En el jardin discreto de mi mente,
despierta una gerbera con el sol,
pintando de carmin y de arreblo
el lienzo de un suspiro de repente.
A su lado, el erguido tulipan
custodia los secretos del deseo,
y en el sutil compas de este paseo,
mis ojos a tu gracia volveran.
Con cada leve andar tu me fascinas,
desarmas mi cordura con tu luz,
bordando condestellos de capuz
la senda por la cual te determinas.
Y estalla en el silecio la emocion,
un brote de color que no se apaga,
mientras la brisa suave nos halaga
y hace latri con fuerzas el corazon.
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