-¿Me vas a contar por qué coleccionas arándanos?
Lo que yo recojo lo hago quizás por algo más que un bolsillo lleno. Lleno de agujeros. Los voy perdiendo... me gustaría no hacerlo pero aunque los haga de adentro para afuera para coserlos, se me caen igual las ideas. Se van corriendo por la pradera y yo voy tropezando para alcanzarlas, hasta que...
+¿Hasta que, qué?
–Nada. Hasta que aparece la suerte
+Suerte de morrones. Mis bolsillos son de conejo
-Pensé que eras antiespecista.
+No, soy vegano.
-Ah, perdón. ¿Y ellos corren?
+¿Quiénes? ¿Los morrones? Si, y saltan como los conejos, pero para ellos saltan como si bailaran. Bailan buscando cada vez más acercarse a "los celestes". Se marean bailando y cuando se caen, se derriten. Las ideas les pasan corriendo por arriba, y... bueno. Ahí ya se termina todo lo que se daba
-La casa se trata de eso. Está lleno de escopetas. Escopetas con fundas. Fundas de silicona, fundas de gamuza y fundas de cama.
+¿Y vos qué tenes ahí?
- ¿Esto? Todo lo que quise ser y no pude, tampoco lo puedo guardar.
+Claro, en los bolsillos se te perdería, y de entrecasa se terminaría.
-Por eso se llama el jardinero y la muerte.
+Estoy al tanto. Es más amigo de las ideas que mío
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión