son desesperantes
los segundos que se escurren
que huelen a podridas flores
desde tus escasos
lejanos brazos
no encuentro hogar
ojos que me lean
ni aleteo que me alivie
desde que llegaste tú
a renombrarlo todo
a levantar las sábanas de mi agria cáscara
desnudarme de la cobardía
¡que no hay lugar, amor!
en donde mis ojos se pinten
esperanzados en la miseria
de esta ciudad
no hay espejo
del que tu sexo no se apropie
casi todo es malicioso en este mundo
y no existe razón para querer pertenecer
/pero la rabia a tu lado
mientras borrachos escupimos los suelos
de la moneda
los zapatos de esta gente vacía
cegada por su pretención
que de reojo -y con miedo- nos observa
como si ver conejillos libres
del tortuoso y gris sonido
fuera pecado para sus mesas
/se vuelve la culminación
de toda libertaria transformación
*la vida a tu lado
se abre como las dulces piernas
de una amante
dios en tu respiro
es hombre y también es mujer*
el útero de mi madre
me expulsó como una maldición
fuí apuntada desde que mi cabeza
brotaba impudorosa sangre
caí sobre estos suelos
sin saber que mi cuerpo
te pertenecía solo a ti
es por eso, amor
que toda la existencia se me ha hecho polvo
y mis dedos abrazaban el sinsentido
pues esperaban por usted
gentil aguacero
mi fé esperaba por ti
para desangrarse como fiel
valiente guerrillero.
lo siento si antes de usted aseguré sentir amor, aún no conocía el verdadero rostro de dios. nada se acerca al milagro de tu lengua sobre la mía, tu devoción tan exquisita, tan rica. todo de mí le pertenece, y al mismo tiempo, ¿puede creerme usted que nunca había sido tan mía?
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión