A veces la ansiedad no grita, solo observa.
Mira cómo todo pasa y nada pasa.
Crees avanzar, pero cuando te detienes no sabes si caminaste o solo estuviste en automático.
Miras atrás y no sabes si aprendiste algo.
Quizá solo fingiste, porque sabes en el fondo que todo lo repetirías: los errores, las promesas, las personas que te dolían.
Todavía esperas que quienes nunca estuvieron realmente te quieran.
Te aferras a lo conocido aunque sepas que te lastima, porque lo desconocido asusta… asusta más que el dolor que ya conoces.
Y ahí estás otra vez, viendo los mismos rostros, los mismos errores, sintiéndolo todo hasta que tu mente se desconecta y sales de ti.
Solo para saber que, cuando regreses, el peso de la vida y tus decisiones estarán ahí, esperándote.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión