Cuando los gemidos revoloteaban en las hamacas, con ojeras de sexo ,entre los Pedregales de tu espalda con astronautas que se animaban a pisar los cráteres de tus lunas.
Los gemidos indomitos revivían las noches más fugaces enraizadas en la inmortalidad de las horas ,sedientas nuestras voces invocaban lujuria ,
El amor no se rendía luchaban batallas contra los fantasmas de nuestro ayer ,
Siempre en los cafés de los martes suspiraban los poros de tu piel, redención, redención,
Abismos de eternidades tejidos en diecisiete otoños,quizás en los olimpos con los dioses sembraremos amores infinitos.
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