La espera.
Habrá días maravillosos. Quedan noches bellas. Lo mejor está por venir.
Puede, no afirmaré lo contrario, pero, ¿Quién está en condiciones de asegurar que es en el futuro donde lo bueno aguarda generosamente?
Aquel hombre iba cargado de armas y alguien le preguntó: '¿Donde vas?'
'A la guerra de los treinta años', respondió.
Nadie sabe lo que durará nada. Ni lo que habrá mientras dure.
Pero si pensamos: Ya todo sucedió y solo queda muerte y dolor, como si nuestro futuro fuera seguro la última tarde del toro ante el público insensible al sufrimiento ajeno. Lo que espera al Dios tras la última cena de Cristo. Si en eso hacemos el día, la noche será un espanto.
Pero, ¿Qué tan feliz ha sido nadie? ¿Cuándo fue el maravilloso día, la noche bella? ¿Cuando llegó lo mejor que estaba por venir?
En el andén, se mira hacia la lejanía aguardando el sonido que anuncie que ya llega. Azota la lluvia el tejado de chapa, el gélido norte eleva las solapas. Tarda mucho. Mucho tarda.
¡Ay, Señor!
Mientras tanto, suele salir caro el puente de mayo. Pudiendo ser tan barato. Yo, es fácil que no necesite, aparte de por lo básico, un solo cuarto. Comer y la luz que gaste en el trasiego de estar y andar mirando serán mi dispendio.
Se puede no necesitar un euro, pero eso, a la sociedad, según está pergeñada, le saldría bastante caro: bares, restaurantes, teatros, parques temáticos, líneas aéreas, fábricas de cerveza, etc, se irían al carajo.
Leer un libro, conversar calmado, un paseo pensando, mirar como el sol se va ocultando, son cosas de poco gasto, pero no a todo el mundo le sirven estos modos de pasar el rato.
Según la normativa vigente, aunque sin ser Ley de obligado cumplimiento, hace falta la moneda y el billete, o el plástico, para salir al mundo y divertirse con el resto del ganado.
Es verdad que escribo desde la vetustez del cansado, del que ya usó de todo el tinglado y hoy, con la energía del otro conejo no duracel, es fácil criticar el ansia de ir y venir; de consumir lo que salga al paso. ¡Un helado!
Pero es que esto de escribir, es mi modo de diversión, y ni llevar pantalones necesito.
Cada quien lo haga como quiera:
Feliz día.
A los que trabajan.
A los que libran hoy.
A los que libran todos los días.
A los que buscan.
A los que encuentran.
A los que Pueden.
A los que Quieren.
A los que no se resignan.
A los que se comprometen.
A los que saben decir adiós.
A los que se quedan.
A los que honradamente luchan por todos. Por mí.
A Ti.
Hoy, es Santa Paciencia.
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