Dices que me estoy rindiendo,
dices que estoy cansado,
que no fui capaz,
que no di la talla.
Un desafío más, un desafío menos,
un fracaso,
un error.
que persiste, aun cuando ya me he resignado,
incluso aún sigue presente ese sentimiento:
una tortura constante.
Aun cuando ya no hay esperanza,
siguen ahí sus ojos,
una ventana hacia mis más oscuros deseos,
un alivio momentáneo que me libera y, a la vez, me aprisiona.
Un castigo del cual estoy harto.
Quiero soltarte,
abandonar todo lo que algún día soñé,
olvidar todo lo que pude llegar a sentir,
deshacerme de ti.
Pero no puedo:
mi corazón inútil se resigna a soltarte.
mis ojos, cuencas vacías, las lágrimas se han ido, me han abandonado.
El dolor, mi único alivio, lentamente se aleja.
Mis piernas ya no tienen fuerza, ya no puedo ver, ni quiero hacerlo.
Mi voz, más quebrada que mi alma.
y mis pulmones, que en un mar de nicotina se pudren.
Aun así, dices que me estoy rindiendo.
Aun así, no eres capaz de ver,
enceguecido corazón: líbranos de la tortura de querer.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión