No me siento de este mundo.
Me siento pequeña, fría y abrumada. Gigante, dispareja y sin relieve.
Me da miedo la vida, no sé cómo actuar allá afuera.
No sé cómo ser yo misma, cómo saltar, reír y disfrutar de mi propia compañía.
Soy una reclusa del miedo, me siento a la deriva, sin destino y sin un suelo propio.
Y no sé qué hacer, no sé dónde ir y qué decir.
Se me encoge la esperanza, las ansias de ser amada.
No disfruto las pequeñas cosas; ellas no cambian nada.
Me veo y quiero arder en llamas, mutilarme el alma y correr descalza sin mirar a los lados.
Sano al paso de una novena, con la energía del duelo, las ansias que se alimentan del sueño y mi boca en el medio, al borde de los nervios.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión