La herida arcana del primer cielo nocturno quiero entregarte, no como promesa ni cura absurda de un alma enferma, sino como la caricia cálida del tiempo que muere y nace sangrante.
Sin artificio, ni juramentos, solo con nuestra herejía bendita y afortunada de un cariño palpitante.
Junto a la crudeza de la realidad y lo tierno de lo inevitable quiero seguir existiendo contigo porque lo que siento no sabe esconderse ni deseo hacerlo.
En la incandescencia de esta noche, mi ángel, quiero seguir adorándote no por una o dos vidas, sino con la infinidad de mis latidos humanos e imperfectos. Porque te amo con una devoción que no pide absolución.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión