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En los sueños la yeta

Mar 15, 2026

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En los sueños la yeta
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Qué contenta estoy de que el nene haya conseguido un trabajo tan bueno, está en blanco, sabías? Mirá si se hace famoso y nos saca de la miseria. Podría ir a la tele, a ese MasterChef. Llega cansado, pobrecito, de haber estado trabajando como loco, pero bueno, tampoco para que me ponga la música tan fuerte. Nene, podés bajar un poco? Sí, vieja. Volumen 73. Mientras el mundo, policía y ladrón, me bautizan sonriendo.

Dale que sale, guarda que voy quemando, este osobuco, ¿con qué salía? Siempre lo mismo con el nuevo, tres horas para la mise en place y después todos corriendo culpa del pelotudo este. No puede ser que se queme un cuatro por cuatro por culpa de este salame. Encima, ¿qué hora es? Las ocho recién, me faltan quinientas horas de laburo, cagarme de frío esperando el bondi, llegar al sucucho y ponerme a cocinar de nuevo. Tendría que haber escuchado a mi vieja y haber estudiado otra cosa, pero no, a laburar de una me mandé, para romperme el culo por dos mangos que no alcanzan ni pa pedir delivery. Medio paquete de mostachol y una lata de arvejas. Estoy hecho percha. Decí que ahora agarré en el hotel este, por lo menos si llego a fin de mes, o algo parecido. Hermano, ¿tenés la salsa lista o vas a seguir pelotudeando? Esto ya sale.

Si doblo acá a la derecha, tendría que estar la cámara de fríos o alguna de esas, encima me duele como la mierda. Mirá cómo tengo, todo manchado el vaquero. Todo el suelo marcado, me va a agarrar de vuelta la wacha. Pero la puta madre. Qué hija de puta. Uh, cómo pesa esta puerta, por lo menos acá adentro me puedo sentar unos segundos, y en una de esas me para la chorreadera. Esta no me va a encontrar acá, pero duele como la re mierda. Qué hija de mil puta. ¿Quién lo hubiera visto? Del barrio al congreso, para terminar escondido como una rata entre lechugas y tomates. Pero esta no puede terminar así, viejo.

12, 11, 10, ¡Uy! Un pelo, y yo ando con el bigote así, decí que traje la pincita. 7, 6, 5, no sé por qué sigo saliendo de zapatos, los pies me matan, ya no aguanto como antes. 4, 3, 2, le voy a jugar al 7 a la cabeza. PLANTA BAJA, ahora sí, este hijo de puta me las paga.

A mí me gusta cuando es Sinatra, y casi siempre es Sinatra, pero esta vez es Dean Martin, no sé por qué. Tendría que hablar con Luis de recepción para saber quién le dio autorización para cambiar algo tan importante. Pero viste cómo son, se manejan como en su casa. De todas maneras, tenía razón el tano, las calabresas bailamos el mambo como si estuviéramos locas.

Hay movimiento, eso me gusta. Valijas, cajas y bolsos por doquier. Las chicas bien, con sonrisa y presencia, pero a decir verdad, Laurita está un poco excedida de peso. Los chicos muy bien, excelente, cada vez más guapos vienen, perfecto el trabajo de RR.HH., son unos bomboncitos de dulce de leche.

Es bueno tanto movimiento, más en esta época. El hotel siempre funcionó bien, pero hay que reconocer que cada vez es más elegido el exterior. Y sí, si somos el único lugar decente en esta escoria, ¿quién va a querer venir a esta ciudad de mierda? Llena de negros brutos y chorros drogadictos. El hotel funcionaría mejor aún si este sorete no me hubiera arrebatado mi lugar, como si mi familia hubiera construido este imperio para que este arrabalero me lo quiera quitar. ¡Ja, garufa! Ya te voy a agarrar.

¿Qué voy a hacer? ¿Esperar a que alguien venga a buscar zanahorias o algo y me vean acá tirado? ¿Y si llamo a la yuta? Además si no me muevo me voy a cagar muriendo escondido como un cagón. No, yo me tengo que ir de acá. ¿Cómo te querés ir con la gamba así? No me voy a quedar acá. ¿Qué mierda hago? ¿Lo llamo a Óscar? ¿Qué le voy a decir al poroto? Es capo, no tiene magia. ¡Pero la puta! La lavandería. Sí, la lavandería, puedo sacar un uniforme de los muchachos que ande por ahí y me rajo por la puerta de empleados. No más tendría que ver cómo hago para pararme. ¿Cuánto habré estado acá adentro? Como diez minutos, el frío se me está metiendo por los huesos. Igual tengo el corazón como Enzo Francescoli. Es cierto como dicen, uno saca la fuerza que no tiene cuando más la necesita.

Esto está crudo, dale que sale en 5, a ver si te corrés, voy caliente, lo pedí hace 5 minutos, ¿dónde está?, no rompas las bolas hermano que estoy laburando.

Mierda, ¿tanto griterío van a hacer estos pibes?, encima no sé ni dónde queda la cocina. Igual, ¿qué les voy a decir? Má sí, si no me conocen, no me ubican, no sé si darían cuenta de que soy yo. Ja. Estos dejan la vida laburando en el mismo hotel por el cual yo casi pierdo la mía.

¿Tan difícil puede ser? Digamos que es grande el lugar, pero ¿nadie lo va a haber visto pasar? Seguro que el cagón está escondido. La rata esta primero quiere quedarse con todo creyendo que soy tan sonsa para firmar sin leer y ahora se escabulle como cucaracha. No puede estar tan lejos. ¡Pero qué mugrientos! Está todo chorreado el piso con tuco, ¿nadie lo va a limpiar?

Uf, ¿a qué huele? ¿Manteca? ¿Caramelo? Uh, pero qué boludo, la repostería debe ser. Ya nomás me queda doblar a la derecha y llego. Mirá vos, de trabajar para el senador a escapar como un rufián entre telas y suavizantes. Encima lo que me duele la gamba es inaguantable. Loca de mierda. La gamba. No quiero ni tocar el hueco, me da impresión cómo cae la sangre tibia. La gamba. Esto es un calvario, no puedo más. La gamba. Arrastrando ciento diez kilos hasta el picaporte.

Así te quería encontrar, turro. No, Marcela, calmate, pensá en lo que estás haciendo. ¡¿Yo tengo que pensar en lo que estoy haciendo?! Me quisiste cagar Armando, quedarte con todo lo mío e irte con la bataclana esa. Lo de Marisa y yo fue una sola vez y lo sabés. ¡Cerrá el culo cagón!

¿Y ahora qué hacemos? Vos, el nuevo, llama al chino. ¿Llamo a la policía? Y la señora Andreade Argülles, ¿dónde está? Mansa loca resultó la vieja concheta esta, después a mí me para la policía por andar todo enconjuntado y la vieja está con un bufo. Che chino, llamá los milicos vos o no sé qué van a hacer, yo ni a gancho, no vaya a ser que me saquen a la mierda, con lo que me costó agarrar acá, después ¿cómo pago el alquiler?

No sé cómo van a hacer para limpiar todo esto. Pero bueno, siempre me sentó bien el negro.

Catalina Hiriart

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