Al caer lo oscuro,
donde siempre todo
empieza o termina,
El secreto nos encaraba
y todo sentido
se había afinado.
De entre las rápidas sombras
los brujos llegaban al festín
de los lobos y su romance.
Niños y ancianas rondaban
el caldero sonriendo,
con ojos entre los pinos
y brisas por el polvo.
El hechizo conmovía a los astros,
nos acercaba
Para escuchar
Ese llanto elegido
Que la madre
Nunca logra entender
Junto a aquella pregunta
De juventud divina
"Y si nos atrevieramos,
¿Libres al fin?"
Magos reian empapados de vino
--
Llevaba sobre mi
La palma de la gran herida
Siendo la nada mas pesada
Acaso no me hubiera visto
Mí valentía quiso ser tal,
que el beso que desborda,
el beso sin labios;
el frío retocaba su soledad
Bebía
De mí rostro
tornasolaba
la gota de vino
de mi crimen más bonito:
mi lagrima de ella
--
¡Renadio!
¡Brindemos sueños!
— Desmelenada tu cascada de luz—
¡Luna!
Con tu amor de niña distante
— hasta la muerte —
me mirabas hasta a los ojos.
--
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