En el teatro de la vida, donde la trama se desenvuelve,
una amistad florecía, pero su destino resuelve.
Un lazo sincero, tejido con hilos de confianza,
hasta que la sombra del robo cruzó su bonanza.
Entre risas y secretos compartidos en la penumbra,
se gestaba la historia de una amistad que zozobra.
En la esquina de la avaricia, un acto desleal,
un hurto silencioso que quebró el cristal.
El tesoro de la amistad, robado con desdén,
dejó en el corazón un eco.
Las llamas de la confianza, ahora extinguidas,
se transformaron en sombras, tristes despedidas.
El amigo que era, ahora un extraño distante,
una conexión quebrada, como un frágil cristal quebrante.
La herida del robo, profunda y persistente,
una cicatriz en el alma, dolorosa y latente.
En la encrucijada del destino y la traición,
se desvaneció la complicidad, la buena razón.
El ladrón de afectos dejó un paisaje desolado,
donde la confianza, como hojas, se ha desprendido.
Quizás el arrepentimiento asome en su mirar,
pero la amistad perdida es difícil de recompensar.
En el guión de la vida, un capítulo amargo,
donde el robo de la amistad dejó un regusto amargo.
En el escenario de la pérdida, la lección queda escrita,
que el robo de la confianza es una herida maldita.
Y así, entre sombras y lágrimas de despedida,
se desvanece una amistad, robada en la fría brisa.
23-11-23
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión