La herida arcana del primer cielo
nocturno quiero entregarte,
no como promesa ni cura absurda
de un alma enferma,
sino como la caricia cálida del tiempo
que muere y nace sangrante.
Sin artificio, ni juramentos,
solo con nuestra herejía bendita
y afortunada de un cariño palpitante.
Junto a la crudeza de la realidad
y lo tierno de lo inevitable
quiero seguir existiendo contigo
porque lo que siento
no sabe esconderse
ni deseo hacerlo.
En la incandescencia de esta noche,
mi ángel, quiero seguir adorándote
no por una o dos vidas,
sino con la infinidad de mis latidos
humanos e imperfectos.
Porque te amo con una devoción
que no pide absolución.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión