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EL MAR DE TESTIGO

Aug 10, 2026

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EL MAR DE TESTIGO
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EL MAR DE TESTIGO

 

Durmiendo de niño entero

con espalda de anciano,

cargando el peso de mi distancia,

errante del mundo, desprecio social,

sabiendo bien qué tenía que hacer,

aunque no sabía nada.

Quería saber.

Tenía hambre.

Una sed antigua

por nombres que no me enseñaron.

Vestía una chaqueta vieja

y en el pecho:

una banderita mapuche,

bordada con torpeza,

pero con todo mi orgullo.

Así atraje tu curiosidad, princesa mía.

Yo giraba a tu alrededor

como si fueras centro y constelación,

esperando el momento justo,

para acercarme.

Te lancé palabras

como piedras suaves al agua.

—¿Y esa bandera?

—Es del pueblo mapuche— dije, inflándome un poco.

—¿Eres mapuche?

—Mi abuelita era mapuche, aunque nada sabe, porque olvidó su cultura desde muy niña...

¡QUÉ DISCURSO MÁS MEDIOCRE!

Hablando de un legado maternal

que poco o nada conocía,

pero que afirmaba mi identidad

con hebras de canas ancestrales

al abismo cultural.

Sí..., yo algo tenía.

Sé que pensaste:

“No está del todo perdido.”

Te vi sonreír,

y creí que te conquistaba.

Nos sumergimos por horas,

olvidados del mundo,

sentados en la playa.

Yo, todo tierno del mundo,

te hablaba perfecto experto

del Punun choike,

aunque con el nombre cristiano.

¡NUNCA PODRÁN NEGARME!

¡PORQUE NUNCA LOS NEGUÉ!

(Pulsos de mi alma)

Y justo cuando pensaba

que ya eras mía,

rompiste mi burbuja

me acorralaste contra el mar:

—YO SOY MAPUCHE,

Y SOY HIJA DE LONKO.


Alejandro Diaz

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