Incomodidad y silencio. El silencio incómodo. Me lo pregunto también ¿Qué me paso en ese silencio? ¿Qué nos pone incómodos? ¿Qué me pasa en el silencio? Fui al baño. El cuerpo incómodo pero en movimiento. Tiene que ser incómodo. La palabra puesta en el cuerpo. Lo incómodo nos mueve, nos pica, nos da ganas de girar, caminar sobre el silencio o con él. De árboles al viento, del agua al animal mas oscuro. Que silencio.
Todo lo dijimos. Entonces el silencio habla, corre, gira, grita, abraza. Me pienso. ¿Fui yo? ¿Qué está pasando? Debería ser mas seguido esto, callar y expresar con otra forma, con una caricia por ejemplo, como esa que nació ayer en la mejilla de Ada y la otra cuando sentí la mano de ella. Esa caricia que nos hicimos con Florencia, necesitaba que el silencio también fuera tierno. Fue conmovedor, angustiante, desesperado, todo estaba mas lento, casi como detenido, suependido. Un hombre mira desde abajo, en la ventana el aliento pide ayuda, en la ventana cabezas, manos, pies, ojos, cuellos, dientes, piernas, pupilas y pestañas llaman y piden hablar.
No romper, no intervenir. La única regla.
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