Vivimos con el y no es fácil de deshacer, es el sentimiento descrito como “arraigado” y “tenaz”, más bien lo defino como la furia que niega la posibilidad de pensar.
El rencor abunda y te encerras como si fueses el ataud de una tumba
Tus palabras las se de memoria, como vas y venis de la misma forma
Tu reacción agresiva opaca mi piel, dejando daño por el camino sin que se pueda disolver
La cansada soy yo, no de mi misma, sino de esta situación que me envuelve y me recuerda el hoy
Nada de mi ser merecía que no me quisieras y hasta de mí desconfiarías lo que soy lo que fui y lo que seré
Perdón, no era para llamar la atención era para tener una pared para afirmarme pero se derrumbo, no pudiste ser vos y tampoco quiero ser yo el que la vaya a volver a construir, prefiero verla rota, sin un comienzo definido pero si con un fin.
Prefiero que sea el rencor aquel que me recuerde que el culpable fuiste vos y no yo quien destruyó esa pared que con tiempo intentamos construir.
La relación es de de dos, pero no me responsabilices cuando fuiste vos quien la golpeaba todos los días y aunque decías que no querías que se rompiera, se rompió.
Hasta el material más duro se puede dañar cuando lastimas, el tiempo no olvida y yo tampoco, y con el corazón roto te abro las puertas “rencor” pasa rápido antes de que la que rompa algo sea yo.
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