Yo sueño con un sol incandescente.
No recuerdo si fue ayer o mañana,
o si el sueño es mío. Resulta vana
la pregunta por el quién; es ausente
lo auténtico del cuándo en la respuesta.
Porque el licor de Baco se avinagra
si por mucho el bronce que lo consagra
queda servido en palabra modesta.
Ví al sol rotar en ambas direcciones:
si nacía desde la cordillera,
hacia la izquierda la estrella viajera
se torcía, y cuando entre los talones
del mar se aproximaba, por las piernas
se trepaba hasta las profundidades.
Entre las azules tonalidades
quitó el sol la mantilla que a las tiernas
trenzas del mar cubrían, y en el pelo
oscuro, a los náufragos y perdidos
vio como claveles blancos, tejidos
a un barco que seguía al viejo anhelo.
Bailando el sol y el mar juntos las olas
hicieron agitar, y en la violencia
que atacó las rocas con persistencia
!Oh amorío que al peñascal inmolas!
Del calloso borde nació la arena
y los granos en la costa formaron
a las dunas que los vientos soplaron
e hicieron errar con marcha serena:
Entre los que vagan somos aquellos;
los que en el ocaso, al sol saludamos
con palmas altivas, pues esperamos
en penumbras los andinos destellos.
Es de noche y a la derecha rotas,
pronto llegas entre nieves remotas.
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