Prefectura: Policía de la Prefectura de Nara.
Dependencia: Sección de Investigación Criminal, División 1.
Oficial responsable: Inspector Takumi Hayama.
Fecha: 令和5年11月14日(2023/11/14).
Hora: 23:41.
Asunto: Posible intrusión con violencia.
Número de caso: 第07-2419号.
Antecedentes:
A las 19:12 horas se recibió una llamada anónima reportando ruidos de altercado en un conjunto de departamentos del Distrito de Ikoma. Una unidad de policía acudió al lugar, encontrando el cuerpo del Sr. Hideo Makoto, 52 años, sin signos vitales. La escena presentaba indicios de forcejeo y un objeto ornamental de vidrio fracturado. El cuerpo del occiso presenta un traumatismo importante en la región parietal derecha, con una herida de aproximadamente 6.3 cm de longitud. La fractura lineal del hueso parietal generó un desprendimiento irregular de tejido blando, lo que ocasionó un sangrado abundante. Se estima que la persona murió tras el impacto, sugiriendo una hemorragia con choque hipovolémico.
Seis horas antes:
Naoki permanecía ajena a la escena, completamente en estado de shock. Las manos le temblaban grabadas en sangre coagulada, aferradas a la alfombra enteramente manchada y mojada. Esa fue la primera vez que sintió miedo. Un miedo que la corroía. Miedo verdadero. Un sentimiento frío y demoledor arrasando e hincado a su columna vertebral. Él aún estaba vivo, lo veía arrastrándose como el gusano asqueroso que siempre fue, aferrado al impulso de una súplica. Estaba aterrado. Lo veía en sus ojos iracundos por aferrarse a la vida. Por aferrarse a ella y querer remolcar a una vida que nunca quiso. Ese zumbido en sus oídos encubría la agonía de su padre, y a la vez, la voz agresiva de Kael que sugería llamar a emergencias.
—¿Estás idiota, Kael? —le respondió Ren en su estado neurótico. Completamente fuera de sí.
Cualquiera en su sano juicio lo hubiera hecho. Habría alzado el teléfono para reportar a la psicótica de Naoki. Sin embargo, ambos parecían desesperados, casi vulnerables a la chica que tenía sin expresión alguna, extraviada en en su propia insensatez, mientras discutían sobre lo qué harían. A ella dejó de interesarle la desgracia ajena, estaba cansada después de un acto forcejeo por su vida. Y despreciando el privilegio del remordimiento. No le asustaba lo que había hecho, le asustaban los disparates que ambos decían que la mandarían directo al infierno.
—¿Por qué dejaste que te hiciera esto? —con una vivida preocupación, Kael la tomó en brazos. Era tan pequeña que fue fácil lidiar su cuerpo difuminado y cubierto de sangre. Ella lo había elegido así, necesitaba retorcer las tinieblas que la enmudecían.
En ese instante Naoki lo empujó con brusquedad. El zumbido en sus oídos la mareó. Tenía tanta rabia contenida en esa casa aflorada por mirtos y mármoles blancos, que no quiso dar tregua. Quería comprenderlo. Quería presenciarlo. Quería disfrutarlo cuando tomó con torpeza la esfera de nieve condenada a ser el fin de su condena. Hubo un instante en que sus ojos se encontraron con los de Hideo. Desplegando el odio en ese fatal silencio. Él lo sabía. Ella encontraría su libertad tras acertar un último golpe que le abrió el craneo. Estuvo presente sin ser una mártir, asfixiándose en su nulo arrepentimiento. Luego nada.
Naoki perdió el conocimiento.
Conclusión provisional:
La evidencia material y las condiciones de la escena apoyan la hipótesis de robo con violencia por parte de un intruso no identificado. Las coartadas de Naoki Makoto, Ren Liáng y Kael Liáng han sido verificadas y resultan completamente sólidas. El presente caso se da por concluido como muerte ocasionada durante un robo, sin identificación del perpetrador.
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