El punto de todas estas palabras nunca estuvo en manifestarte en tu forma completa, sé que todas las palabras que dije sonaban mejor en mi cabeza y... una vez volcadas acá, quizá no hayan causado lo que yo quería. Pero no era mi intención tampoco dar señales confusas, estoy feliz escribiéndote ahora, ya no me veo escribiendo tanto desde la desesperada forma de amarte que parecía ser la única que conocía, ni desde el desapego ni desde la pérdida. Esta tarde me animé a abrir el postigo otra vez y pudo iluminarme el sol; tal vez no sea lo mismo que verte de nuevo, pero desde luego, es casi lo mismo.
Iba a dejarte un mensaje de voz cuando este recordatorio finalice, pero sé que tocará seguir con esta rutina día tras día, solo que por esta vez, dejaré la exposición de lado para presumir de tener un secreto hermoso que guardar día tras día, me tienta pensar que quizá me hayas escrito algo y no me haya enterado así que devolverte el favor es lo menos que puedo hacer por vos.
Quiero decirte que te amo, y que el arrepentimiento me acompaña a donde sea, pero mal que bien, quiero darme el lujo de sonreír genuinamente otra vez, y no es que me hayas robado la sonrisa eh, solo, te di la mejor.
Nunca supe despedirme porque a pesar de ser así imbécil no pensé nunca que tendríamos que despedirnos definitivamente, pero como ya es tarde para soñar, volveré a verte cuando la casualidad y la suerte me encuentren al mismo tiempo.
Con mucho amor, Nico.
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