El rey loco
Cuando el mundo no estaba hecho todo un caos, existían diversos reinos. Estos consistían en muchas razas diferentes conviviendo en un mismo entorno. Lo cual era muy raro, ya que todas las razas únicamente coexisten entre ellas y dejando de lado a los demás.
Este reino era muy próspero, debido a que se encontraba justo en medio de un camino bastante importante. Este camino conducía al árbol de la vida, que pertenecía a la raza “Toki”. Y al ser el único camino seguro para los visitantes y los diferentes seres, se veían obligados a visitar el reino. El cual se llamaba Flug.
Los aventureros que pasaban por el reino, aprovechaban y recorrían todos los geniales lugares que había en este. Desde lugares para comprar pociones, equipamiento o algo que les fuera de utilidad a los aventureros. Y por supuesto el alimento no podía quedar atrás.
Pero, sobre todo, este reino era bastante popular por ser la cuna de muchos guerreros fuertes y aventureros. Los cuales la mayoría eran los hijos del Rey.
Este era un ser muy similar a un sapo o rana, solo que era del tamaño de un oso. Era bastante enorme. Y tenía la peculiaridad de que podía caminar en dos patas. Convirtiéndolo en un ser bastante fuerte y ágil. Su raza tenía la característica de tener buen control sobre la magia de tierra y fuego. Además de una lengua muy resistente y fuerte, capaz de hacer mucho daño. Así que el Rey era bastante fuerte y popular.
Los hijos del Rey tampoco se quedaban atrás, eran idénticos solo que de menor tamaño al ser mucho más jóvenes. Al ser una raza proveniente de la serie demoniaca, podía tener muchas crías en un solo parto. Por eso tenía bastantes hijos, pero lamentablemente solo uno se quedaba en el Reino. Junto a su padre y su madre ambos reyes.
Solo llegaban rumores de vez en cuando sobre los hijos del Rey, derrotando a un monstruo muy fuerte o cosas por el estilo. Así que todo era felicidad en el Reino. Comercio abundante, muchos visitantes de manera diaria. Y por supuesto buenos lazos de amistad con las diversas razas que los visitaban.
Pero nada dura para siempre, y así como el fuego de una fogata. Poco a poco se empieza a acabar, hasta que quedan únicamente las cenizas.
Un día la esposa del Rey se enfermó de una extraña enfermedad. Al parecer algo similar al veneno. Y como en este mundo la magia que funcionaba con la energía vital de que cada ser vivo que existía, podía transformarse en magia de curación. No existían médicos o alguien similar que pudiese tratar este tipo de enfermedades.
El rey buscaba y buscaba alguna cura o algo que pudiera sanar a su esposa, pero las cosas solo empeoraron. La reina fue la primera, pero después de ella muchos habitantes del Reino comenzaron a enfermar de lo mismo. Y progresivamente muchos más se iban sumando.
Nadie sabía qué hacer, todos empezaron a desesperarse. Los visitantes asustados ante la situación, comenzaron a salir del Reino. Afortunadamente no era una enfermedad que causara la muerte. O al menos no para el resto de habitantes. Ya que la reina murió.
Y no solo ella, también los hijos del Rey. Los recién nacidos claro, ya que sus hijos mayores no se encontraban en el Reino por fortuna.
Esta fue una fuerte noticia para el Rey y el Reino en general. El Rey triste y sin saber qué hacer, entraría en depresión. Llevaría grandes consecuencias, ya que el reino caería con todo lo ocurrido.
Pasaron los días, meses y ahora todo era diferente. El Rey se vio consumido por la locura. Los cuerpos de sus hijos ya muertos se encontraban tirados en la sala del trono. En un estado de descomposición fatal. Todo el olor junto con lo dañino de la putrefacción afectó a todos los habitantes. Enfermándolos aún más y poniéndolos en estados críticos.
Algunos ya se encontraban completamente locos y perdidos de sí mismos. Pero no fue su culpa. Al tratarse de un caso así. El resto de Razas claramente les darían la espalda, cerrando las puertas y cualquier ayuda. Para que la enfermedad o la maldición que tenía el Reino no pasará en otros lados.
Lo que antes era un Reino próspero y digno de dar un ejemplo, ahora era un reino de locos y enfermos. Digno de una película de horror.
Dándole nacimiento al Rey loco.
Lamentablemente los aventureros necesitaban pasar por el Reino para llegar a su destino, al árbol de la vida. El tomar algún camino de los alrededores era la solución, pero tal vez antes. Debido a la caída del Reino los aventureros que cazaban monstruos por los alrededores para probar fuerzas o por alguna misión ya no estaban ahí. Por lo cual, todos los monstruos se habían intensificado por la zona.
Los pocos que intentaban atravesar por diferentes caminos acababan muertos. Y los valientes que se adentraban al Reino infectado, terminaban siendo prisioneros, ya que el Rey al estar loco, culpa a todo aquel que entraba de asesinar a sus ya difuntos hijos.
Aquí es donde entra nuestro valiente aventurero. Al igual que el resto necesitaba pasar a través del Reino para ir hacia el gran Árbol. Solo que este tenía algo diferente, no solo el que perteneciera a una raza prácticamente extinta. Una raza que su sed de poder acabó con sí misma, siendo vetados de todo y todos. Al ser una raza repudiada los pocos sobrevivientes de este contrabajo seguían de pie. Y los demás, simplemente morían o eran esclavizados.
Este era de un tamaño promedio, alrededor de 160 cm de altura, los enanos medían unos 100 cm. Aunque algunas razas diferentes de enanos median menos. Y la raza de los gigantes, legendarios por su gran poder, pero extintos o sin ser vistos en muchos años. Se decía que estos median desde 3 metros de alto y los viejos median aún más.
Era un aventurero algo delgado y sin músculos aparentes, se veía bastante normal. Pero tenía algo que lo hacía diferente y destacar del resto. En su vaina llevaba una espada algo peculiar, era del tamaño normal. Solo que la hoja en donde se encontraba el filo brillaba con un resplandeciente tono morado. En toda la hoja poseía una textura similar a escamas de algún monstruo. Y en la agarradera de la espada, tenía una hermosa piedra en forma de un ojo.
Al entrar al Reino inmediatamente se percibía un olor desagradable. El aire dentro estaba completamente contaminado, aunque era posible respirar. Los hogares se encontraban en un pésimo estado, la mayoría de viviendas solo tenían unas cuantas paredes levantadas, sin techo dejando ver completamente el interior y a los que estaban dentro.
Entre los escombros y las viviendas había un individuo que estaba llamando la atención. Este corría por todos lados, saltando de techo en techo. Se encontraba robando objetos que los demás tenían. Claramente no parecía cuerdo del todo, ni a los que les robaba. Ya que los objetos que robaba eran rocas o basura.
Adentrándose cada vez más, notaba un olor aún más desagradable. A lo lejos, se observaba lo que se veía como una anciana, dentro de una vivienda. Esta estaba meciéndose en una silla, una vista muy terrorífica. En sus brazos parecía tener un bebe. Al estar más cerca se podía ver claramente a la vieja en la silla, con una roca enorme entre sus brazos. Tratándola como si de un bebe se tratase.
No le dio importancia y continuó con su camino hacia el castillo. El camino se encontraba destruido, aun así, era posible distinguirlo y seguir por él. Los gritos nunca paraban, en cada momento sonaban y eran capaces de asustar a cualquiera.
Pero no todo eran gritos y sufrimiento, a pesar de su estado de completa locura, disfrutaban en algunos casos. Justo a la derecha había alguien así, riendo desquiciadamente como si hubiera escuchado el mejor chiste de su vida. Era un adulto amarrado a una mesa, como si estuviera en un quirófano. Y a su lado se encontraba alguien vestido como si fuera un doctor, o un intento de serlo. Con un cristal roto muy afilado. Listo para rebanar el estómago de su paciente.
A todas direcciones se podían observar cosas muy bizarras, ya nadie estaba del todo cuerdo ¿Aunque quien no está loco realmente?
Por fin llegaría al castillo, este era enorme como la mayoría de castillos. Solo que este se encontraba totalmente en ruinas. Los cristales estaban rotos, los muros muy maltratados y sucios de una tonalidad grisácea. Y el olor que destilaba de adentro, era un olor sumamente desagradable. Por desgracia la única salida se encontraba dentro del castillo, la puerta trasera o de escape en caso de emergencia. Así que no le quedaba otra más que adentrarse en él.
Las puertas del castillo eran enormes, al parecer se hicieron de esta forma para que cualquier ser vivo independientemente de su tamaño pudiese pasar sin problema. Algo necesario ya que solían acudir miembros de diversas razas con anterioridad.
Empujó las puertas con fuerza y logró abrirlas, aunque sea un poco, lo suficiente para que este entrará. En el interior del castillo todo estaba mucho peor a cómo estaba por fuera. Todo se encontraba destrozado, cristales rotos por todas partes y suciedad. Sin embargo, era bastante amplio por dentro, los pilares que sostenían toda la estructura parecían resistentes y se encontraban bien distribuidos.
También se podían ver charcos de agua sucia en el suelo, algunos parecían contener sangre o una sustancia parecida. Siguió observando el interior del castillo, o lo que quedaba de este. Hasta que vio algo que daba por verdadero todos aquellos rumores sobre el rey loco.
Los cuerpos de los hijos del Rey seguían ahí, todos en el suelo. En un estado de putrefacción terrible. Nuestro protagonista se encontraba ante el causante de que los habitantes del reino se encuentren en un estado lamentable.
Eran muchos restos, el lugar estaba infectado por todos lados. Y en el trono no muy lejos de allí, se encontraba el Rey o lo que quedaba de este. Era una rana de un tamaño inmenso. Fácilmente se comparaba al tamaño de un oso. Este ya lucía bastante viejo, su piel se encontraba algo agrietada y se veía bastante porosa siendo de un tono verde. Únicamente portaba un trozo de tela todo desgastado y viejo. Y por supuesto su corona, lo único que lo hacía ser Rey.
La raza a la que pertenecía el Rey era bastante longeva, conforme cumplían años crecían más y más. Al igual que su poder mágico. La ventaja de estos es que podían aprovechar la magia esparcida en su entorno, algo que no muchas razas pueden hacer.
Parte 2
Nuestro misterioso protagonista se ve cara a cara con el Rey loco, ambas miradas se cruzaron. Pero la mirada del rey contenía rabia y enojo. E inmediatamente comenzó a gritar
“¡Guardias!!! ¡atrápenlo!”
La fuerte voz resonó por todos los rincones del castillo, las pocas ventanas que aún se encontraban de pie retumbaron.
Enseguida de las puertas que se encontraban al fondo del castillo del lado izquierdo comenzaron a salir muchos guardias. Todos eran de diferentes tamaños, eran de distintas razas. Al parecer todos estaban igual de enfermos que el resto, parecían poco cuerdos y tenían muy mal aspecto. Pero aun así obedecían al rey sapo sin cuestionarse. Nuestro protagonista intentó defenderse, pero al no intentar matar a nadie se vio sometido por completo. En cuestión de segundos tenía a varios guardias encima de él para impedir que pudiese moverse, al mismo tiempo que otros lo ataban con cadenas por todo su cuerpo.
Los guardias comenzaron a arrastrarlo, bruscamente. Los pasillos por donde pasaban los guardias cada vez se volvían de un tono más oscuro, tanto por el material de los muros como de la poca iluminación que había. Continuaron arrastrándolo hasta llegar a un portón gigante de hierro muy oxidado, era una prisión. Era un lugar muy oscuro y totalmente sucio, lo único que iluminaba el lugar era una lámpara que colgaba del techo junto a un montón de telarañas. De igual forma se observaban telarañas por todos lados y pequeños charcos de agua sucia en el suelo. Lucía como una prisión normal, las celdas estaban juntas entre sí. Tanto el suelo como las paredes estaban construidas de ladrillos grises bastante viejos, cubiertos de moho.
Los guardias lanzaron violentamente a nuestro protagonista a una celda, inmediatamente la cerraron y se marcharon. Quedando un solo guardia únicamente para vigilar. En la celda se encontraba alguien. Pero no era posible ver de quien se trataba, ya que estaba totalmente cubierto con una manta. En las demás celdas había seres vivos de otras razas. El ambiente se sentía tenso. algunos se encontraban llorando al parecer de hambre.
De repente se escucha un estornudo, con una voz gruesa, pero mostrando ya una edad avanzada. La voz era de mujer y provenía de la misma celda.
“Esa espada que llevas contigo no es normal ¿verdad? hah hah hah”
No se escucha respuesta alguna, solo un silencio que genera incomodidad.
“En todos mis años de vida jamás había visto una similar y eso que he vivido muchos años. Además, los guardias no te la quitaron como a los demás sus armas u cosas. Pueden estar locos, pero no estúpidos je je je”
Se escucha un sonido incómodo. Nuestro protagonista era muy serio, además de que no sabía hablar la lengua nativa o alguna de las nativas. Las barreras de comunicación no existen en este mundo, debido a que con magia se podían traducir las palabras y cualquiera entender a cualquier persona sin importar de donde venga.
El problema era que tartamudeaba al hablar, debido a traumas con su niñez, el haber perdido a sus hermanos que eran toda su familia desde pequeño lo marco por completo. Sumándole que estaba solo, sin ningún apoyo o algo a lo que llamar hogar.
Así que evitaba hablar, además de ser muy serio.
“No, no. Tu eres especial no cabe duda”
Nuestro protagonista solo miraba. Observaba a los alrededores, miraba lo que hacían los demás que estaban encerrados. Mientras la viejita dentro de la celda no paraba de hablar.
“No te preocupes, pronto saldremos y te liberaremos. He he he”
Sin decir nada, retira la mirada de aquella anciana, mientras los demás prisioneros se van preparando para algo. El solo se mueve para lo necesario, puesta este atado de pies a manos, acostado sobre el suelo. Siendo el único así.
En eso, un guardia loco entra, trayendo así a otro prisionero. Pero este no estaba atado de ningún lado, al llegar a una celda vacía, solamente lo empuja hacia dentro y la cierra. Pasado un rato, el guardia se pone a dibujar. Tomando su dedo como si fuese un pincel, y la sangre de un gusano como pintura. Mientras el guardia dibuja garabatos, el prisionero recién encerrado saca una llave.
Con esa llave empieza a quitarse las ataduras que le colocaron en los pies y abrió la celda, sin hacer tanto ruido. Aún así por el silencio se escuchaba claramente, pero el guardia seguía en su dibujo, sin inmutarse por lo que estaba pasando a su alrededor. Fue así como aquel individuo empezó a liberar a todos, de manera rápida ya que tenía la llave.
“Me llevo más tiempo de lo que tenía previsto, anciana”
Menciona aquel prisionero que portaba la llave mientras abre la celda donde esta se encontraba para liberarla, sacando una navaja para cortar las sogas de las manos.
“No te preocupes, una anciana como yo pierde la noción del tiempo con facilidad jejeje”
Nuestro protagonista solo observa toda la situación, sin decir absolutamente nada. Aquel hombre empieza a ir a las demás celdas para abrirlas y romper las ataduras. Las ataduras de todos eran con una clase de soga, mientras que la de él fue con cadenas y metal. Y su espada seguía con él.
Todos quedaron liberados, eran alrededor de 20 contando mujeres y hombres. No había niños. Y el guardia seguía haciendo garabatos en el suelo, sin hacer absolutamente nada.
“¿Qué hacemos con él, anciana? No me da confianza” Aquel hombre le pregunto a la anciana.
De cercas se veía como un guerrero, bastante robusto. No era un aldeano ordinario. Su fisionomía era humanoide, solo que los pies tenían variaciones de colores, como si fuese pintura, aunque era su propia piel. Y sus cabezas tenían forma de ovalo en posición vertical.
“Es muy callado, pero no es alguien normal. Es especial jejeje” Menciono la anciana.
“Sea como sea, debemos darnos prisa antes de que era rana tonta nos descubra. Ya rescatamos a la mayoría de los niños raptados, debemos de salir pronto.”
“¿!!!Y mi hija!!!?” Pregunta desesperadamente una mujer que se encontraba entre los rescatados.
“Aún no la encontramos, pero te prometo que volveremos a buscar. Por el momento debemos ponernos a salvo”
La mujer tenía el rostro triste, como si estuviese a punto de llorar por la noticia, pero solo le salieron unas cuantas lágrimas. Se las limpio y siguió adelante junto con el resto. La mujer siente una mirada, voltea y alguien la observaba fijamente.
“¡Tu! ¡Ayúdame a encontrar a mi querida hija!” La voz de aquella mujer va dirigida a nuestro protagonista
El hombre se dirige hacia la celda y con una espada hace un corte y rompe una de las cadenas para que este deje de estar atado.
“Esa espada, no luce como las demás. Y tiene un aura bastante siniestra. Bueno no importa, solo espero que ayudes a encontrar a los niños aun perdidos.”
Diciendo eso se va alejando, junto a la mujer para alcanzar al resto que están en la entrada de la prisión. Y así se marchan, dejando únicamente como ruido de fondo aquel guardia haciendo sus garabatos.
Levantándose, un poco adolorido debido a las ataduras que tenía, se sacude el polvo y continúa caminando hasta salir de la celda. Al salir de la prisión y subir por las escaleras para llegar a donde estaba la entrada principal del castillo.
Todos los guardias corrían de un lado a otro como locos, bueno, locos ya estaban. Entre todo el alboroto uno que otro guardia llegaba a ver a nuestro protagonista, pero no lo atacaban. Simplemente pasaban de largo, como si algo de él los asustara o los alejara involuntariamente de él.
Continúo subiendo, conforme avanzaba se notaba un olor desagradable. Señal de que su destino se encontraba cerca. El camino de las escaleras comenzaba a acabarse, enfrente se encontraba una puerta color marrón. Al abrirla daba hacia el vestíbulo principal del palacio. Allí se encontraba el Rey loco, lucia bastante molesto, al parecer se enteró de los intrusos en sus aposentos que podrían atentar contra la vida de sus hijos.
Sin guardias alrededor del Rey, nuestro protagonista se pone de frente a unos cuantos pasos del gran trono. Al cruzar miradas hace enojar aún más al Rey loco. Este empieza a buscar desesperadamente algo, voltea su mirada hacia abajo en todas las direcciones intentando encontrar algo al parecer. Hasta que detrás del trono toma algo, al ponerse de frente lo que parecía buscar era su espada. La espada lucia bastante vieja, agrietada en algunas partes del filo de su hoja. El filo de la espada era curvo, y no parecía tener nada más.
Sin quedarse atrás, nuestro protagonista empieza a desenvainar su espada. Una espada bastante peculiar y que resaltaba mucho a la vista de los demás. Esta no era una espada normal, su filo y todo el material con la que estaba hecha se tornaba de un tono morado, con tonos negros en toda la hoja. Era la espada devora mundos.
Al sacar completamente la espada de su alforja, esta empezó a mostrar un pequeño brillo de una gema incrustada en esta. Una pequeña luz tenue, haciendo parecer como si aquella espada estuviese viva.
El rey loco no se movía, parecía inerte mirando fijamente aquella espada. Como si esta lo llamara con el tenue brillo. Así que el primero en moverse fue nuestro protagonista, se empezó a mover a una gran velocidad, poco a poco acercándose al trono.
La vista panorámica que tenía nuestro protagonista era algo deprimente, el suelo y los alrededores del trono estaban repletos de fetos en descomposición, los cristales del castillo estaban completamente rotos y sucios y las cortinas se encontraban rotas.
El rey al ver que este se encontraba a mitad del camino del trono, empieza a escupir lodo, o al menos es parecía. Las bolas de lodo iban dirigidas a nuestro protagonista, pero este iba esquivándolas una a otra. Aun así, el Rey no se detenía con su ataque.
La mayoría de seres que habitaban el mundo, no necesitaban de algún conjuro para lanzar su magia, ya que su tipo de magia solía ser muy limitante, debido a las características de la raza y al poco entrenamiento en sí. Por ejemplo, los sapos como El rey loco, podían usar el elemento tierra y a la vez fuego, pero únicamente esos dos elementos de magia. Mientras que algunos miembros de la raza de los Tokis, podían usar demasiados elementos y hechizos.
Continúo lanzando grandes bolas de lodo, intentando atinarle a nuestro protagonista. Pero este seguía esquivando todas, el rey al ver que este se aproximaba cada vez más. Dio un salto enorme, estando en el aire, fija su mirada hacia el suelo y comienza escupiendo lo que parecía ser fuego. Al impactar contra el suelo, el lodo comienza a incendiarse por completo cubriendo toda la sala del trono.
Nuestro protagonista solo aguantaba el excesivo calor que hacía, el fuego limitaba su movimiento, pero no podía distraerse. El rey loco al terminar de caer, toma un enorme impulso y vuelve a saltar. De nuevo escupe una gran bola de fuego que va directo hacia un blanco. Sif al ver esta gran bola de fuego, levanta su mano izquierda hacia delante e invoca magia de elemento agua. Sif era demasiado débil en magia, pero no era tonto. Sabía que si intentaba crear una bola de agua para contrarrestar el fuego no serviría de nada, ya que su magia era sumamente débil. Pese a esto invoca gran cantidad de agua concentrada, pero no para apagar el fuego.
Sif con su mano izquierda levantada invoca su magia, y gracias a esta sale disparado hacia atrás a una gran velocidad y fuerza, tanta como para lograr moverlo del punto donde estaba y retroceder, poniéndose así al salvo de la gran bola de fuego que iba contra él.
El rey loco cae muy cerca de él, y no pierde el tiempo, rápidamente lo ataca, pero este se logra defender también con su espada. Un ruido fuerte de metales chocar se escucha, junto con el fuego consumir la alfombra que adornaba la sala del trono. Ambos estaban chocando sus espadas, ninguno retrocedía, aunque el rey loco poseía una gran fuerza. Poco a poco iba empujando a Sif, este se empezaba a cansar, ya no podía aguantar mucho tiempo más.
Mientras el tiempo pasaba, las fuerzas de Sif se iban poco a poco, él sabe que no puede aguantar más tiempo. Así que intenta desviar su espada para lograr zafarse, lográndolo, pero quedando desprotegido del siguiente ataque del rey. Este aprovecha y de un ataque con su espada, logra lanzar lejos la espada de Sif. Quedando desprotegido.
Sif sabe que está en graves problemas, al ser malo con la magia no puede lanzar hechizos poderosos como otros seres vivos. Además de solo saber usar la magia de elemento Agua y solo esa. Sin embargo, al haber entrenado tanto tiempo para enfrentar su destino, poseía mucha agilidad y fuerza para los limites de su Raza a la que pertenecía.
Al encontrarse en desventaja, mira la dirección hacia donde la espada cayo, y rápidamente empieza a correr hacia ella. El rey loco tenía fuerza, pero era algo lento. Al ver cómo empezó a correr a gran velocidad, empezó a lanzar más y más bolas enromes de fuego.
Sif al ver lo que se le aproximaba corre aún más rápido. Ahora las bolas de fuego eran más pequeñas que antes, pero más rápidas. Aunque no era problema para nuestro protagonista, al ver las bolas de fuego acercarse rápidamente, no redujo la velocidad, moviendo un poco su mano izquierda y derecha iba generando magia de agua para impulsarse hacia un lado u hacia el otro y así esquivar.
Todas las bolas de fuego que iban hacia Sif, las esquivaba con gran precisión, el rey loco continuaba lanzando para intentar atinarle alguna. Sif llego a su espada, con su mano izquierda la toma y esta empieza a parpadear intensamente con una luz morada.
El rey loco al ver que ningún ataque le atino, prosigue a concentrar mucha magia, y poco a poco va generando una enorme bola de fuego, de tanto poder concentrado, el color del fuego empezaba a tornarse de un color morado con rojo. Esta era tan grande, que sobrepasaba el tamaño del Rey loco, después de tanta espera la dispara a una velocidad algo rápida.
Sif con su espada en manos, la levanta con su mano apuntando al techo del castillo y la luz tenue que parpadeaba se hace cada vez más y más intensa.
Mientras esto pasaba, la gran bola de fuego se encontraba a mitad de camino entre él y el rey loco. Al levantar aun más la espada peculiar, parpadea y emite un sonido. Cuando termina el sonido, empieza a salir un humo color morado intenso, este empieza a hacer un tornado alrededor de la espada que se va agrandando enormemente.
La gran bola de fuego al impactar contra todo ese humo, se empieza a desvanecer por arte de magia, como si el humo absorbiera la magia. El rey loco continuaba atacando con magia, pero esta ya ni siquiera era capaz de generarse. El huracán formado del humo espeso que salió de la espada se estaba disipando, pero la hoja de la espada continuaba con un brillo.
Las bolas de fuego continuaban dirigiéndose hacia Sif, pero estas se desvanecían, al acercarse poco a poco iban perdiendo intensidad hasta dejar de existir. Al ver esto el rey, desesperadamente lanza más y más bolas de fuego potentes, pero de nueva cuenta al llegar a su destino, se desvanecían por completo.
El rey parecía molesto, su rostro mostraba ira. En su campo de visión, el humo se estaba desvaneciendo cada vez más, pero aun había un tenue color morado en el aire de alrededor. Y la espada que empuñaba Sif seguía con un intenso color morado.
Lo que había pasado era simple, esa espada que poseía Sif no era normal, era una reliquia perteneciente a un ser maligno que existió en el pasado. La espada Devoramundos. La peculiaridad de esta espada es que extinguía cualquier indicio de magia, la magia en este mundo estaba presente en todo, incluso en el aire existía la esencia de la magia. Por eso todas las bolas de fuego al llegar se fueron extinguiendo poco a poco.
Parte 3
A lo lejos se encontraba una figura enorme, en tamaño asemejaba a un oso. Aunque no era un oso, sino un sapo. Se le veía cansado, lucia bastante viejo, con muchas canas en gran parte de su cuerpo. Y sobre todo lucia exhausto. No muy lejos de ahí se encontraba una silueta mucho más diminuta, delgada, pero con un aspecto joven.
Sif empieza a correr a toda velocidad, el rey ya se encontraba bastante cansado para este punto. El cuerpo tiene un límite de usos en la magia, y este ya había usado bastante cantidad de magia.
En cuanto Sif hace un movimiento de brazos levantando su espada a lo alto, hace un movimiento rápido, una peculiaridad que tenía Sif es que se movía bastante rápido. A lo largo de los años paso por muchos entrenamientos y constantes combates, por lo cual tenía bastante experiencia y agilidad, aunque fuerza no tanta.
El golpe con su espada fue directo, pero el rey pudo defenderse y retenerlo, estaba cansado, su respiración era cada vez más y más rápida del agotamiento. Ambos se miran fijamente unos segundos, pero Sif se empieza a deslizar sin quitar su espada de la del rey, en un movimiento veloz se zafa del agarre y poco a poco va moviéndose hacia delante para por fin dar un golpe con la espada hacia atrás. El golpe por fin dio.
La piel del Rey loco estaba muy arrugada y a la vez era bastante gruesa, debido a esto el impacto por la espada no fue profundo, sin duda hubiera sido un ataque letal para cualquier otro oponente, pero esa armadura que llevaba por piel fue capaz de proteger al Rey. Sin embargo, no se salvaría de sentir un dolor intenso y ver su sangre salir de la herida, molesto intenta atacar al responsable, sif al ver la intención, coloca su brazo adelante e invoca magia de elemento agua, retrocediendo unos pasos atrás alejándose del Rey y de su ataque.
Logrando así esquivarlo con éxito, esta última técnica utilizada por sif era una que el mismo había creado para él. Al no ser muy bueno en la invocación de magia, encontró esa manera tan peculiar de utilizarla a su favor, permitiéndole ser demasiado ágil e impredecible para sus enemigos.
Aprovechando que el Rey ya no poseía tantas fuerzas como para moverse velozmente, sif empieza a atacarlo, la espada va en dirección a la cara del rey, este lo ve y sube su espada para bloquear el impacto, pero en eso sif con su mano izquierda levantada hacia la derecha invoca magia de agua, la cual lo impulsa hacia esa dirección, justo como quería.
Una vez esta frente a un costado del rey, donde no estaba cubriéndose, sif lo ataca logrando impactar de nuevo con su espada, enojado el rey ataca inmediatamente a sif, pero de nuevo lo esquiva utilizando su magia hacia la izquierda, he inmediatamente ataca su ángulo descubierto.
El rey empieza a enojarse aún más al no poder hacer nada para defenderse, debido a su cansancio, sif continua así, hasta que el rey harto de su estrategia sin el poder hacer algo al respecto, con sus pocas fuerzas invoco magia, pero no su típica magia de fuego, si no ahora invoco magia de tierra.
A los alrededores del rey, surgen muchos pilares de piedra, con la punta puntiaguda. Al no poseer tantas fuerzas los pilares son de un tamaño pequeño, aun así, decentes para atravesar a cualquier ser que estuviera justo debajo de uno. Pero no para Sif.
Este al ver el suelo temblar, inmediatamente coloco ambos brazos hacia al frente, invocando así magia de agua, poniéndole más cantidad de magia que la usual para poder crear un gran chorro de agua e impulsarse muy lejos de la zona de peligro.
Si no fuera porque invirtió gran parte de su magia, sif no se hubiera salvado. Ambos estaban alcanzando su límite, pero el rey parecía ya no poderse mover para nada. Sin embargo, de su boca empezaría a escupir lodo, no fuego, si no lodo. Con intenciones de atinarle a sif, pero este continuaba avanzando velozmente esquivando hábilmente las bolas de lodo del rey, con su movimiento iba extendiendo sus manos para esquivar a la vez que se acerca.
Sif se encontraba a solo dos metros de distancia, el rey había caído sobre su pierna, su respiración la tenía muy acelerada, su rostro mostraba demasiado cansancio, sin poder moverse, solo observa su muerte acercarse, en este caso a manos de sif.
Pero justo cuando estaba por llegar hasta el rey, se percató de una enorme bola de fuego que iba velozmente a impactarlo, Sif logró esquivarla justo a tiempo, poniendo nuevamente su brazo adelante e invocando un chorro de agua. Mira hacia la dirección de dónde provino aquella bola de fuego, se podía ver una sombra encima del techo destrozado del castillo, no se podía distinguir bien de quien se trataba por lo lejos. Pero la silueta era muy similar a la del Rey loco.
Este hecho confundió a sif, se preguntaba quién era ese ser que estaba mirando fijamente la escena, rápidamente sif miro hacia el rey, este seguía ahí, se miraba a punto de desmayarse, colapsado en el suelo, pero vivo.
“¿Un doble? Se parece demasiado al Rey…” – Pensó Sif.
Cuando menciona las palabras aquella silueta dio un brinco, al tocar con el suelo del castillo se escucha un gran impacto y el polvo y rocas empiezan a brotar. Sif con su brazo logra cubrirse el rostro frente al viento del impacto y trozos de piedra del castillo.
Entre todo esa corriente de viento se escucha una voz joven y gruesa.
“¿Quién eres???” - Aquella voz pregunto.
Sif permanecía serio, sin responderle, pero adoptando su forma de pelea con la espada.
“Bueno… no importa” – Al termino de esas palabras coloca su brazo sobre su espada, dispuesto a sacarla para atacar.
Ambos permanecían mirándose fijamente, Sif estaba molesto, pues aquel individuo le habría quitado la oportunidad de acabar con el Rey loco, estaba algo cansado, pero aun podía luchar.
A este punto Sif no podía usar magia en grandes cantidades, máximo podría utilizar 3 veces sus movimientos rápidos con magia. Por lo cual, si tendría que vencer a aquel ser que se encontraba frente suyo, tendría que ser en un solo ataque, no podía fallar.
Parte 4
Sif se lanzó rápidamente hacia aquella rana similar al rey loco, sin cruzar palabra alguna había decidido que tenía que acabar con él.
La distancia era corta, pero sif rápidamente empezó a correr, el panorama era un castillo quemado y toda su estructura derrumbada. De lo poco que se salvó fueron los pilares, y justo uno llamo la atención de Sif. Un pilar roto, solo una pequeña parte aguanto, del techo del castillo a hacia abajo.
Apunto de llegar, aquella rana ya estaba preparada para recibir el impacto de Sif, pero lo que paso salió más allá de su alcance. Sif dio un gran salto impulsado por su movimiento ya característico, algo que casi nadie realizaba puesto que lo normal era lanzar conjuros o magia de elementos.
Gracias al agua propulsando su salto, logro llegar hasta el pilar que se encontraba roto, pero aun pegado al techo, cuando llego a este, de inmediato se volvió a impulsar de aquel pilar. Al hacerlo rompió lo que quedaba del pilar y con una velocidad llego hasta la rana que protegió al rey loco.
La espada de sif la devora mundos impacto, pero sorprendentemente aquel ser logro protegerse. Su reacción fue alejarse rápidamente.
“Tranquilo, no tengo intenciones de pelear” – La voz del ser empezó a hablar, pero sif permanecía en silencio.
“Mi nombre es Roab, soy el quinto hijo del que conocen como Rey loco” – Sif empezó a prestarle atención a Roab, no parecía mentir. – “Y no he venido aquí más que acabar yo mismo con todo el daño que ha ocasionado. “
Roab quita su posición de pelea y su espada que era una katana por la hoja curva la enfundo. Esto tranquiliza a sif que poco a poco se le va la tensión que tenía.
“Mi padre no siempre fue así, pero sufrió mucho y ahora dudo mucho que me reconozca si acaso. Pero he venido a acabar con él y con todo el daño que hizo, por eso me vi obligado a intervenir contra ti, lo siento por eso, pero no he venido a ser tu enemigo”
Sif guarda su espada en su funda y empieza a caminar hacia la puerta principal del castillo que es la salida más próxima.
“Veo que no eres muy parlanchín, pero fue un gusto conocerte espadachín misterioso” – Sif se da la vuelta y lanza un objeto brilloso. Roab lo atrapa con su brazo izquierdo – “oh un regalo? Lo agradezco “
Lo que atrapo era una especie de ficha plateada, era básicamente una insignia con un logo grabado en ella, con un peculiar metal algo salido puntiagudo, perfecto para clavarse en la tela y lucirlo.
Sin decir nada Sif salió totalmente de la sala del trono de aquel castillo ya destruido y en mal estado. La vista era igual a cuando entro, locos por todos lados. Pero esta vez se escuchaban unos gritos de terror absoluto, eran gritos de una niña por la agudeza de la voz, eran gritos de desesperación como de alguien que está a punto de morir. Al seguir bajando los escalones de las escaleras que conectan hacia el castillo los gritos se intensifican. Curioso sif avanza hacia ellos, hasta llegar a una casa destrozada, donde lo único que se mantenía de pie era el marco de la puerta principal y un muro.
Dentro de esta se encontraba un hombre sin un brazo con lo que parecían ser instrumentos para abrir cuerpos con facilidad, más filosos que un cuchillo o espada incluso. De igual manera se encontraba el origen de esos espantosos gritos, una pequeña niña que al verla le resulto muy similar a alguien que ya había visto sif. Se trataba de la madre que en el calabozo del castillo le pidió que si encontraba a su hija la ayudara.
El hombre con el rostro algo desfigurado se encontraba riendo a montones y amarrando a la pequeña niña a un mueble todo roto y viejo que servía como mesa. Sif avanzo con tranquilidad hasta aquel sitio, el hombre volteo a ver al sentir la presencia e inmediatamente se lanzó al ataque contra sif, tal vez pensó que le robaría su presa.
De manera fácil y sin dificultad, sif lo atravesó con su espada. Le dio en el corazón para que este muriera casi que al instante. La pequeña niña seguía gritando y llorando a mares, al ver a Sif en vez de sentir felicidad o alivio, se asustó aún más. Ahora empezaba a patalear y a gritar con más desesperación, puesto que ahora sentía que hacían algo en sus ataduras.
Al abrir los ojos la pequeña pudo observar a Sif alejarse del lugar caminando lentamente, y que sus brazos y pies ya no estaban atados, era libre. Y como era evidente la pequeña corrió lejos del lugar.
Sif continúo caminando hasta la calle principal que eran los escalones que conducían al castillo y la salida del pueblo. En eso por el mismo pasillo por donde estaba aquel hombre loco se dirigía otra pequeña niña semielfo, estaba toda sucia y su ropa estaba desgastada y con muchos hoyos. Pero de salud podría decirse que se encontraba bien. La pequeña al ver el cuerpo de aquel hombre empezó a llorar y no paraba de llamarlo ‘Papá’.
Sif siguió su camino, no sintió nada al haberle quitado su padre a esa pequeña niña, solo no paraba de pensar que la felicidad de unos dependía de la infelicidad de otros.
Al salir del castillo y ya por fin haber atravesado todo el reino de aquel rey loco, se disponía a continuar con su viaje, rumbo a las tierras de los Tokis, en donde aguardaba aquella arma legendaria que le ayudaría con su objetivo, el de acabar con los Señores oscuros.
Los prisioneros y los otros seres que habían ido a rescatarlos y incluso liberar a sif se encontraban reunidos a un costado del castillo, la nina ya se encontraba por fin con su madre y la abuela se encontraba viendo hacia el horizonte, hacia donde fue Sif.
“No se puede escapar del destino ¿no? Jajajaja” – Empezó a reír la abuela
“¿Estas bien abuela? – Pregunto un hombre – “No tenemos mucho tiempo, debemos darnos prisa e irnos abuela.”
En el horizonte solo se miraba una sombra negra caminando y alejándose más y cada vez más.
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