Percibo una sensación del camino correcto, de claridad en lo que quiero. Lo difícil es no quedarse en la mitad del camino. Pero hay días, en los que el viento sopla fuerte y me tambaleo, en esos días no tengo muchas luces para pensar y para ver más allá de lo cotidiano, pero ahí está lo heroico, en seguir empujando y queriendo a pesar de lo sensitivo. Lo importante es querer seguir y seguir queriendo y entender que frenar no es abandonar el barco, y que es bueno frenar, desacelerar y pensarnos para reconfigurar el querer.
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