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    En algún rincón oscuro.

    mel

    Jun 27, 2024

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    En algún rincón oscuro.
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    El momento en el que realmente tocas fondo es algo inexplicablemente agridulce. La esperanza por la supuesta mejora opacada por la realidad habitante a tu alrededor que te grita en miles de idiomas que dejes de creer. ¿Tengo que hacerle caso? ¿tan culpable tengo que sentirme por querer un poco de libertad? 
    Querer buscarte e imitarte a la perfección me terminó costando la vida. No hay otra como vos, en ningún rincón de Buenos Aires. Te escribo esto desde el sucucho oscuro oculto entre las calles de Caballito, ese que escondió nuestros secretos y se hizo cargo de almacenar todas las partes rotas que anduviste dejando. Ahora lo único que me queda es ver hacia ese balcón mugriento recordando la figura de tu cuerpo entrelazado al mío, el susurro de tus labios cuando pronunciaron un "te quiero" y un "te quiero conmigo".
    Pero no fui suficiente, buscabas un cuerpo que sea capaz de tapar todos los huecos que te habitaban y yo lo único que podía ofrecerte eran besos y abrazos de este metro cincuenta vacío por dentro.  
    No tenía nada más que eso, un par de puchos, una mochila a medio vaciar, pero capaz de guardar un cuaderno lleno de recuerdos, un par de auriculares y mi alma partida al medio. Ni siquiera tenía para el colectivo, pero no me hizo falta si por vos caminaba de Parque Patricios hasta Retiro.


    No fui suficiente porque no me quedaba más tiempo, porque mi único pedido era un poco de paciencia hasta que pueda habitarme a mí mismo y vos solo decidiste cerrarme la puerta en la cara y dejarme sin nada en el frio.  
    Agosto siempre fue un mes de mierda desde que tengo uso de sentido, pero para qué te esforzaste tanto en intentar cambiar eso el primer año si al siguiente ibas a terminar de empeorarlo hasta que ya casi no pueda ni sentirlo.


    El día que te fuiste algo murió adentro mío, y no me refiero a términos poéticos carentes de sentido sino más bien como si me hubieran arrancado el corazón del pecho y con él me hubieran sacado la capacidad de respirar por mí mismo. A este punto no había respuesta a la pregunta de "con qué sentido?" si el único que tenia se me había escabullido entre los dedos sin darme ningún pie a poder luchar para mantenerlo conmigo. 
    No tiene sentido, ni esforzarme por conocer los rincones oscuros que no pudiste ver, ni tapar las hemorragias internas que me hicieron cuando te protegí.

     
    Me gusta pensar que cuando pasas por la vereda de enfrente y miras el balcón todavía te acordas de esa noche y de todo lo que nos costó.  
    Me gusta pensar que en tu mesita de luz aún continúan estando mi encendedor y mi cenicero.  
    Me gusta pensar que en la pequeña nube de tu humo todavía resuena mi nombre y mi risa. 
    Me gusta pensar que saldrás de allí y que algún día te veré, vaya a saber dios en que programa de tele, haciendo eso que siempre me contaste que querías hacer. 
    Por el momento yo estoy aquí, en un rincón del monoambiente oscuro escribiendo textos que nunca vas a leer. Contando historias que nunca ocurrieron, pero que les pongo tu nombre, para imaginar que las cosas que fantaseamos, en algún otro universo las pudimos cumplir. 

    mel

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