EL PRECIO QUE VALGO
Solo las he llevado,
aunque ayuda no me ha faltado.
Pero son sólo mías, yo he fallado.
He aprendido a llevarlas al lado.
Cuajan el alma y empozan la mirada.
Hay penas de esas que duran un astro caído
Y otras terribles que ahorcan en silencio de desvelos.
¡Ay mis penas!
Amansarían al ángel de la muerte.
Pocos saben que con ellas me hundo.
¿Qué vida tuve que merezco esta suerte?
¡Dios! Todo me conmueve, corazón sensible.
Me apeno hasta con las penas de otros.
Roto el cántaro del alma, situación visible.
A ver si por fin muero en llantos remotos.
Son mis penas;
Lágrimas que salen solas,
brotan como vertiente de aguas cristalinas saladas;
no sacian la esperanza de nadie.
Son mis penas;
Las que no existen contigo,
no te las voy a esconder,
solo no quiero apenarte conmigo.
¡Vete!
¡No!
¡No me dejes solo!
Sólo por ti es que este camino sigo.
Son mis penas.
Aun así, las quiero,
todas ellas fueron algo;
Me han curtido el cuero.
Me costaron el precio que valgo.
Son mis penas.

Alejandro Diaz
Poeta mapuche del desgarro y la memoria. Canta con furia y ternura, entre cuerpos heridos y ancestros que danzan. Su verso arde entre el amor perdido y la raíz viva.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión