo pasaría, ya que Marvin estaba bien, pero al salir de su cuarto encontró una manta llena de sangre. Al levantarla, descubrió el cadáver de Kelly. Horrorizado, intentó llamar a sus padres, pero no contestaban.

Salió corriendo y en la televisión el noticiero informaba que dos empleados habían sido asesinados brutalmente en sus trabajos.

MATEO DEPRIMIDO

Johnny es un chico normal y corriente, aunque un poco débil. Tiene una hermana llamada Débora. En la escuela, Johnny es víctima del bullying de Tadeo, un chico que siempre lo molesta. Su maestra intenta protegerlo, mandando a Tadeo a dirección, y le dice a Johnny que no sea débil y que aprenda a defenderse. Pero Johnny no quiere convertirse en alguien violento.

Un día, al llegar a casa, Johnny conoce a los nuevos vecinos. La hija se llama Mabel, y Johnny queda enamorado de inmediato. Su madre anuncia que los nuevos vecinos vendrán a cenar, y Johnny se prepara para impresionarla.

Durante la cena, Mabel pregunta si puede ir a la escuela con Johnny, y sus padres aceptan. En el autobús, Mabel le pregunta si tiene amigos, y Johnny confiesa que solo tiene a los que le molestan. En la escuela, Tadeo también se enamora de Mabel, pero ella no le presta atención.

En los pasillos, Tadeo amenaza a Johnny, asegurando que Mabel es su novia, y lo empuja hacia uno de sus amigos en las escaleras. El amigo queda herido y es llevado en ambulancia. Los profesores informan que sus heridas no son graves, pero Tadeo promete hacerle la vida imposible a Johnny si habla.

Más tarde, Tadeo finge hacerse amigo de Johnny e incluso lo invita a jugar a su casa, pero todo es una trampa. Mientras tanto, Johnny empieza a sentirse un poco más fuerte con la ayuda de Mabel, quien lo defiende incluso cuando Tadeo lo insulta.

Una mañana, la policía llega a la escuela para informar que Mabel ha desaparecido sin dejar rastro. Johnny siente escalofríos y teme lo peor. Tadeo lo amenaza para que no diga nada sobre lo que pasó.

Un día, Johnny pierde la paciencia y golpea brutalmente a Tadeo. En dirección, inventa que solo se cayó por las escaleras y se golpeó con la puerta de la sala de limpieza, y lo dejan salir.

En casa, Johnny le cuenta a Débora lo que hizo, pero su madre lo escucha y lo castiga por ser violento. Ese mismo día, la desaparición de Mabel es noticia en toda la ciudad, pero no hay pistas.

Al día siguiente, mientras su madre lava platos, se le cae un tenedor debajo de la cama de Johnny. Al recogerlo, descubre horrorizada el cadáver de Mabel escondido allí. Llama a la policía inmediatamente.

Johnny es arrestado por el homicidio de Mabel y llevado a interrogatorio. Cuenta que el día de la desaparición, Tadeo lanzó una pelota que golpeó a Mabel, dejándola inconsciente, y luego huyó. Pero nadie le cree.

Un detective investiga y descubre que Mabel no tiene marcas compatibles con la pelota, y presiona a Johnny. En un flashback, Johnny recuerda que en un arranque de ira tomó un palo metálico y golpeó a Mabel repetidamente. De regreso al presente, Johnny ataca al detective y toma su arma.

Al salir, agrede brutalmente a su madre y dispara contra ella y la madre de Mabel. Escapa y se refugia en un callejón, donde encuentra un viejo juguete llamado Mateo Deprimido, un muñeco que había sido retirado del mercado por hackeos.

Para su sorpresa, el juguete puede hablar y escuchar, y le propone un trato: el juguete será Johnny y Johnny será el juguete. Al principio, Johnny duda, pero acepta.

La policía captura a Johnny, quien ahora actúa diferente, sonríe mucho y parece alguien más. En el juicio, es condenado a cadena perpetua.

En el callejón, el juguete Mateo Deprimido —con Johnny dentro— se pregunta por qué está atrapado allí. Un coleccionista encuentra el juguete, lo lleva a casa y lo pone en un estante. Johnny intenta comunicarse, pero es ignorado, condenado a una eternidad de silencio.

LA MUÑECA

Olivia era una chica con mala suerte. Siempre que se proponía cumplir algún objetivo, algo la intervenía y le impedía lograrlo. Sin embargo, contaba con la compañía de sus amigas Isabela y Rosalía, quienes eran grandes fanáticas de Mateo’s Albornoz, especialmente de los juguetes para chicas de esa colección. El objeto de su mayor deseo era Plush Miranda, un muñeco animatrónico inspirado en la hermana pequeña de Dante, otro de los animatrónicos de Mateo’s Albornoz, conocido por sus movimientos y trucos sorprendentes.

Las chicas soñaban con tener ese juguete, pero las tiendas que los vendían estaban en el centro, muy lejos de donde ellas vivían, y para cuando lograban llegar, Plush Miranda ya se había agotado.

Una tarde, alrededor de las 2:30, Olivia recibió una llamada de su madre, quien trabajaba en una residencia de ancianos y necesitaba ayuda para darle las pastillas al señor Davinson, un hombre de 70 años que a veces parecía un poco loco y decía que la muerte estaba cerca, aunque se calmaba en compañía de Olivia.

El señor Davinson notó la tristeza en Olivia y le preguntó qué le pasaba. Olivia confesó que temía perder la oportunidad de comprar Plush Miranda. Él le dijo:
—A veces perdemos algo, pero luego lo conseguimos. Solo cree en ti misma.

Motivada por esas palabras, Olivia y sus amigas fueron a la tienda al día siguiente. Pero al llegar, descubrieron que Plush Miranda ya se había agotado. Tristes y decepcionadas, volvieron a casa.

Al día siguiente, al llegar a casa, Olivia encontró una caja con Plush Miranda en la puerta. Sorprendida y fascinada, la llevó a sus amigas y las invitó a su casa el sábado para mostrársela.

Pero cuando llegó el día, la emoción se transformó en decepción. El juguete era diferente a todos los demás Plush Miranda que conocían: sus dientes eran afilados, su sonrisa retorcida y sus ojos tenían las escleróticas negras con pupilas blancas, dándole un aspecto siniestro. Intentaron encenderla, pero no funcionaba. Olivia y sus amigas se sintieron aún más desconcertadas.

Al día siguiente, mientras desayunaban, la madre de Olivia preguntó si habían visto un cuchillo. Olivia negó saber algo, pero decidió revisar la caja de Plush Miranda en busca de alguna pista sobre quién se la había enviado. No encontró nada, así que miró las cámaras de seguridad y vio a un encapuchado llevando la muñeca a su casa.

Lo extraño fue que cuando el hombre llegó y abrió la puerta de la casa, la encontró cerrada. De pronto, el hombre desapareció de cámara en un destello, como si se teletransportara, entró a la casa, dejó la caja en una mesa y volvió a teletransportarse sin que se viera a dónde fue.

Olivia decidió hacerle una broma a sus amigas y las invitó para una “pillamada”. Mientras disfrutaban y hacían sus cosas, el teléfono sonó: era su madre pidiéndole ayuda en la residencia. Molesta, Olivia dijo que no quería ir porque siempre le arruinaba sus planes. En ese momento, la línea se cortó de repente.

Extrañadas, fueron a avisar a sus amigas cuando de repente la luz se apagó. Buscaron una linterna y al alumbrar escucharon un crujido extraño. Frente a ellas, entre sombras, apareció Plush Miranda.

Intentaron ignorarlo y se dirigieron al fusible de la casa, pero Plush Miranda las siguió, rompiendo puertas con puñetazos y atravesando una con un cuchillo. Las chicas, aterrorizadas, corrieron y se encerraron en el garaje.

Olivia intentó abrir la puerta del garaje para salir, pero tardaba demasiado. Plush Miranda rompió la puerta y estuvo a punto de atraparlas, hasta que Olivia la alumbró con la linterna. Para su sorpresa, el juguete se paralizó con la luz, pero justo en ese instante la linterna se quedó sin batería.

Con el corazón en la garganta, las chicas salieron sigilosamente y cruzaron la calle justo cuando pasaba un colectivo, que atropelló a Plush Miranda, destruyéndola en pedazos.

A la mañana siguiente, Olivia se disculpó con su madre por no haberla ayudado antes, y ella la perdonó. Olivia volvió a ayudarla en la residencia y acompañó al señor Davinson, recordando sus sabias palabras sobre la perseverancia y la fe en uno mismo.

¡EL MERODEADOR! (EPILOGO)

Leonard recibió la visita de un hombre barbudo, con ropa rota y mirada cansada. Se llamaba German. Había escuchado rumores sobre un ser llamado “El Merodeador” y quería contarle su historia.

German era un vagabundo que, tras días de caminar con dolor en la espalda y los pies, encontró refugio en una vieja bodega. Se acostó en una caja que parecía una cama y se cubrió con una bolsa de basura, intentando dormir.

Pero su descanso fue interrumpido por un sonido metálico extraño. Movido por la curiosidad y el miedo, German se levantó para investigar. Lo que vio lo dejó marcado para siempre.

Frente a él estaba una figura alta y amenazante, con una máscara de espantapájaros, una capa raída y un sombrero de heno. Su cuerpo parecía hecho de metal oxidado. Era el “Merodeador”.

El extraño llevaba una bolsa enorme, y de ella sobresalían piezas de una muñeca con una sonrisa torcida y dientes afilados.

German, paralizado por el terror, huyó sin mirar atrás.

Leonard escuchó atentamente, fascinado por la pista, pero había un problema: ninguno sabía en qué bodega había ocurrido todo.

Entonces, justo cuando Leonard estaba reflexionando, recibió una llamada inesperada. Un hombre aseguraba tener información sobre el “Merodeador”.

Leonard fue al lugar indicado. Tocó la puerta y un hombre de unos 60 años le abrió. Leonard le explicó la situación, y el hombre, con un gesto serio, le señaló hacia una casa de madera cercana.

Leonard se dirigió a la casa y llamó. Le abrió una ancianita de unos 80 años. Leonard le habló sobre el “Merodeador”, pero ella negó saber nada.

Entonces Leonard sacó un boceto de la máscara y el sombrero que German había descrito.

Los ojos de la anciana se llenaron de lágrimas. Reconoció esa máscara y ese sombrero. Eran del disfraz de su nieto Joey, quien había fallecido años atrás.

La anciana comenzó a contar:

—En una fiesta de Halloween, invité a los amigos de Joey a casa. Pero alguien, sin invitación, entró. Nadie lo vio llevarse a Joey... Fue un ser vestido como una niña con overoles... desde entonces, Joey desapareció sin dejar rastro.

Leonard sintió un escalofrío recorrer su espalda. Aquella historia conectaba con algo mucho más oscuro de lo que imaginaba.

 

Mateo

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